En estos días de octubre se celebra la segunda edición del Festival Contemporáneo, evento vinculado al Festival Internacional de Música de Canarias, que ofrece una serie de conciertos de mucho interés, por las obras programadas y la calidad de los intérpretes. En la velada que comentamos, en la que hubo tres estrenos mundiales, hemos podido disfrutar del Manson Ensemble, conjunto camerístico formado por estudiantes de la emblemática Royal Academy of Music de Londres. Tres de las siete obras interpretadas, todas ellas creadas por compositores que están relacionados con la institución bicentenaria, fueron dirigidas por Aaron Holloway-Nahum.

Integrantes del Royal Academy of Music Manson Ensemble
© Pepe Torres

La velada comenzó con Steppe, obra de Sun Keting, compositora de origen chino afincada en Londres. Escrita para cinco instrumentos (flauta, clarinete, violín, violonchelo y piano) y dividida en tres movimientos, la obra está influenciada por el folklore de Mongolia. Resultó muy atractiva por su imaginación armónica, el dominio de la instrumentación y el contraste entre los diversos estados de ánimo. Holloway-Nahum, agradable y comunicativo, se mostró como un director que se siente a gusto en este repertorio, recreando la obra con dominio técnico y expresivo. En segundo lugar, escuchamos Duet 4, para flauta y violín, del recientemente desaparecido Sir Harrison Birtwistle. Pieza breve que contiene muchas dificultades técnicas, imaginativos detalles rítmicos, un diálogo logrado entre los instrumentos y una buena dosis de virtuosismo. Contó con una interpretación admirable en manos de la flautista Ruta Vaytkute y el violinista Kynan Walker. Seguidamente, un estreno del joven compositor estadounidense Geoffrey King (no confundir con su homónimo, el veterano compositor inglés afincado en Holanda). Escrita para piano, trompa, violonchelo y clarinete, es una composición singular que mezcla melodías sencillas con sonoridades atractivas, mostrando ciertas influencias del pop. Los intérpretes, además de tocar, hacían sonidos con la boca –entre el canto y el murmullo–, para terminar todos en el piano tocando las cuerdas de este instrumento y cantando en un final sorprendente. A continuación, el violinista Kynan Walker fue un intérprete estupendo de Down Fifth Avenue, obra para violín solo, escrita por el español Òscar Colomina i Bosch. Dividida en varias secciones, que exploran las posibilidades violinísticas, la composición desplegó variedad de escritura, gran virtuosismo y atención a las posibilidades de los silencios, aspectos todos que fueron resaltados por el intérprete.

Holloway-Nahum volvió al escenario para dirigir Unfolds, de Edmund Finnis; un quinteto para trompa, clarinete, flauta, violín y violonchelo. Obra sugerente, de gran luminosidad y flexibilidad, y en la que destacaron efectos como los golpes con la mano del trompista a la boquilla de su instrumento. A continuación, el estreno de HyperFicta, para piano solo, del compositor canario Rubens Askenar, que en la actualidad es profesor de la Royal Academy of Music. Con mucha imaginación sonora y rítmica, Askenar investiga las posibilidades microinterválicas en el piano. La pianista utilizó unas pequeñas baquetas con las que hacía glissandi en el teclado o golpeaba una lámina atada a sus piernas, produciendo variedad de matices que incluyeron acordes suaves, otros muy fuertes y también repeticiones rápidas de diversas notas. El compositor logra variedad y consigue las enigmáticas relaciones interválicas buscadas en esta obra que pone a prueba los reflejos del pianista, y que tuvo una intérprete brillante en Tiffany Qiu. Para terminar la velada, el tercer estreno: Relay, de Philip Cashian, director del departamento de composición de la Royal Academy. Escrita para flauta, clarinete, trompa, violín, violonchelo y piano en memoria de Sir Harrison Birtwistle, es una composición que se estructura en secciones cortas, en la que en cada una se da protagonismo a uno de los instrumentos. Obra compleja y admirable, que fue desgranada con maestría por el director y los jóvenes miembros del Manson Ensemble. Durante toda la velada, resultó sorprendente el nivel instrumental e interpretativo de los jovencísimos integrantes del conjunto, que mostraron cohesión y capacidad de adaptarse a los distintos compositores.

El resultado fue un concierto francamente interesante, tanto por las composiciones como por las versiones del director y los jóvenes intérpretes, en el que se ofreció una muestra importante de lo que se está haciendo actualmente en la Royal Academy of Music en el área de la música contemporánea. 

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