El Festival de Granada ha tomado este año como eje principal el centenario del Concurso de Cante Jondo que allá por 1922 fue la primera ocasión en la que el flamenco y el cante jondo se tomaron en serio gracias a la labor de Manuel de Falla. Dentro de esta efeméride, el Festival ha optado por introducir también a compositores que bien se movieron en el mismo millieu cultural que Falla o que bien toman elementos del flamenco para incorporarlos en un lenguaje contemporáneo. El concierto de anoche, en el Patio de los Arrayanes, conjugaba estos dos aspectos de las manos del Cuarteto Cosmos: por un lado los cuartetos para cuerda de Debussy y Ravel, pertenecientes a una época de actividad del propio Falla, y por otro lado uno de los cuartetos de Mauricio Sotelo, compositor residente del Festival, y cuya obra mantiene una constante conexión con el mundo del flamenco.

Cuarteto Cosmos
© Fermín Rodríguez | Festival de Granada

La obra de Debussy se abre con un Animé et très décidé en el que los componentes de la formación catalana dejaron ver su sonido bien pulido y empastado en las figuraciones sincronizadas. Poseen un color redondo, sin fisuras, que surge de una tímbrica muy cuidada también a nivel individual como se pudo apreciar más adelante, por ejemplo en el tercer movimiento, el Andantino, en el que el fraseo de cada uno de los músicos fue terso y lírico, con un buen sentido de la proporción tanto en las dinámicas como en la elección de los tempi. En medio, se encontraba ese Scherzo, del que Falla escribió que “podría pasar por una de las mejores danzas andaluzas jamás escritas”. La amplia sección de pizzicato fue ejecutada por el Cuarteto Cosmos de manera precisa y vibrante, sin perder en ningún momento el horizonte cíclico de los motivos recurrentes que son distintivos de la obra. También el movimiento final surgió ordenado, con una exposición progresiva del material y un entramado que se hace cada vez más complejo pero que resultó nítido gracias a un entendimiento eficaz de los miembros del cuarteto.

Finalizada la primera obra en programa, el concierto tuvo algo de accidentado: una pequeña interrupción por una persona que tuvo que abandonar el patio por sentirse indispuesta y sobre todo música proveniente de fuera del recinto –en este caso flamenco pero no transfigurado ni evocado, sino tocado y cantado con todas sus letras– y que estuvo presente prácticamente en lo restante del concierto, llevaron a romper ese clima de concentración e intensidad presentes hasta el momento. La joven formación demostró profesionalidad y cumplió pese a que era complicado no ignorar otras emisiones sonoras ajenas. En la obra de Sotelo, sacaron a relucir las habilidades técnicas más heterodoxas, como el rasgueado de los violines con una tarjeta o el pizzicato más desenfadado. Esta obra del compositor madrileño fue estrenada en 2009 y tiene una inspiración directa con la música árabe así como en el mundo de la guitarra, si bien somete todo ello a un estilo vanguardista, de importante uso del silencio. Con la intención de exponer la obra con claridad, a los miembros del Cosmos tal vez les faltó algo de arrojo y expresividad en algunos momentos, aunque ello fue compensado con un muy apreciable control de las dinámicas y del equilibrio de las voces, como en ciertos pasajes en pianissimo.

El Cuarteto Cosmos en el Patio de los Arrayanes
© Fermín Rodríguez | Festival de Granada

Cerraba el programa el Cuarteto en fa mayor de Ravel compuesto justamente para conmemorar el décimo aniversario del de Debussy. Y aunque el Cuarteto Cosmos buscó la particularidad de estas páginas y devolvieron algunos momentos realmente bellos como en el Très lent del tercer movimiento, es cierto que se perdió algo de intensidad y las pautas interpretativas en el Cuarteto de Debussy se repropusieron sin demasiada variación. La de Ravel es una obra que mantiene una conexión con la de Debussy, aunque con respecto a ella mueve su centro de la recurrencia melódica al encaje rítmico más pronunciado y a una mayor definición formal, y faltó en cierta medida poner en primer plano esta distinción. Puede también que las continuadas interferencias sonoras empezaran a hacer mella tanto en los intérpretes como en el público, pero la magia que se percibió al comienzo del concierto en parte se perdió. 

Todo ello no quita méritos al Cuarteto Cosmos que ofreció sin duda un concierto elegante, rico de interesantes sugestiones y donde sus cualidades quedaron más que demostradas, a pesar de los percances citados. Para la formación catalana se trató de un prometedor debut granadino en un escenario en el que esperamos volver a verles pronto.

El alojamiento en Granada para Leonardo Mattana ha sido facilitado por el Festival de Granada.

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