Un videojuego ya no es un mero pasatiempo en el que estás delante de una pantalla matando bichos verdes. Hoy se han convertido en auténticas experiencias que van más allá de lo que puede aportar una película, acercándose mucho, mucho a lo que a una buena y extensa novela puede llegar a despertarnos.

El catálogo de esta nueva generación conceptual es casi inabarcable, pero entre todos ellos hay, sin duda, una saga que destaca especialmente: Assassin's Creed nos ofrece una combinación idílica de trama, historia, turismo y música.

Assassin's Creed llegó a mis manos por casualidad. Acababa de hacer un viaje a Florencia y, tras el obligado "stendhalazo" toscano, al descubrirlo en la tienda tuve que comprarlo. Un videojuego con el que poder recorrer las ciudades de Florencia, Venecia e incluso Roma durante el Renacimiento... ¿pero esto qué es?, ¿por qué se ha cobrado mi primer deseo el genio de la lámpara? De repente, tenía ante mí una guía histórica de estas tres ciudades, en la que cada elemento monumental de la urbe aparece localizado donde tiene que estar y donde, encima, se me ofrecía la posibilidad de visitarlos y adentrarme con total libertad en ellos. Acababa de volver de Florencia y, quince días después, allí estaba de nuevo recorriendo el Ponte Vecchio, observando el Palazzo della Signoria y contemplando la gran cúpula de Brunelleschi de Santa Maria del Fiore desde uno de los muchos tejados de la ciudad del Arno.

Tras el primer impacto que me dejó boquiabierto por lo que vi, al seguir jugando a Assassin’s Creed también me quedé completamente hipnotizado por lo que viví: un complot protagonizado por la familia Borgia, en la que mi familia salía muy malparada, y que clamaba venganza; además me quedé sin capacidad de pestañeo por lo que oí... la banda sonora de un videojuego que más escalofríos me ha provocado. Y es que lo que consigue el compositor Jesper Kyd es, precisamente, convertir la música en el eje que da cohesión y sentido a todo. Kyd logra, a través de la banda sonora, dar credibilidad a lo que se está experimentando y, en definitiva, trasladarte de una forma veraz al Renacimiento italiano. ¿Dónde está la trampa? En que como resultado de tan lograda experiencia, acabará creándose en ti una necesidad real de viajar a esas ciudades jugadas, y tantas veces recorridas desde tu salón, para revivirla de manera genuina, y por supuesto, pasearás por las calles mientras escuchas cada una de las composiciones que tanto han calado en tu subconsciente. Si creéis que exagero, os equivocáis, porque yo lo he terminando haciendo.

La intención de este artículo es descubriros las distintas piezas que integran la banda sonora del juego desarrollado por Ubisoft y que las disfrutéis mientras detallo mis reflexiones sobre ellas.

Florence Tarantella: da la bienvenida a la ciudad. Es una pieza autóctona llena de alegría que nos invita a pasear por el Corredor Vasariano, perdernos en las arcadas de los Uffizi y, ya que estamos, continuar hasta la plaza de la Basilica di Santa Croce para rendir pleitesía a la majestuosa estatua en bronce del signore Dante Alighieri.

Ezio's Family: es el tema central de toda la saga, el leitmotiv que encierra la necesidad de venganza del protagonista ante la familia Borgia. De una sencillez melódica tan marcada, que asusta (como la de tantas obras que se han vuelto eternas), está compuesta a partir de cuatro notas y sus consiguientes variaciones, ¿hace falta más? El resultado: miles de covers en Youtube y su presencia de alguna u otra forma en el resto de juegos de Assassin's Creed, de los que llevan ya más de diez entregas. Todo un himno en el universo de la industria del videojuego. Como curiosidad, añadiré que este tema no es más que una reelaboración de Earth, la primera composición presentada por Jesper Kyd al equipo creativo de la desarrolladora al inicio del proyecto. Al escucharla, fue tal el asombro y el convencimiento del estudio de Ubisoft en Montreal, que el músico danés obtuvo absoluta carta blanca para componer. Y así lo hizo.

