Estrenada en Francia en 2021, Fractalis, de la compositora mexicana Gabriela Ortiz, es, en sus propias palabras, una "forma de resistencia personal". Escrita durante la pandemia, refleja los turbulentos acontecimientos del mundo natural, intercalados con episodios más meditativos de repetición tipo mantra. El director invitado belga Ronald Zollman subió al podio con la pianista cubana Ana Gabriela Fernández como solista.

Como escribió el compositor estadounidense Stephen Jablonsky, Fractalis es "bien elaborada pero no exactamente lírica. Es apropiadamente moderno, sin melodía, armonía o métrica". En efecto, es difícil discernir melodías y armonías concretas en los movimientos primero ("Ríos celestes"), tercero ("Cristales de sal") y quinto ("Cactus delirium"). Sin embargo, las analogías con la naturaleza fueron claras, con líneas en cascada en la percusión dialogando con trinos revoloteando en el flautín. Se prestó una cuidadosa atención a los detalles de la articulación, lo que hizo que la interpretación tuviera un carácter de urgencia.

El segundo ("Mantra") y el cuarto movimiento ("Mandala") son más lentos y solemnes, y la compositora hace referencias a la filosofía hindú y budista en sus notas al programa cuando explica estos movimientos. De hecho, una nota recurrente late a lo largo de estos movimientos, proporcionando un hilo conductor a la obra. Fernández ejecutó las partes virtuosas de piano con delicadeza, cerrando la pieza con un aplauso entusiasta.

Tras un breve encore de Les Barricades mystérieuses de François Couperin, interpretado ágilmente y con una suave ligereza en contraste con Fractalis, la orquesta se reagrupó para tocar la Cuarta sinfonía de Johannes Brahms. El crítico musical austriaco Eduard Hanslick escribió de esta sinfonía que "es como un pozo oscuro; cuanto más se mira en él, más brillan las estrellas". De hecho, es la única sinfonía de Brahms que termina en modo menor, lo que le confiere un carácter oscuro y melancólico. Es, además, un rico tapiz musical creado a partir de pequeños motivos que interactúan entre sí.

Por desgracia, la ejecución dejó mucho que desear. El tempo de apertura del primer movimiento, Allegro non troppo ("alegre, pero no demasiado") fue un poco "demasiado", dando al tema principal una sensación de precipitación. El contraste dinámico entre el primer tema (piano) y el segundo (forte) no pareció significativo: todo se tocó en un mezzo forte. Aunque es evidente que cada uno de los músicos conocía bien la obra, el conjunto carecía de un sentido de la arquitectural musical en su conjunto. La cadencia plagal del final del primer movimiento suele llevar consigo un fuerte patetismo, y aunque el timbalero Javier Pérez Casaola acentuó el redoble final de los timbales de forma brillante, la última articulación uniforme de las cuerdas hizo que la cadencia resultara anticlimática.

Los movimientos segundo y tercero, con música tranquila y serena seguida de un susurrante Scherzo, estuvieron mejor interpretados que el primer movimiento. Las melodías pasaron entre los grupos de instrumentos con eficacia y los solistas brillaron sin desequilibrar la textura orquestal. El triángulo del Scherzo acentuó la fluidez de la música y las articulaciones fueron más uniformes entre todos los grupos de instrumentos. El final, marcado como Allegro energetico e apasionante no alcanzó el sentimiento deseado. El contrafagot sobresalió de la textura de la chacona inicial de maderas y metales, y el tempo volvió a parecer precipitado. El solo de flauta de Alethia Lozano fue claramente lo mejor del movimiento (y quizás de toda la sinfonía). Irónicamente, la partitura en los últimos minutos del movimiento indican Più allegro (es decir, "acelera"), pero el director ralentizó el ritmo, llevándolo casi a rastras al final. Aunque este efecto puede funcionar si el tempo se maneja cuidadosamente a lo largo del movimiento, aquí simplemente dio a la música un efecto glacial y anticlimático.

La Cuarta de Brahms fue descrita por la compositora alemana Elisabeth von Herzogenberg como "un pequeño mundo para los sabios y conocedores, en el que la gente que camina en las tinieblas no puede tener más que una débil participación". Ejecutado correctamente, puede transmitir ese efecto, pero no ocurrió así en esta ocasión.

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