La situación económica hace que la promoción de la actividad cultural en España sea actualmente una heroicidad, y más aún para la una iniciativa privada, para quienes la producción de un espectáculo operístico es un milagro fruto de una incesante carrera de obstáculos cada vez más elevados.

La asociación Amigos Canarios de la Ópera –ACO– ha conseguido levantar el telón un año más la que ya es la 48º edición de la Temporada de ópera de Las Palmas de Gran Canaria y optó esta vez por diseñar una temporada compuesta por títulos del repertorio italiano más popular, como Otello, Don Pasquale y Madama Butterfly a la que se añadió el Fausto de Gounod como representante del repertorio francés. Tras los éxitos cosechados en todos los títulos llevados este año a escena –en especial un memorable Fausto-, finaliza la presente temporada con esta Madama Butterfly que ha demostrado una vez más la capacidad de ACO de ofrecer lo máximo posible con los mínimos recursos.

Escena de <i>Madama Butterfly</i> el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas © Nacho González | ACO 2015
Escena de Madama Butterfly el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas
© Nacho González | ACO 2015

La protagonista absoluta de la velada fue Sae Kyung Rim, soprano coreana de voz ancha y clara dotada de intensos agudos y de una potente proyección. Creó una Cio Cio San profundamente dramática y expresiva que se metió al público en el bolsillo haciendo gala de un intenso patetismo en los momentos más críticos de la obra. Su partenaire fue Ramë Lahaj, un tenor bastante lírico que recrea un Pinkerton muy acertado, pero qye resulta cándido y un tanto pulsilánime frente a una Butterfly más pasional y visceral. El dúo de amor de la pareja protagonista al final del primer acto fue muy cálido y apasionado, con un sedoso acompañamiento orquestal.  

Kiril Manolov fue un excelente Sharpless, con una voz profunda y cavernosa. Juliette Galstian, por su parte, fue también una excelente Suzuki, por lo que podemos decir que el cuarteto protagonista fue irreprochable. Cumplió con corrección el resto del reparto, Juan Manuel Padrón como Goro, Elu Arroyo como Gonzo, y Manuel García en su doblete como el rico Yamadori y el comisario imperial.

Sae Kyung Rim (Madama Butterfly) y Ramë Lahaj (Pinkerton) © Nacho González | ACO 2015
Sae Kyung Rim (Madama Butterfly) y Ramë Lahaj (Pinkerton)
© Nacho González | ACO 2015

El coro de la ópera de Las Palmas de Gran Canaria dirigido por Olga Santana, estuvo muy bien en el primer acto, con buena esencia dramática y correcto en el "coro mudo" fuera de escena del segundo acto.

Eric Hull realizó un brillante trabajo al frente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, escrutando con profundidad la variedad de matices de la paleta sonora de la orquestación pucciniana. La orquesta sonó siempre cálida y suntuosa, con metales potentes, aterciopelados violines e intensos clímax sonoros. Fue capaz de mostrarse dramática o intimista según el momento.

La puesta en escena es una paradigmática muestra del soberbio nivel artístico del ya exdirector artístico Mario Pontiggia; clara, limpia y elegante, con un delicado juego de luces que evolucionaba entre la radiante luminosidad del principio, el intimista romanticismo del final del primer acto, o la oscuridad del final de la obra, contribuyendo siempre a apuntalar la adecuada ambientación psicológica según discurrían los acontecimientos. Lo cierto es que la evolución de la representación se siguió siempre con la máxima atención y sin que decayera nunca el interés, gracias a la lograda conjunción de batuta, regista y cantantes.

En definitiva, una perfecta velada de ópera, y un exitoso colofón final a una exitosa temporada. Que sigan así.