La Temporada Lírica de La Coruña presentó en el Teatro Colón su último título de esta edición, el Ariodante de Handel. Una vez más, la ópera barroca adquiere el máximo protagonismo en la recta final de la temporada. Tras el infrecuente Partenope del año pasado, era el turno de una de las grandes óperas serias de Handel. Es Ariodante una ópera que sigue moviendo y conmoviendo por la belleza de su inspiración desbordante y por la fuerza dramática de sus personajes y los avatares a los que estos se enfrentan.

Il Pomo d'Oro con Georte Petrou en la dirección y el bajo Alex Rosen
© Alfonso Rego | Temporada Lírica de La Coruña

Fue una velada exitosa de principio a fin, con un gran elenco vocal y un excelente grupo instrumental, Il Pomo d’Oro, dirigido por George Petrou. Todos colectivamente transmitieron la máxima convicción y entrega, dando vida a un impactante drama en el que en ningún momento se echó en falta la puesta en escena. Por encima de todos los implicados, brilló la figura del papel protagonista encarnado por un estratosférico Franco Fagioli, quien se movió como pez en el agua en los múltiples registros de un personaje concebido para el mítico castrato Carestini. Su despliegue vocal fue fascinante, tanto en lo técnico como en lo musical, gracias a un instrumento prodigioso, con una atípica amplitud y un timbre más rico y profundo que la mayoría de sus ilustres colegas. Las agilidades fueron cristalinas, en absoluto impostadas, y sus agudos formidables. Pero también explotó al máximo su dominio de las notas tenidas, con unos mesa di voce en los que el tiempo parecía detenerse en el teatro. Una interpretación inconmensurable que número tras número recibió los mayores vítores, muy especialmente en el sublime y esperado "Scherza infida".

Mélissa Petit y Franco Fagioli
© Alfonso Rego | Temporada Lírica de La Coruña

Junto a Fagioli disfrutamos de un notable elenco. Mélissa Petit como Ginevra, puso su voz cristalina, por momentos frágil, al servicio de numerosas gemas, como por ejemplo el sobrecogedor "Il mio crudel martoro" al final del segundo acto o el intenso dúo con Fagioli "Bramo aver mille vite". El malvado Polinesso fue encarnado por Luciana Mancini, cuya veteranía le permitió caracterizar de forma vívida toda la rabia y el resentimiento que el personaje destila. Sus agudos y su coloratura estuvieron a la altura de su rival protagonista. Sarah Gilford, Nicholas Phan, fueron igualmente exitosos, muy especialmente en su dúo mutuo y Alex Rosen aportó un hermoso color baritonal a sus egregias intervenciones.

Luciana Mancini y Sarah Gilford
© Alfonso Rego | Temporada Lírica de La Coruña

Un ingrediente crucial que redondeó el éxito de la noche fue la propia orquesta Il Pomo d’Oro, virtuosística y entregada en todo momento sin la más mínima concesión a la rutina. La dirección de Petrou buscó el máximo contraste dinámico, y aunque los tempi fueron indefectiblemente vertiginosos, funcionaron a la perfección. No obstante, en las arias más poéticas se hubiera agradecido una mayor contención.

Se realizó solo una pausa, un tanto artificial, en el acto II, pero fue una suerte poder disfrutar de la ópera sin apenas cortes; únicamente se echó en falta partes de algún recitativo y los ballets. En lo negativo, debo citar que de forma inexplicable no hubo subtítulos en el escenario, lo cual no dejó otra salida al público más que la incómoda lectura en el móvil de distintas páginas de internet.

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