El Teatro de la Zarzuela se unía a los numerosos homenajes a Teresa Berganza que se han hecho últimamente, en este caso, con un recital del Ciclo de Lied de la mezzosoprano Vivica Genaux y el pianista Carlos Aragón y un programa en torno a Pauline Viardot. Tanto esta como su padre, el tenor y compositor Manuel García, son figuras muy admiradas e interpretadas por Berganza. Además de mostrar la faceta compositiva de Viardot, el programa también incluyó obras vocales del propio García, así como de Haydn, Bellini o Gounod.

La mezzosoprano Vivica Genaux durante el recital © Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)
La mezzosoprano Vivica Genaux durante el recital
© Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)

Tras recibir con grandes aplausos a la leyenda madrileña, el público del mítico Ciclo de Lied se sentaba para escuchar un programa no muy habitual. La mezzosoprano americana comenzó el primer bloque del recital con obras sencillas y amenas de Haydn, Gounod, o el famoso "Vaga luna, che inargenti" de Bellini, en un arreglo de la propia Viardot. A Genaux se la vio hábil, con grandes destrezas expresivas que luego aumentarían y serían más visibles en el repertorio compuesto por Viardot. En la primera parte de recital destacaron las nanas o berceuse de la hija de Manuel García, interpretadas con gran delicadeza, pero sin perder profundidad. Sin embargo, el pianista Carlos Aragón no llegó a sentirse cómodo en el recital, hubo algunas imprecisiones y dio la sensación de no poder dar mucho más. El emocionante Lamento, dio paso, con el verso "¡Ah, sin mi amor, salir a la mar!", a la no menos emocionante canción, En mer, cerrando una primera parte seria, profunda, y a la vez agradable, la cual el público recibió con ovación.

Con unas palabras de Antonio Moral, director del CNDM, y un breve discurso de Teresa Berganza agradeciendo el acto y reivindicando la figura de Pauline Viardot y la familia García, personajes que, a pesar de su gran importancia en el desarrollo del género lírico y la voz cantada a principios del siglo XIX, todavía son poco conocidos, arrancó la segunda parte, más alegre y vistosa y con un público más animado.

Vivica Genaux y Carlos Aragón al final del concierto © Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)
Vivica Genaux y Carlos Aragón al final del concierto
© Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM)

Vivica Genaux se presentó con un vestido rojo y un abanico, que dio mucho juego, y mostró el lado más español de Viardot con canciones como Madrid o Les filles de Cádiz que, aunque compuestas en francés, mostraban giros melódicos y modales enteramente castellanos. También tuvimos la oportunidad de escuchar obras de Manuel García, como Celos o Floris, enmarcadas en un estilo francés, pero con guiños y toques hacia lo español.

Posiblemente lo que más desconcierta de Vivica Genaux es su timbre, especial y único. Un timbre que a veces es criticado por demasiado nasal y antinatural, pero ideal, por otra parte, para papeles masculinos en óperas barrocas. También destaca su forma particular de realizar las coloraturas y los adornos con el movimiento de la boca y la mandíbula. La mezzo nos sorprendió con este repertorio en el que se la vio segura, ofreció un buen uso del vibrato como adorno y una gran expresividad tanto tímbrica como corporal, realizando pequeños gestos para amenizar el discurso. Supo sacar, o mejor dicho, resaltar, la magia de la música de Pauline Viardot y sus contemporáneos, en los diversos idiomas (español, francés, ruso, alemán), realizando un recital con emoción y profundidad, un digno homenaje a Teresa Berganza.

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