En su segundo concierto de la temporada, la Orquesta Sinfónica de Tenerife y su titular Antonio Méndez ofrecieron el primero de los tres conciertos dedicados íntegramente a Robert Schumann. Este ciclo, que continuará en febrero y junio de 2020, comprende las cuatro sinfonías, tres conciertos para solista y orquesta y otras dos obras orquestales del genio de Zwickau. En esta ocasión se interpretaron la Overture, Scherzo y Finale op. 52, el Concierto en la menor para piano y orquesta, Op.54 y la Sinfonía núm. 1 en si bemol mayor, Op.38. Además, esta velada tenía otros alicientes, como la presentación en Tenerife del prestigioso pianista Inon Barnatan y la presencia como concertino invitado de Aitor Hevia, primer violín del Cuarteto Quiroga.

Antonio Méndez al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife © Orquesta Sinfónica de Tenerife | Miguel Barreto
Antonio Méndez al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife
© Orquesta Sinfónica de Tenerife | Miguel Barreto

Antonio Méndez concibe la música de Schumann de manera luminosa, fluida y con gran atención al ritmo, aspectos que quedaron patentes en la primera obra del programa. La Overture es una partitura algo irregular, pero con momentos geniales. En el comienzo faltó algo de intensidad en las cuerdas, aunque luego fueron a mejor, y la segunda parte de la obertura fue tomada a tempo rápido, prestando mucha atención a los diversos detalles. El Scherzo tuvo sus mejores momentos en el trío, que fue muy bien enfocado y realizado, mientras que el comienzo, quizás por el tempo muy rápido, podría haber tenido algo más de magia, a pesar de que el control rítmico fue excelente. Méndez abordó el Finale con garra y consiguió mantener la tensión hasta el final, algo que no es fácil en la que quizás sea la sección más problemática para la interpretación de esta obra.

Inon Barnatan es un pianista muy interesante, tiene una gran sensibilidad y una técnica muy sólida que le permite enfrentarse a todo tipo de obras. Además, es un reconocido intérprete de música de cámara, destacando especialmente su labor junto a la magnífica violonchelista Alisa Weilerstein. Por tanto, esperábamos una versión del Concierto en la menor, Op.54 donde brillaran todas estas virtudes. Barnatan no decepcionó, ofreciendo una lectura expresiva y sentida, especialmente en los momentos más líricos de los tres movimientos. El dúo con el clarinete del primer tiempo mostró su dominio camerístico, mientras que globalmente resolvió con soltura los problemas técnicos del concierto. Quizás se echó de menos un fraseo más detallado en alguno de los momentos del tercer tiempo, tomado con mucha rapidez, pero estuvo excelente en todo caso. Méndez y la orquesta fueron colaboradores atentos y sensibles en esta versión, de la que se podría destacar, sobre todo, el segundo movimiento, especialmente logrado.

El pianista Inon Barnatan © Orquesta Sinfónica de Tenerife | Miguel Barreto
El pianista Inon Barnatan
© Orquesta Sinfónica de Tenerife | Miguel Barreto

El nivel se mantuvo en la sinfonía, que permitió mostrar algunas de las mayores excelencias del director y la orquesta. En el primer tiempo fueron destacados los patrones rítmicos y la polifonía. Bellísimo fue el segundo movimiento, muy bien cantando por todas las secciones de la orquesta. El Scherzo pareció algo precipitado al principio, aunque nunca se perdió el control, mientras que los dos tríos fueron muy bien enfocados. El último movimiento fue también excelente, con gracia, sentido del ritmo y especial atención a los momentos de clímax. Cabe hacer una mención especial para el solo de flauta que en los momentos de tranquilidad que preceden a la reexposición hizo una interpretación muy cuidada. La sección final fue resuelta de manera brillante.

Con la sinfonía concluyó una velada satisfactoria que deja un buen sabor de boca a la espera de los próximos conciertos dedicados a la música de Schumann.

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