Lleno completo, como siempre, en el Teatro de la Zarzuela, para culminar la visita de La tabernera del puerto a las tierras de la meseta. Agradecemos primeramente  a los tramoyistas, que desconvocaron la huelga propiciada por un conflicto con el Ministerio de Cultura, a tenor de un cambio en los requisitos de acceso a la Oferta Pública de Empleo que ha dejado fuera a gran parte de este colectivo técnico. Ante la imposibilidad de leer un comunicado al público antes de la representación, se repartieron unas circulares a la entrada del teatro en las que se explicaban las razones de la huelga, así como el porqué de su desistimiento: en esta ocasión por respeto al público.

Rodrigo Esteves y Sofía Esparza en los papeles de Juan de Eguía y Marola la tabernera
© Elena del Real | Teatro de la Zarzuela

Y lo agradecemos porque sin duda ha sido esta una representación memorable –no digo redonda– en todos los aspectos, técnicos y musicales, si es que acaso pueden separarse estos conceptos. En cualquier caso es evidente que la magnífica escenografía de Ezio Frigerio y Riccardo Massironi, así como la dirección escénica de Mario Gas, ayudaron notablemente al desenvolvimiento narrativo del primer acto, donde se desarrollan numerosos espacios declamados y en los que puede echarse en falta un poco más de música. No nos quejamos, si por algo destaca esta Zarzuela o Romance marinero es por la inclusión de números que ya pertenecen a nuestro patrimonio musical, como las romanzas “No puede ser” o “Despierta negro”, permítasenos aplauidr de antemano la interesantísima interpretación de esta última por parte de Ihor Voievodin.

La obra, pues, se desarrolló en dos ambientes tabernarios cercanos a un puerto de la fabulosa Cantabreda, tierra ignota (léase el fantástico artículo de Mario Lerena, esta vez en la web del teatro), con muros de piedras grises y desconchadas que albergaban la taberna de Marola. La soprano Sofía Esparza la interpretó magistralmente; ya se ha mencionado en otras ocasiones que destaca por una presencia escénica que, en este caso, justifica que los personajes marineros que la rondan en todo momento pierdan el norte por ella. Impecable además en la afinación y poseedora de un timbre brillante nos conmovió al inicio del segundo acto con su inolvidable “En un país de fábula”.

Sofía Esparza y Antoni Lliteres como Marola y Leandro
© Elena del Real | Teatro de la Zarzuela

Los pretendientes de Marola, amén de una hueste de borrachos magníficamente interpretados por el reparto general, fueron el barítono Rodrigo Esteves y el tenor Antoni Lliteres. El primero representó al villano bravucón, insensible mastuerzo que se burla del mal ajeno con una voz potente y severa como el propio personaje, pero con gracia, y que supo brindar el contraste a las inquietudes del atormentado héroe y a los excesos de los piojosos beodos. Por su parte, Lliteres perfiló un memorable Leandro en todo momento, pero es necesario resaltar su intervención en la Romanza “No puede ser”, en la que supo comunicar la angustia y la desesperación del personaje midiendo la intensidad de su emisión y contrastándola en los pasajes centrales de la pieza. Tal vez la orquesta perdió algo de fuerza hacia el final de la canción, pero esto no impidió que el tenor recibiera una larguísima ovación: algunos pensamos que la repetirían, pero no fue así.

Rubén Amoretti y Antoni Lliteres interpretando a Simpson y Leandro
© Elena del Real | Teatro de la Zarzuela

Naturalmente hay que destacar también la labor de los personajes secundarios: Vicky Peña y Pep Molina, es decir, la sardinera y Chinchorro, que nos hicieron reír con su graciosísimo dueto “Ven aquí, camastrón”; y la tinerfeña Ruth González, que interpretó al joven músico Abel, consiguiendo ilusionar y conmover con las tribulaciones de su personaje: tiene su papel pocas intervenciones de lucimiento, pero aún así pudimos apreciar a una soprano brillante que esperamos volver a ver pronto en los escenarios de Madrid.

Una representación, pues, notable a grandos rasgos en lo musical y en la escenografía, que incluso fue capaz de sorprendernos con unos efectos visuales que no hicieron sino redundar en beneficio del resultado final. Sin duda uno de los resultados más completos en esta temporada.

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