En su XIV concierto de la temporada 2020-2021, la Orquesta Sinfónica de Tenerife presentó obras de Mozart, Prokófiev y R. Strauss, en un programa atractivo. Los artistas invitados de este concierto han sido la violinista Viviane Hagner, que hacía su debut con la orquesta, y el director Karl-Heinz Steffens, ambos alemanes.

El concierto comenzó con una versión vibrante de la obertura de Las bodas de Fígaro, K492 de Wolfgang Amadeus Mozart, en la que desde el comienzo se mostraron las credenciales mozartianas de Karl-Heinz Steffens: precisión, variedad y luminosidad. Steffens, tiene una presencia agradable que conecta con el público y la orquesta. Sus movimientos de brazos son precisos y elegantes, llevando muchas veces el ritmo con todo el cuerpo. Consiguió muy buenos resultados en una versión efusiva pero controlada, llena de entusiasmo y gracia, donde el conjunto se movió desde la precisión inicial de la cuerda, hasta los muy afirmativos y rotundos tutti.

Karl-Heinz Steffens al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife
© Miguel Barreto | Sinfónica de Tenerife

Viviane Hagner tiene un sonido muy bello y gran expresividad. La interpretación que ofreció del Concierto núm. 2 en sol menor para violín y orquesta, op. 63 de Serguéi Prokófiev fue muy personal, con tendencia a mostrar los aspectos románticos de la obra; con rubatos, más portamentos de los habituales y una belleza sonora indudable. Hagner conecta esta obra con sus antecedentes del s. XIX; una opción posible (aunque pueda ser discutible), que fue defendida con maestría por la violinista. Apoyada por un cuidadoso Steffens, atento a todos los detalles, y una prestación orquestal de alto nivel, nos permitió disfrutar de un primer (Allegro moderato) y segundo tiempo (Andante assai) de corte romántico, sin menospreciar los aspectos rítmicos y los efectos esprectales; y un tercero bailable e insistente, al que solo se le podría pedir, en ciertos momentos, algo más de fuerza y control. En todo caso, una versión satisfactoria, atenta y sensible, de esta gran obra, que mostró el virtuosismo y la musicalidad de la violinista, más la capacidad del director para crear colorido y variedad.

La violinista Viviane Hagner durante la interpretación del concierto de Prokofiev
© Miguel Barreto | Sinfónica de Tenerife

La Suite de El burgués gentilhombre. op. 60b de Richard Strauss, basada en la obra homónima de Molière, fue la composición final del concierto. Es una obra deliciosa para un conjunto no muy numeroso, con una orquestación brillante que permitió el lucimiento de los excelentes solistas de la Sinfónica de Tenerife. La versión escuchada consiguió sumergirnos en los diferentes caracteres y en las diversas danzas propuestas por Strauss, tanto las representativas del barroco (minueto y courante), como las que evocan los valses vieneses, en los que Steffens parecía sentirse especialmente a gusto. La gama dinámica fue muy amplia, desde el comienzo suave (pero rítmico) de la obertura del acto I, hasta la explosión del final de "La cena". Entre sus muchas virtudes, la interpretación tuvo momentos curiosos, como el enfoque del comienzo de la "Entrada de Cleonte", donde el director consiguió sacar a la orquesta un sonido al estilo de los conjuntos de música antigua. Así pues, una versión muy lograda que concluyó un programa variado y entretenido.

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