Franco Fagioli, posiblemente uno de los contratenores más exitosos y reputados del momento, se presentaba en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional junto con una versión camerística de Il Pomo d'Oro, una de las orquestas historicistas más prometedoras del momento.

El contratenor Franco Fagioli © Julian Laidig
El contratenor Franco Fagioli
© Julian Laidig

Desde un primer momento, el conjunto italiano, con un instrumentista por voz, consiguió derrochar esa energía que tanto les caracteriza, con un muy buen trabajo especialmente de la sección del continuo. Las obras instrumentales que interpretaron sirvieron para demostrar la gran calidad que tiene este conjunto, en las que destacaron por una cuidadísima afinación. Si la Sinfonía en si mayor fue un muy buen comienzo para el concierto, las sonatas que interpretaron a lo largo del programa fueron realmente para el lucimiento del conjunto.

Fagioli escogió arias de diferentes etapas de la vida de Handel: desde Rinaldo (1711) hasta Imeneo (1740) se pudo escuchar la evolución musical del compositor germano. Una de las cualidades vocales de Fagioli es una extensión de casi tres octavas, lo que le permite realizar coloraturas realmente impresionantes, como las que escuchamos en "Agitato da fiere tempeste"(Rodelinda) o "Venti, turbini, prestate" (Rinaldo), además de una facilidad asombrosa para cambiar de registro, desde una tesitura de soprano a casi una de tenor. Pero la calidad de la voz de Fagioli no reside únicamente en las arias de coloratura, sino en las arias lentas, con un derroche de sensibilidad perfectamente plasmado en la voz, como pudimos ver en "Mi lusinga il dolce affetto" (Alcina) o la archifamosa "Cara sposa, amante cara" de la ópera Rinaldo. Sin duda, todas estas cualidades, más una presencia escénica notable, le permiten al contratenor argentino afrontar muy bien este repertorio.

Los excelentes instrumentistas de Il Pomo d'Oro consiguieron generar una gran energía, especialmente la sección de continuo. Liderada por el chelista Ludovico Minasi y junto al contrabajista Jonathan Álvarez ofrecieron una línea de bajo muy articulada y enfática. Federica Bianchi, al clave, realizó una labor de soporte espléndida, de ninguna manera sobreracargado y de gran sensibilidad.

Un concierto cargado con las bellas y más destacadas arias de las óperas de Handel de la mano y la voz de excelentes músicos solo puede resultar, como así lo fue, un éxito.

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