En ocasiones, para innovar hay que saltar sobre lo establecido, probablemente William Forsythe no tenga idea de lo que significa el dúo de palabras "Física cuántica", sin embargo, su danza es cuántica… y significa que se eleva sobre lo clásico para lograr estados que van más allá de los comúnmente establecidos. Entender la dinámica de Forsythe requiere algo de preparación y, fundamentalmente, una mente limpia, abierta. No todos asimilan su visión de la danza como instalaciones vivas que evolucionan a través de los bailarines. También se requiere gustar del riesgo para dedicar toda una noche a las coreografías del genio americano que llevó su andar ligero a las tierras centroeuropeas. Pero el vértigo no hace mella en la Compañía Nacional de Danza, su director José Carlos Martínez, quien de inspiración sirvió al propio Forsythe en el pasado, se atreve con el universo si es necesario y me asegura: “… con este programa llevaremos la danza a todos”.

<i>Artifact Suite</i> © Javier del Real | Teatro Real
Artifact Suite
© Javier del Real | Teatro Real

Por estos días el Teatro Real de Madrid nos regala toda una velada con Forsythe y el placer llena cada átomo del regio recinto. Tres han sido las elegidas: The vertiginous thrill of exactitude, Artifact suite y Enemy in the figure. La primera se baila al compás de Franz Schubert y con guiños constantes a Petipá y Balanchine. Probablemente la más “clásica” de las tres, aquí Forsythe nos trae el ballet de puntas y tutús (futuristas) al siglo 21 exigiendo una academia perfecta a sus intérpretes, los mismos que son llevados al extremo del desequilibrio para salvarlos, en el último segundo, de la implacable gravedad. Cuatro bailarines y quizá un quinto protagonista, la rapidez, compactan el tiempo en dosis cuánticas de luz y ritmo. Sin embargo, todo cambia con Artifact suite, una pieza desconcertante que se interrumpe con varias caídas de telón y plantea formaciones corales, impensables, que ocultan a los bailarines principales. Si el doble pas de deux es todo un examen para los intérpretes, la sincronía y precisión matemática del cuerpo de baile es realmente la protagonista de esta coreografía que requiere brazos y piernas inteligentes, extremidades con vida más allá de los cuerpos que los sustentan.

<i>The Vertiginous Thrill of Exactitud</i> © Javier del Real | Teatro Real
The Vertiginous Thrill of Exactitud
© Javier del Real | Teatro Real

Pero nada es comparable con lo que depara el final de esta gloriosa noche. Con Enemy in the figure no hay esquemas ni rutas para la orientación. El ejercicio de la aparente improvisación sube tres escaños en esta creación, la CND estalla en fuegos de artificios. Alguien alguna vez dijo que luego de esta coreografía el cuerpo está listo para cualquier reto, por duro y elevado que se plantee. En Enemy in the Figure los bailarines no sólo bailan, por momentos devienen técnicos ¿improvisados? de su propia escena, dominan la luz, el tempo, el ritmo. Cada ángulo es distinto y, probablemente, el espectador situado en el otro extremo de la sala haya asistido a una aproximación diferente, haciendo de este espectáculo una experiencia personal e intransferible que nos hace únicos frente al arte. Tan sólo una duda se respira con el encendido final de la luz... ¿Qué será lo próximo?