Tras casi un año y medio fuera de su sede habitual, la Orquesta de RTVE ha vuelto al reformado Teatro Monumental con Dennis Russell Davies al frente y Benjamin Schmid como solista. En programa, el Concierto para violín de Berg, “a la memoria de un ángel” llamado Manon Gropius (hija del arquitecto Walter Gropius y de Alma Mahler) fallecida prematuramente, y la Sinfonía núm. 9 de Bruckner, dedicada “al querido Dios”. Hay entre las dos obras una conexión sentimental, fuertemente simbólica, además de musical, pudiéndose considerar como piezas que se encuentran en dos orillas de un mismo discurso, el de la superación de la música romántica y tonal, enfrentadas, pero al mismo relacionadas. Russell Davies pareció querer imprimir ese carácter compartido de los dos compositores con un Berg muy lírico y, sobre todo, un Bruckner más allá de sí mismo, proyectando todo su potencial revolucionario, algo que no es de extrañar dada la constante atención del director estadounidense al repertorio contemporáneo.

El Coro y Orquesta de Radio Televisión Española © ORTVE
El Coro y Orquesta de Radio Televisión Española
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Benjamin Schmid mostró en el Concierto de Berg una técnica resuelta y un buen sentido global en la interpretación de la pieza, aunque la amalgama con la orquesta resultó algo fatigosa, le costaba destacar –especialmente en el primer movimiento– a causa de una orquesta algo excesiva que llevó a cierta carencia de contrastes y dialéctica. En el segundo movimiento, los contrastes fueron mejor matizados, permitiendo ofrecer un discurso más expresivo tanto para el solista como para la orquesta, tanto en términos de sonoridad como de fraseo y estructura. Entre las partes de la orquesta, fue destacable la sección de percusión, muy acertada en sus intervenciones. Además, en el tramo final, donde se presenta el motivo del coral bachiano “Es ist genug!”, pudimos asistir a un lirismo desencarnado, tal como le corresponde a un ángel, que fue de lo mejor del concierto.

Después del descanso, y con orquesta más abundante, Russell Davies se enfrentó a la extensa, si bien inacabada, Novena sinfonía de Bruckner en su versión sin el Final añadido. A pesar de carecer de un cierre formal más redondo, expresa mejor el sentido trascendente de la obra. El director adoptó unos tiempos bastante lentos (sobre todo en el primer movimiento), haciendo hincapié en la masa sonora, casi como si intentara plasmar el esfuerzo de mover esa gran mole orquestal. Aquí se hizo más evidente lo que ya se intuía en el Concierto de Berg, a saber, la tendencia de la orquesta a situarse en una latitud elevada de decibelios: tanto la cuerda como el viento, y el metal en particular, sonaron compactas, pero no del todo bien congeniadas entre ellas, dando la sensación de un sonido demasiado cargado. Efectivamente la sinfonía exige un sonido pletórico, pero también momentos más sosegados de una sonoridad casi diáfana. Eso se echó de menos, en distintos pasajes, por ejemplo, el comienzo del tercer movimiento o en las diversas transiciones internas, sobre todo en el primer movimiento, dando lugar a un sonido algo hipertrófico. Esta dificultad en gestionar las dinámicas incidió también en la articulación entre los distintos pasajes, uniformando los varios registros y orientándolos siempre hacia los puntos de explosión más desenfrenada, donde sí es cierto que la orquesta brilló y transmitió fuerza y arrojo.

Por otro lado, no faltaron los gestos de atención y algunos destellos que apuntaban a esa proyección contemporánea de Bruckner: algunos motivos, sobre todo de la sección de madera, pusieron en entredicho el contexto tonal de la obra con sus errancias y divagaciones, algo que Russell Davies quiso remarcar. Además, en general, y es de agradecer, no se incidió demasiado en el tono teológico y romántico de la obra, produciendo un sonido potente, como decía, pero directo, puro, alejado de intenciones interpretativas ajenas al texto musical como tal.

En suma, se trató de un concierto bien pensando, con criterio y con la voluntad de marcar algunas tendencias claras en la ejecución, si bien estas no quedaron del todo reflejadas a la hora de la realización, careciendo el conjunto orquestal de algunas sutilezas que hubiesen podido permitir alcanzar un resultado más satisfactorio.

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