El objetivo: atraer al público joven; la manera de conseguirlo: convertir Les pêcheurs de perles de Bizet en “Els pescadors de perles: El repte” un reality show que parecía sacado de la mismísima TV3 (Televisiò de Catalunya) teniendo en cuenta el aspecto ridículo y las pintas de turista con las que caracterizaron a uno de los dos únicos actores que hablaron en castellano –de entre una docena– durante el audiovisual que sirvió de segundo entreacto, en el que se hizo una especie de “sketch” preguntando a los telespectadores del reality su opinión sobre los personajes, la trama y la decisión final sobre Nadir y Leïla.

<i>Les pêcheurs de perles</i> en el Liceu © A. Bofill
Les pêcheurs de perles en el Liceu
© A. Bofill

La idea del reality show y la audiencia decidiendo el destino final de los personajes tal vez no sea del todo descabellada, al fin y al cabo, Bizet en esta ópera hace del coro la voz del pueblo, anticipando lo que Modest Mussorgsky llevaría a su máximo exponente con el Borís Godunov. Sin embargo, aunque quede francamente bien situar en la escena el coro detrás, en una especie de edificio a lo 13 Rue del Percebe, supone un error, ya que el coro suena siempre alejado, sin la presencia que, como uno de los cinco personajes principales de esta obra, debería tener. También se hace más difícil que los cantantes que lo forman estén bien empastados y, de hecho, hubo partes críticas en la representación.

En estas ocasiones debe ser el director musical el que, viendo la dificultad de los deseos de la encargada de la escena, negocie con ella para conseguir llegar a un punto medio en el que el resultado visual sea espectacular sin afectar a la sonoridad, al fin y al cabo, esto es ópera y no teatro. Sin embargo, Yves Abel pareció estar solo atento a la orquesta ya que, a pesar de que no tuvo errores en cuanto a la interpretación y destacó el timbre y la línea melódica de los complicados pasajes de los vientos, el sonido de los músicos fue más sinfónico que operístico y no se logró una completa concordancia entre cantantes e instrumentistas.

Fernando Rado (Nourabad) y Ekaterina Bakanova (Leïla) © A. Bofill
Fernando Rado (Nourabad) y Ekaterina Bakanova (Leïla)
© A. Bofill

En cuanto a las voces: John Osborn nos dejó una gran interpretación del "Je crois entendre" con un falsete reforzado excelente sin que apenas se notasen los cambios de registro vocal que este aria demanda. Sin embargo, en el resto de partes su voz no lució tanto, al contrario que Ekaterina Bakanova en el papel de Leïla que, si bien en un principio nos dejó un tanto fríos con su cavatina en la que los agudos estuvieron un tanto forzados y sin el brillo de su característico timbre, durante los actos segundo y tercero mostró más potencia y precisión con las bellas coloraturas que Bizet brinda a este personaje.

El papel de Zurga, con un registro vocal muy amplio, supone un reto para cualquier barítono, sin embargo, la voz de Michael Adams encajó bien en el papel, la precisión y fuerza en ciertos pasajes bastante agudos para un barítono, su talento para cambiar de registro con absoluta naturalidad, así como su capacidad para empastar con los compañeros y sus dotes actorales hicieron de su interpretación de Zurga todo un éxito.

Ekaterina Bakanova (Leïla), John Osborn (Nadir) y Michal Adams (Zurga) © A. Bofill
Ekaterina Bakanova (Leïla), John Osborn (Nadir) y Michal Adams (Zurga)
© A. Bofill

Nourabad, el sacerdote, que para la ocasión se había transformado en el presentador del reality show, fue bien interpretado por Fernando Radó.

Pero volviendo al tema de los jóvenes que he lanzado al principio, ¿resulta así Les pêcheurs de perles de Bizet atractiva para los jóvenes? La respuesta es un no rotundo. ¿Por qué? Todos estamos de acuerdo en que el libreto no funciona y, si no fuese porque la música de Bizet es de una belleza abrumadora, habría sido olvidada al día siguiente de su estreno. Por ello, está bien que se trate de innovar y modificar una trama infumable, pero es que los jóvenes de hoy en día, no vemos Supervivientes o La isla de los famosos y apenas seguimos reality shows, no señor, estamos enganchados a Juego de Tronos y la película más vista y comentada en Twitter es Avengers: Endgame. Es decir, los jóvenes queremos acción y efectos especiales, y da igual si la escena transcurre en el mundo real, una fantasía medieval o la isla de Ceilán.

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