Fabio Biondi es un claro ejemplo de estudio, trabajo y dedicación a prácticamente un sólo compositor, Antonio Vivaldi en su caso. A pesar de haber explorado otros repertorios, desde Cavalli hasta Bellini, es reconocido mundialmente, junto con su conjunto Europa Galante, por las grabaciones, interpretaciones y recuperaciones que han hecho desde los años noventa de las obras de il pretto rosso. El sonido y carácter efectista que tanto les definen han influenciado claramente a multitud de conjuntos desde hace más de dos décadas. En este programa, grabado en disco en 2015, Biondi nos ofrece tres de las últimas obras que compuso Vivaldi, cuando ya vivía en Viena, junto a las cuales Biondi y su grupo interpretaron obras más conocidas.

El conjunto Europa Galante
El conjunto Europa Galante

Este monográfico vivaldiano fue abierto y cerrado con dos sinfonías de óperas para orquesta de cuerda. La orquesta (formada por 6 violines, un viola, un chelo, un violone, un tiorba y un clave) comenzó con un carácter un tanto apagado y no tan activo y energético como es costumbre en sus interpretaciones. Las obras que siguieron, entre ellas el afamado Concierto para dos violines y cuerdas en la menor y el Concierto para viola d’amore y laúd en re menor, estuvieron en la misma línea: la orquesta demostró su gran capacidad concertante, sin embargo, pudimos escuchar varios pasajes desafinados. Afortunadamente, la segunda parte fue mejor.

La interpretación y actitud del conjunto fue mejorando conforme avanzaba la velada, y ofrecieron momentos verdaderamente emocionantes. Cierto es que el programa de la noche era de enorme dificultad: ni más ni menos que tres conciertos para violín y dos conciertos a dúo que Biondi tenía que afrontar como solista, además de su papel como parte de la orquesta. El violinista siciliano ofreció una inmensa variedad de tirattas y ornamentaciones bien articuladas, aunque en algunos momentos, a destiempo con la orquesta. Y cada una de ellas con un afecto diferente, tanto en los momentos solistas como en las cadencias, capacidad ha alcanzado gracias a la dedicación que ha volcado en Vivaldi durante toda su carrera, y que además fomenta su musicalidad y conocimiento del repertorio. Esto lo podemos observar especialmente en los movimientos lentos, en los que tanto el compositor como el solista podían mostrar más sus dotes. Secciones como el Larguetto del Concierto RV 189 son un ejemplo más de la aptitud de Vivaldi a la hora de utilizar elementos musicales como las disonancias, con gran carga afectiva, algo que Biondi y su grupo sabe captar perfectamente en sus lecturas.

De los integrantes de la orquesta debemos destacar la labor de Pablo de Pedro a la viola que supo cómo destacar entre los 6 violines, y Andrea Rognoni como violín solista junto a Biondi en el Concierto para dos violines, comprendiendo e interpretando cada uno de los gestos e ideas musicales de su compañero. En el continuo, las realizaciones de Paola Poncet al clave, indispensable en el grupo italiano, son siempre de gran seguridad y gusto, sin glosar demasiado y ofreciendo un gran sustento armónico. Alessandro Andriani al chelo es también fundamental, con una interpretación comedida y clara.

Sin duda alguna, este programa, de gran dificultad técnica y musical, muestra de nuevo la grandeza de Antonio Vivaldi. Europa Galante escogió obras de diferentes épocas, que mostraban la evolución de Vivaldi y como incorporaba estilos y rasgos musicales a su abanico musical. El grupo italiano, a pesar de algunas imperfecciones técnicas y una primera parte un tanto apagada, mostró su conocimiento del repertorio y una verdadera maestría a la hora reflejar sonoramente las ideas musicales que Vivaldi dejó en papel.

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