El Dido & Aeneas de Purcell se volvió a dar cita en la casa de la música catalana después de demostrar que el proyecto, estrenado en 2013 con la colaboración de Òpera de Butxaca i Nova Creació (primera incursión del Cor Jove de l'Orfeó Català en el ámbito operístico, por cierto) y que programó su reposición tan sólo dos años después, manifiesta una gran aceptación en el público y un buen funcionamiento dentro del programa del Ciclo Coral en el Palau. Ya van por su segunda reposición en poco más de un lustro de su creación, y la sala continúa llenándose.

El Cor Jove de l'Orfeó Català y Albert Baena (Aeneas) © Palau de la Música - Orfeó Català
El Cor Jove de l'Orfeó Català y Albert Baena (Aeneas)
© Palau de la Música - Orfeó Català

Pleno rendimiento es la definición para enmarcar esta escena, que vuelven a firmar el mismo equipo artístico del estreno, capitaneado por una dirección musical de Esteve Nabona y Marc Rosich en dirección escénica. Con esta apuesta segura para cerrar la temporada del Ciclo Coral del Orfeó Català, las sorpresas o innovaciones son más bien pocas, pero la fuerza de este coro tan joven sigue cautivando al personal. La propuesta educativa de Rosich, experimentado en el ámbito de lo músico-teatral, plantea una escena sencilla, con los elementos justos y necesarios, dejando que una masa de chavales de entre dieciséis y veinticinco años se apropie del espacio y lo ateste con su potencial vocal. Ellos son el eje vertebrador, el escenario, el ritmo, los marineros, las brujas y los putti. En definitiva, lo son todo. El trío de protagonistas de esta historia de La Eneida de Virgilio queda casi en segunda fila y faltos de atención.

La mezzosoprano Elisenda Arquimbau (Dido) intercala carácter y dulzura en todos los registros de su personaje, esencialmente en su ya archiconocida escena: el instante del "Lamento de Dido". Al lado del contratenor Alberto Baena (Sorceress), fueron los que marcaron los momentos más relevantes del reparto; este último mostró una combinada faceta de maldad y elegancia que lo hacían más que creíble en su rol de destructora del amor entre los jóvenes reyes. El barítono Pau Bordas (Aeneas) mostró firmeza como héroe troyano, pero también bastante intrascendencia en escena. Fueron de nuevo los jóvenes, en especial los papeles de solistas que tomaron algunos de ellos, los que dieron las situaciones más divertidas y, a la vez, las más repletas de emoción. Todo esto dentro del marco conceptual de Aleix Viadé, creador del videomapping basado en una serie de proyecciones de grabados clásicos que recreaban sutilmente el escenario de la historia.

<i>Dido & Aeneas</i> en el Palau de la Música © Palau de la Música - Orfeó Català
Dido & Aeneas en el Palau de la Música
© Palau de la Música - Orfeó Català

A Arquimbau la acompañaron Serena Sáenz (Belinda) y Anna Niebla (segunda mujer), pero fue la primera de las solistas quien marcó la diferencia desde el inicio, mostrando agilidad, potencia y frescura. Esta joven demostró que no le faltan capacidades y todo apunta a una trayectoria de éxito en el futuro. Mención especial también para Amalia Cuena y Txell Sánchez (primera y segunda bruja), quienes participaron en los momentos más emblemáticos del coro de Sorceress. Destacar por encima de todo el trabajo corporal del Cor Jove, quien ha demostrado estar bien preparado para encarar la nueva generación de cantores no solamente con potencial, sino con unas tablas muy sólidas en cuanto a movimiento e interpretación escénica. Cada vez más se agradece contemplar coros (¡jóvenes!) que se hacen con el espacio con la misma credibilidad y fuerza que los protagonistas, con una ejecución perfecta en la dicción, con un dominio impresionante del trabajo coral, y con una consciencia total de la importancia de su rol en escena. La orquestación no se quedó para nada atrás en cuanto a mérito se refiere. Otro de los hitos que demuestran la potencia de las nuevas generaciones en el panorama musical es la que representó Ars Musicae-Orquestra Barroca, una de las promociones de jóvenes intérpretes que también están despuntando en los últimos años. Ligereza, dinamismo y homogeneidad fue lo que presentaron en la obra escenificada de Purcell, en la que esta formación de músicos recibió el mayor de los reconocimientos del público.

Este Dido & Eneas claramente es una obra hecha por y para jóvenes promesas de la música; es una declaración de intenciones de todos aquellos que han pulido sus habilidades hasta alcanzar la excelencia, se han abierto paso y empiezan a reclamar el espacio que les corresponde. Y si su trabajo continúa por estas calzadas, no tardarán en volver a aparecer. Tiempo al tiempo. Remember me. Como diría Dido. Recordémosles.

****1