Desde el inicio de su periplo compositor, la labor creativa de Sánchez-Verdú ha estado marcada por una investigación casi científica en pos de nuevas dimensiones sonoras, alejadas de la tradición. No es por tanto una sorpresa que el compositor algecireño haya encontrado en un instrumento tan versátil y polifónico como la guitarra un medio expresivo de lo más fructífero. Su última obra para el instrumento y la orquesta, Memoria del ocre, fue estrenada a nivel mundial por la Orquesta Sinfónica de Galicia, tras dos años de espera debida a la pandemia. Una partitura de un carácter eminentemente evocador, que se entronca directamente con la larga serie de obras mnemónicas del compositor, tal como Memoria del espejo, Memoria del blanco, Memoria del rojo, etc.

Orquesta Sinfónica de Galicia y Dima Slobodeniouk
© OSG

Memoria del ocre, es una amplia partitura de un carácter intimista en la que el registro del solista transita exclusivamente en torno a la esencia minimalista del instrumento; soliloquio al que la orquesta se integra a modo de peculiar caja de resonancia. En el introvertido devenir de la partitura, únicamente estallan dos clímax orquestales, en el primer y en el segundo tercio de la partitura. En el primero, integrado en la atávica evocación de las cuevas de Lascaux, los aullidos de las maderas, unidos a las sonoridades más graves de trombones y tuba, enmarcan un inquietante lamento del solista. El segundo, más conciso, pero a la vez más angustioso, surge en Miltos, evocación del ocre rojo. En este caso, el clímax se construye sobre un obsesivo ostinato del solista, el finlandés Petri Kumela, quien mostró afinidad máxima con los procedimientos extendidos con los que el compositor deconstruye a su instrumento. Este pasaje da paso a la conclusión de la obra, una sobrecogedora Umbría que concluye en un morendo, mahleriano en su inspirada combinación de desolación y nobleza.

Acudí a los conciertos de viernes y sábado, pues, como toda la obra de Sánchez-Verdú, presente en ambos conciertos, es música pensada y escrita para ser revisitada y reflexionada. Sólo el primer día la respuesta del público propició un bis del solista. Fue una elusiva interpretación del Homenaje para la tumba de Debussy de Manuel de Falla, la cual permitió apreciar fugazmente el maravilloso sonido del instrumento de Kumela, pero también su versatilidad como intérprete.

La exigente música de Verdú fue enmarcada por las dos obras sinfónicas más populares de Rimsky-Korsakov, el Capricho español y Scheherazade. En el amplio abanico de la música rusa, ha sido Rimsky-Korsakov uno de los compositores menos abordado por Slobodeniouk; más afín sin duda al mundo sonoro de Prokofiev, Shostakovich, Scriabin y Rachmaninov. Fue un alternativo Capricho, contenido en sus Alboradas y muy estático en las Variaciones. Hasta el arrebatador Fandango asturiano, resultó menos enérgico de la habitual. Pero de principio a fin hubo un sentido de la dirección y virtuosismo orquestal al máximo. La interpretación de Scheherazade tenía el aliciente especial de tratarse de una obra emblemática para la orquesta, pues, ni más ni menos que con más de seis millones y medio de visitas, su interpretación de la obra bajo la dirección de Leif Segerstam es el vídeo más exitoso en el canal de Youtube de la orquesta. Fue la de Dima una interpretación mucho menos retórica y efectista en la que por encima de todo primó un espectacular preciosismo sonoro. Slobodeniouk, arropado por unos músicos absolutamente empáticos, liderados por el concertino Massimo Spadano –quien ofreció unos inmaculados solos, muy especialmente el segundo día– puso de relieve de forma clarividente toda la sensualidad y opulencia sonora de este inspiradísimo fresco orquestal. No cabe duda de que sus recientes conciertos al frente de orquestas del virtuosismo técnico y sonoro como son Boston, Minnesota y Nueva York, han sido para él experiencias reveladoras, que no sólo le han hecho seguir creciendo como director, sino que han conducido a que éste haya transmitido a sus músicos en la OSG, no sé si de manera consciente o no, lo mucho que en ellas ha absorbido. Juntos han crecido para dar vida a una interpretación que, más allá de su particular concepción, fue una magistral lección de interpretación musical. Complicado va a ser para la orquesta encontrar un sucesor que mantenga viva esta llama.

****1