 

Ezio & Katerina: es una pieza breve que cuenta una historia de amor de similar duración. En ella, Kyd explota al máximo la capacidad de la talentosa voz de la soprano Melissa R. Kaplan. Por cierto, la historia de las intérpretes de la banda sonora es peculiar; la siguiente artista que pasó a formar parte del proyecto, Madeline Bell, fue descubierta a través de un concurso anunciado en internet, en el que toda voz que quisiera participar podía hacerlo, sólo tenía que mandar una muestra de su capacidad a través de un vídeo en Youtube. Y como ocurre en estas ocasiones tan especiales, sencillamente la magia surgió.

Dreams of Venice: La composición te invita a perderte por las calles de Venecia una vez que se ha escondido el sol. Es un instante realmente sorprendente porque no te puedes creer que no haya ninguna sola persona más paseando por la ciudad del agua. Puedes atravesar puentes, salvar canales, rodear la esquina del Palacio Ducal tras deambular por las puertas de San Marcos y observar el reflejo de la luna en la laguna, en completa soledad y sumergido en la niebla que suele apoderarse de la ciudad durante el mes de noviembre.

City of Rome: Es tan solemne y monumental que bien podría haber acompañado el funeral del emperador romano Adriano. Al chelo, absoluto protagonista de esta pieza, se le suman sintetizadores que actúan como un coro resonante, produciendo una sensación que se engrandece y se vuelve mística al visitar con esta música en los oídos el Panteón de Agripa. Ante tal dosis de magnificencia, solo puedes perderte en el tiempo apabullado por la grandeza de Roma o directamente perder la cabeza contando los casetones de su cúpula. Hay un detalle que me gustaría destacar en esta pieza y es la similitud del sampler con el que podemos escuchar en "Summer Overture" (Requiem for a dream de Clint Mansell).

Echoes of the Ancient Ruins: La más mística de todo el conjunto, es una composición sencilla cantada en latín. Debes situarte en las caveas del Coliseo y hacer coincidir el clímax de la composición con el abandono de las sombras. Justo en el momento en que te adentras en la arena para sufrir el baño de sol e imaginar a la multitud vociferante observándonos desde las gradas. Sólo resta girarte 360 grados sobre tu eje en el escenario más imponente jamás construido para alcanzar el nirvana.

Welcome to Kostantiniyye y Byzantium: Todavía queda una sorpresa. La última expansión de Assassin’s Creed II, ‘Revelations’, nos permite navegar por el Cuerno de Oro y recorrer por completo la mística ciudad conocida hoy como Estambul, y como reza el título, nos da la bienvenida. Prestad atención en el segundo corte a las reminiscencias melódicas e instrumentales de la antes comentada City of Rome, en una clara referencia a Constantinopla como heredera del legado de Roma.

Y para finalizar, como tesoro escondido dentro de un cofre, quiero compartir con vosotros el Podcast del youtuber Looner, en el que conversa con Jesper Kyd de forma muy extendida y apacible sobre toda su colaboración en la saga. Un documento poco conocido pero lleno de luz para comprender en su totalidad el modo de trabajo y la inspiración del compositor danés. Resulta curioso que en ningún momento visitara las ciudades donde tiene lugar Assassin’s Creed II a pesar del espectacular resultado final de las composiciones.

Desde aquí os animo a adentraros en Assassin's Creed y sumergiros en este colosal universo de historia, música e intriga. Hemos tratado la entrega que tiene lugar en el Renacimiento italiano, pero si lo deseáis, también podéis trasladaros a otros momentos igualmente fascinantes de la historia: las Cruzadas en Tierra Santa, la Revolución francesa, el Londres victoriano, el Caribe de piratas o el que se prevé que será la localización del nuevo lanzamiento, el Egipto faraónico.

Probad, probad. Os aseguro que os hará cambiar la posible percepción que podáis tener sobre el mundo de los videojuegos. De hecho, no creo que todos los días podáis conversar con Da Vinci, urdir un complot con Maquiavelo o adquirir un Botticelli para decorar vuestra villa en la Toscana, ¿verdad...?