Desde la mítica sala londinense Wigmore Hall nos ha llegado, en emisión audiovisual presentada por Andrew McGregor (BBC), un concierto interesantísimo, con obras de compositores ingleses contemporáneos de gran prestigio internacional. La velada incluía tres estrenos mundiales y las versiones corrieron a cargo del Nash Ensemble, grupo especializado en obras camerísticas que durante décadas ha mostrado un nivel de primera fila, tanto en actuaciones en vivo como en su abundante discografía. A los miembros del conjunto se unieron, en algunas de las composiciones, la soprano Claire Booth y el director Geoffrey Paterson.

El concierto comenzó con el estreno de Cloud Shadow de Simon Holt escrita para quinteto de piano y vientos, la misma formación de los famosos quintetos de Mozart y Beethoven, con la diferencia de que tres de los instrumentistas de viento tocaban dos instrumentos de su familia (por ejemplo, el oboísta tocaba también el corno inglés en algunas ocasiones). Es una obra basada en las impresiones que el compositor ha tenido en España y se compone de varias secciones que explotan las posibilidades del conjunto en muy diversos aspectos. Obra evocativa e impactante que muestra los grandes recursos del compositor. La interpretación del Nash Ensemble resultó impecable.

Los integrantes del conjunto Nash Ensemble
© Nash Ensemble

De Sir Harrison Birtwistle, decano de los compositores de este concierto y uno de los más emblemáticos de los ingleses en las últimas décadas, se interpretaron dos obras. La primera fue Four Songs of Autumn, sobre poemas japoneses traducidos al inglés, para voz y cuarteto de cuerda. Un ciclo de piezas lentas y nostálgicas que no duran, en conjunto, más de cuatro minutos y que permitieron mostrar la economía de medios y el gran cuidado sonoro de Birtwistle, reflejado a la perfección por los músicos del cuarteto de cuerda. La escritura vocal se adapta perfectamente a los poemas, con una sensación entre canto y habla, algo que también se mostró en las otras obras para voz presentadas. Claire Booth se sintió cómoda con el estilo y cautivó con su dominio de la expresión y de los diferentes registros sonoros. El concierto continuó con dos obras de Julian Anderson: Prayer for solo viola y Another Prayer. La primera, estrenada en 2009, es una obra de gran virtuosismo, que evoca los diferentes estados de una devoción religiosa y muestra la gran gama de posibilidades de la viola. De gran dificultad, fue interpretada con variedad y gran maestría por Lawrence Power. La segunda está escrita para violín solo y se basa en la anterior, pero con cambios notorios, ya que compositor desarrolla otros aspectos, como la utilización de los cuartos de tono y la influencia de los folclores eslavos. Benjamin Nabarro se mostró atento y convincente.

Seascapes, de Colin Matthews fue el segundo estreno de la noche. La obra se compone de cuatro canciones y un interludio para voz y nueve instrumentos, que se inspiran en obras del poeta de Sidney Keyes. Matthews consigue capturar el ambiente expresivo del escritor y, además, muestra su gran dominio de la instrumentación, consiguiendo sonoridades sugerentes y exquisitas. Claire Booth volvió a mostrar su alto nivel, bajo la experta dirección de Geoffrey Paterson. A continuación, se escuchó Duet for 8 strings for viola and cello de Birtwistle, obra de grandes dimensiones, cuyos contrastes extremos y múltiples dificultades fueron un tour de force para el violista Lawrence Power y el violonchelista Adrian Brendel, que estuvieron muy compenetrados y dialogaron de manera extraordinaria.

La última obra del programa, y el tercer estreno mundial, correspondió a Owl Songs, de Mark-Anthony Turnage, para soprano y conjunto instrumental. Dedicada al fallecido compositor Oliver Knussen, se compone de cinco canciones más un interludio instrumental. Basada en poemas de diversos autores, con el búho como elemento unificador, la obra nos muestra algunas de las características de Turnage (influencia del jazz, capacidad evocadora, maestría como compositor…). La cantante, el director y el grupo instrumental supieron dar el tono adecuado a cada momento. Booth impresionó de manera especial en momentos de canto a capella y en los sonidos que imitaban al búho.

Gran concierto con obras complejas ̶ pero no inaccesibles ̶ de compositores de gran relevancia y en interpretaciones difícilmente mejorables. 

****1