El pianista francés Pierre-Laurent Aimard y la directora polaca Marta Gardolińska han sido los artistas invitados para inaugurar la temporada oficial 2022-2023 de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, en un concierto que combinó la veteranía del solista con la juventud de la directora y que dejó un muy buen sabor de boca, dada la calidad de las interpretaciones. Gardolińska hacía su debut con la orquesta.

Pierre-Laurent Aimard
© Miguel Barreto | Auditorio de Tenerife

Muy interesante versión del Concierto para piano “Emperador”, de Beethoven, obra con la que comenzó la velada y en la que Aimard dio una lección de dominio técnico y libertad expresiva. Trinos, escalas y pasajes (como las temibles terceras del primer movimiento) fueron resueltos con gran soltura y el pianista mostró, además, cuidado en el uso de los pedales y un gran control de las sonoridades. En el terreno interpretativo, destacaron ciertas libertades que Aimard tomó, como los notorios cambios de tempi en momentos melódicos de los movimientos primero y tercero; práctica que no será para todos los gustos, pero lo cierto es que esos momentos no se sintieron como caprichosos o amanerados. La directora (de gestos ágiles y precisos) y la orquesta mostraron energía y convicción en los tutti, mantenidos a tempi fluidos y estables, donde solo faltó algo de flexibilidad y contraste en los momentos más melódicos. Por otro lado, Gardolińska supo seguir fielmente las libertades del pianista y conectó con su visión de la obra, sin perder su propia personalidad; siendo especialmente revelador el movimiento central (Adagio un poco mosso), tomado a un tempo fluido, pero no asfixiante, en el que el pianista pudo cantar con libertad y la orquesta sonó controlada y atmosférica. En conjunto, se escuchó una versión muy personal y atractiva, llena de energía y de ideas interesantes. Ante el entusiasmo del público, Aimard regaló cuatro breves piezas de György Kurtág (de su serie Játékok), a las que describió como “otra forma de ver las escalas”. Fueron magistralmente tocadas y mostraron la afinidad del pianista con el repertorio contemporáneo, del que es considerado uno de los defensores más destacados.

Pierre-Laurent Aimard, Marta Gardolińska en la dirección y la Sinfónica de Tenerife
© Miguel Barreto | Auditorio de Tenerife

En la segunda parte de la velada, la Sinfonía "Escocesa" de Felix Mendelssohn, que mostró a Gardolińska como una buena conocedora de este compositor. Facilidad para el fraseo, melodías sentidas y ritmos contagiosos fueron virtudes que transmitió a una orquesta que se mostró en muy buena forma. El comienzo en estilo coral del primer movimiento (Andante con moto - Allegro un poco agitato) fue tomado con lentitud, cuidado del fraseo y atención a todos los detalles agógicos, mientras que el Allegro tuvo efusividad, contrastes, drama e incluso momentos explosivos, como los de la parte tormentosa de la coda. Admirable todo el desarrollo (lleno de atmósfera) y muy bien cantado el segundo tema. El Scherzo - Vivace non troppo estuvo magnífico, lleno de gracia y con un control excepcional de los medios orquestales: planos sonoros, claridad, ligereza, etc. Fue, sin duda, uno de los momentos más memorables de la velada. El tercer movimiento (Adagio) estuvo muy bien planteado, con gran contraste entre los momentos más líricos y los que se asemejan a una marcha fúnebre (rítmicos y bien delineados), mientras que el final (Allegro vivacissimo - Allegro maestoso assai) convenció por las tensiones creadas y el dominio rítmico. Solo se pudo pedir algo más de poso y majestuosidad en toda la sección del maestoso assai, que concluye la obra. En todo caso, disfrutamos mucho esta versión de una de las grandes obras mendelssohnianas.

En resumen, fue una excelente inauguración de la temporada de la Sinfónica de Tenerife, con un solista de primera fila y una joven directora de gran talento y futuro.

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