En el marco del cuarto festival "En contacto contigo", un encuentro cultural que realiza la UNAM para difundir expresiones culturales y artísticas y enriquecer la formación de los alumnos, su Orquesta Filarmónica (OFUNAM) ofreció un concierto multimedia titulado "Wagner espectacular". Este contexto es importante porque la participación de la orquesta en dicha actividad universitaria explica el formato particular de este concierto y el ánimo festivo alrededor del acto.

El director de orquesta Enrique Patrón de Rueda
El director de orquesta Enrique Patrón de Rueda
Detrás de la completísima orquesta, de proporciones wagnerianas, se dispuso una gran pantalla a manera de franja horizontal que seguía la disposición semicircular de la orquesta y que abarcaba el escenario completo de la espléndida sala Nezahualcóyotl. El objetivo era proyectar, en esta especie de pared achaparrada, unas animaciones supuestamente alusivas a la trama de los fragmentos operísticos, acompañadas de un juego de iluminación en la paleta de los azules y los amarillos que iban cambiando en función de lo proyectado. Se entiende que, más allá de la selección musical, esta propuesta tenía el propósito de ofrecer una alternativa al habitual y añejo formato del concierto de música clásica, con el que la mayor parte del público joven al que estaba dirigido este evento no se identifica. Sin embargo, estos elementos, por demás frecuentes en las presentaciones en vivo de otras músicas, fueron superpuestos a la práctica común de un concierto regular de la orquesta. El resultado fue un híbrido un poco raro, más distractor que estimulante, un camino entre dos realidades temporales que no terminaba de cuajar. Ahora bien, esto lo dice alguien que acostumbra ir a estos conciertos. Muy interesante sería saber si el público al que estaba dirigido este evento entró a la sala (o si sólo estaban los habituales de cada temporada) y, sobre todo, qué opinaron de la propuesta.

En lo musical, la OFUNAM nos ofreció un programa de degustación del catálogo de Wagner con las oberturas de Tannhäuser, El holandés errante y Rienzi, más la célebre cabalgata de las valquirias, que se alternaban con la soprano Othalie Graham interpretando selecciones de Tristán e Isolda y de El ocaso de los dioses, todos dirigidos por Enrique Patrón de Rueda, alguien con larga experiencia operística.

La soprano Othalie Graham
La soprano Othalie Graham

La orquesta se escuchó muy bien. Aunque al principio las cuerdas se oían un poco opacas, en general el sonido estuvo bien equilibrado y todas las secciones tuvieron un desempeño apropiado. Los abundantes metales, tan característicos de este repertorio, estuvieron muy bien coordinados y presentes en la justa medida. Sin duda el plato fuerte de la noche fue la soprano canadiense-estadounidense. Su presentación, aunque muy correcta siempre, fue de menos a más. Conforme avanzó la velada su voz se sentía más asentada y poderosa. A pesar de que las arias en versión de concierto suelen perder fuerza dramática al estar desprendidas de su contexto, la cantante supo dotar de emoción los exigentes números wagnerianos, y en su confrontación con la nutridísima orquesta salió victoriosa.

Como en una buena degustación, en este concierto de ánimo celebratorio pudimos saborear pequeñas porciones de la carta wagneriana. Ojalá que la experiencia haya motivado al público a seguir conociendo este universo musical del protagonista de la noche y a asomarse al espectáculo multimedia que la ópera es en sí misma.