Pocos son los compositores -y tal vez ninguno con esta intensidad- que se han dedicado tanto la obra de Federico García Lorca como es el caso de George Crumb. El compositor estadounidense ha dedicado 12 obras explícitamente vinculadas (más alguna otra de carácter instrumental donde se pueden percibir referencias) al poeta granadino. El Festival de Granada ha tenido la estupenda idea de considerar a Crumb como su compositor residente, proponiendo hasta seis conciertos, con diversas formaciones, dedicados a este compositor. En particular destacan el ciclo de tres monográficos, protagonizados por el Taller Atlántico Contemporáneo, conjunto gallego pero integrado con músicos de diversa proveniencia y con un orgánico variable. El concierto de esta tarde se conformaba de tres composiciones de periodos diferenciados: la primera - Night of the Four Moons- y la tercera - Ancient Voices of Children- son obras de los años setenta, mientras que The Yellow Moon of Andalusia es mucho más reciente, de 2012.

La primera obra prevé un conjunto formado por una mezzosoprano, flauta, banjo, violonchelo amplificado y percusión. Tiene una forma aparentemente simple, en la que sin embargo juegan un rol decisivo los silencios, la organización y la espacialidad del sonido, la expresión vocal. Susana Ferrero fue la cantante protagonista de esta obra, que además de poseer una voz completa en todos los registros, destacó con su excelente vocalización. Habiendo escuchado algunas grabaciones de la obra, cantadas por intérpretes no de lengua española, el aspecto dramático y de dicción se relevaron fundamentales en este caso. Igualmente los demás instrumentistas mostraron una concentración y rigor muy apreciables, que llevó a sonoridades rarefactas, casi irreales, entre las cuales irrumpía el texto, dramático por momentos, pero siempre con un aliento de reconciliación. “La luna está muerta, muerta; pero resucita en la primavera”, dice el texto de Lorca, y así lo entendió el Taller Atlántico Contemporáneo y su director, Diego García Rodríguez, dejando el discurso abierto, a través de unos timbres cristalinos y calmados en la conclusión.

Taller Atlántico Contemporáneo
© Fermín Rodríguez | Festival de Granada

The Yellow Moon of Andalusia está compuesto por 6 canciones, en este caso en inglés, y para un orgánico muy reducido, piano y voz, aunque con la necesidad del uso de algunas percusiones. Son páginas más esenciales que las otras del programa, más crudas, no pudiendo contar con las maravillosas combinaciones tímbricas que Crumb es capaz de articular. Pero no obstante la esencialidad de medios, el discurso es de una profundidad hipnotizadora. La soprano Verónica Plata demostró una voz bien firme, conjugando eficazmente el rigor del texto con una musicalidad eminente. Se destaca su calidez de la voz, con una afinación siempre bien asentada y un control de la emisión vocal, que permite articular bien la dialéctica entre el sonido y el silencio, algo fundamental en la composición. Le acompañó el piano de Nicasio Gradaille, que igualmente se mostró atento a todos los detalles de la partitura, rica en efectos sobre el teclado y directamente sobre las cuerdas del piano.

La última obra, probablemente la más conocida de las tres, requiere un orgánico más importante: 2 voces femeninas (Carmen Gurriarán y Verónica Plata, desde fuera de la escena), oboe, mandolina, arpa, piano amplificado y diversas percusiones. Esta obra asume unos tonos más sombríos y dramáticos, a causa de los textos (por ejemplo, “Todas las tardes en Granada, todas las tardes se muere un niño”), y asimismo por las características de la partitura, con efectos escénicos bien elaborados, como por ejemplo la soprano cantando dentro de la caja del piano amplificado o el abundante uso de la percusión. Pero hubo también momentos de gran lirismo como en el número final, Se ha llenado de luces mi corazón de seda, con el oboe desde fuera de escena evocando una melodía de tinte mahleriano. Hay que mencionar además la labor de los técnicos de sonido que, requiriendo estas obras una amplificación muy precisa y particular, hicieron un gran trabajo. Así como también la atención a la teatralidad intrínseca en estas obras, que requieren una interpretación no solamente musical, sino también dramática.  

Es sin duda una buena noticia que se dedique un ciclo relativamente extenso a un compositor actual -si bien de ya dilatada y consolidada trayectoria- y que además tenga una buena acogida de público. Por su parte, el Taller Atlántico Contemporáneo tuvo en esta ocasión sobradas cualidades, tanto en sus individualidades como en su conjunto, para acometer esta tarea con resultados sobresalientes. 

El alojamiento en Granada de Leonardo Mattana ha sido facilitado por el Festival de Granada.

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