El pasado jueves disfrutamos de una velada excepcional con un concierto a cappella a cargo de uno de los conjuntos de mayor renombre en lo que se refiere a música coral: The Sixteen. Dentro de la programación de Universo Barroco, donde tiene mayor presencia la música del siglo XVIII, este concierto con música de los siglos XV y XVI fue, sin duda, muy especial. El conjunto británico ofreció un programa centrado en la música compuesta por los maestros de la Capilla Sixtina, abarcando un amplio periodo de tiempo con autores desde Palestrina hasta Allegri.

El conjunto británico The Sixteen © Arnaud Stephenson
El conjunto británico The Sixteen
© Arnaud Stephenson

Harry Christophers, fundador y director del grupo, presentó una plantilla de 18 cantantes, con una presencia mayoritaria de hombres, 11. El programa abarcaba una amplia variedad de estilos polifónicos, pero adquiría cierta unidad al estar ordenado en forma de misa (Kyrie, Gloria, y ya en la segunda parte del concierto, Sanctus y Benedictus), además de incluir canto llano intercalado entre las sucesivas piezas. El estilo de Allegri, de quien pudimos escuchar su afamado Miserere, y de Felice Anerio, sucesor de Palestrina como maestro de capilla, es ya barroquizante con el empleo de dobles coros, por ejemplo, a pesar de que aún encontramos una textura homofónica y no tan contrapuntística. También pudimos escuchar la técnica compositiva de la misa parodia, es decir, una misa basada en una obra anterior de carácter profano, como pudimos escuchar en el Kyrie, Sanctus y Benedictus de la misa Che fa oggi il mio sole y el madrigal de Luca Marenzio en la que está basada. De gran interés fueron las obras de Anerio, como su puesta en música del poema Stabat Mater a 12 voces, de estilo homofónico policoral, pero en el que se observa ya el afán barroco por el contraste. La música de Palestrina, la más temprana del programa si no tenemos en cuenta el canto llano, fue el centro de la velada y se diferenciaba claramente del estilo de los demás compositores. Su estilo homofónico, incluso silábico en algunas ocasiones, tiende en ciertos momentos a la polifonía imitativa que tanto se cultivó en su momento. Pudimos apreciar especialmente la maestría de Palestrina en el Gloria de la misa Papae Marcelli, y al mismo tiempo, la influencia que tuvo en compositores posteriores.

Sin duda alguna, uno de los platos fuertes de la velada fue el Miserere de Allegri. Esta obra, basada en la alternancia entre canto llano y un cuarteto vocal, ha experimentado una gran evolución, pasando por reescrituras de Mozart o Mendelssohn (quien pudo haber añadido el famoso do agudo de la soprano del cuarteto). Sin embargo, la versión que escuchamos fue realizada por Ben Byram y el propio Harry Christophers en 2013, y en ella introducen ciertos ornamentos y cromatismos habtiuales en la época, quizás tendiendo hacia un estilo más barroco. El conjunto británico mantuvo una afinación perfecta durante la pieza y en la totalidad del concierto. Cabe destacar el cuarteto vocal solista de la obra de Allegri (formado por Katy Hill, Charlotte Mobbs, Daniel Collins y Ben Davies), quienes, desde el órgano de la sala de cámara, entonaron los versos y ornamentos con sumo gusto y precisión y ofrecieron una interpretación muy emotiva. The Sixteen mantuvieron un legato admirable durante el concierto, así como la primacía de las voces más importantes en cada momento, algo soprendente teniendo en cuenta la sequedad de la acústica de la sala, que para nada ayudaba a la ejecución de este repertorio. Si a tal nivel llegaron Christophers y sus cantores en esta sala, quién sabe lo que se podría haber escuchado en una sala más adecuada acústicamente a este repertorio.