El cuarteto de saxofones SIGMA Project © Aitor Izaguirre
El cuarteto de saxofones SIGMA Project
© Aitor Izaguirre
SIGMA Project es un cuarteto de saxofones cuyos componentes visten de blanco y actúan descalzos. Debe de ser su forma de mantener el contacto con la tierra, ya que, desde que pisaran por primera vez las tablas, un 27 de agosto de 2008, en el Centro Kursaal de San Sebastián, su actividad ha sido frenética, e inimaginable hace unas décadas el repertorio que ha aportado a la historia del instrumento.

El parón producido por la crisis sanitaria ha sumido a estos músicos en un alud de “sentimientos diversos”. Alberto Chaves (saxofón tenor) comentaba que, en un principio, se sintieron tristes. Luego, frustrados, “por tener que anular varios conciertos y giras, preparadas con mucha antelación, o, con suerte, cambiarlas de fecha”. Más tarde llegó la incertidumbre “al ver como las mareas de datos, los políticos o la prensa convertían en un caos, aún mayor, la situación, y la indefensión y el poco cariño que la instituciones mostraban hacia nuestro sector”.

Ángel Soria (saxofón alto) opina que estas consecuencias inmediatas llevan implícito el mensaje de que “la contribución cultural, tanto de los compositores como de los intérpretes está siendo ralentizada”, por lo que, a más largo plazo, es necesario “establecer o trazar estrategias que, pese a las restricciones de movimiento, a la dificultad de viajar, ayuden a seguir adelante con medios telemáticos, organización de conferencias, conciertos virtuales, realización de vídeos de alta calidad… que permitan seguir disfrutando y sintiendo la música en vivo”.

De ahí, que SIGMA Project se haya enfrentado a estas dificultades con sus mejores armas: la innovación, que lo lleva a no dejar de preparar planes de futuro, la emoción y la alegría de poder volver recientemente a los ensayos presenciales y a los escenarios, la fortuna que sienten sus músicos por pertenecer a este proyecto y un espíritu combativo que refuerce “la unión y protección del sector cultural”. Por tanto, una vez renovado el ánimo, el cuarteto ha podido recuperar algunas de las actuaciones que quedaron pendientes.

Alberto Chaves, Josetxo Silguero, Andrés Gomis y Ángel Soria forman SIGMA Project © Aitor Izaguirre
Alberto Chaves, Josetxo Silguero, Andrés Gomis y Ángel Soria forman SIGMA Project
© Aitor Izaguirre

El pasado 12 de septiembre debutó en el Festival Mixtur de Barcelona. Afirma Josetxo Silguero (saxo barítono), que Mixtur, como otros eventos, “ha demostrado que la cultura es segura. Los protocolos sanitarios se cumplieron rigurosamente y la atención hacia los participantes fue exquisita: se debe seguir haciendo cosas así”. Además, con su presencia en el ciclo, SIGMA Project se pudo quitar “la espinita que tenían clavada” por no haber participado aún en Cataluña. Es un certamen “que focaliza su trabajo en descubrir qué es lo que está pasando en la música o en el arte sonoro hoy en día, con un complemento pedagógico muy grande a la hora de presentar al público diversas estéticas”. El programa que los saxofonistas desplegaron es buen ejemplo de ello: el estreno absoluto de Homeless Carrera, del francés Raphaël Cendo, financiado por la fundación Erns von Siemems Musikstiftung, Sigma Waves, de Hèctor Parra, Milk spilt on a Stone, de Helga Arias, y tres miniaturas de compositores noveles, participantes en el taller de composición, provenientes de China, Turquía y Alemania.

Otro acontecimiento aplazado fue la presentación del disco Poética del laberinto (Wergo, 2018), de Alberto Posadas, que finalmente tuvo lugar el 2 de octubre. En palabras del propio compositor su elaboración, estrechamente vinculada a la labor conjunta con los intérpretes, les ha permitido, a todos, “traspasar fronteras y atisbar nuevos mundos”. Son aquellos que devienen de la exploración acústica del instrumento y de las nuevas formas de organizar el sonido. Por ello, Andrés Gomis (saxofón soprano) destaca el “atrevimiento del artista” al cruzar todo límite. Declara el músico que colaborar con Posadas, al igual que con otros autores, “ha sido como tener al instrumento en una mesa de operaciones para ver qué podíamos hacer con él: alterar las digitaciones para acortar el tubo acústico y producir microintervalos, incorporar sordinas de trompeta en los pabellones para acercarlo a una tímbrica electrónica, modificar la columna de aire con la incorporación de pequeños tubos…”. Todas ellas, experiencias que “solamente son la punta del iceberg de un mundo sumergido, inexplorado, que todavía no ha visto la luz, por lo que será cuestión de seguir traspasando fronteras”.


Además, como decíamos, todo proviene de una actividad sosegada y prolongada con cada uno de los creadores: “las ideas se cuecen lentamente, así es -reitera Gomis-. En el seno de SIGMA Project, tenemos una frase que describe a la perfección esta forma de trabajar pausadamente: “trabajar al pilpil”. El pilpil es una de las salsas más famosas de la cocina tradicional vasca que se utiliza para hacer la receta del bacalao. La clave para conseguir un buen pilpil es la paciencia, porque tienes que ligar, a baja temperatura, la grasa que suelta el bacalao con el aceite que vas echando poco a poco en la sartén. Ese es su secreto. Y lo mismo ocurre en nuestra relación con el compositor. Necesitamos tener un objetivo común bien trazado entre SIGMA Project y el compositor, unos materiales bien definidos y acotados para que, posteriormente, “al pilpil”, emerja la obra esperada, aunque, a veces, quizás tengamos que volver “a ligar” nuevos materiales porque los elegidos no hayan sido lo suficientemente sabrosos”.

De estas mismas artes surgió Khôra, de José María Sánchez-Verdú. Otro ciclo para saxofones, madurado entre 2013 y 2019, que comparte con Poética del laberinto una concepción sonora espacial, casi arquitectónica, en la que es importante la perspectiva y la superposición de tramas o texturas. No obstante, explica Gomis, que, si bien ambos compositores acuden a este paralelismo extramusical, lo hacen “desde posicionamientos iniciales muy diferentes, casi antagónicos: el espacio de Sánchez-Verdú no tiene nada que ver con los laberintos de Posadas. El primero es volumen, dimensión, distancia, movimiento, ubicación. Es un espacio inasible pero palpable, irreal pero aprehensible. Y, por el contrario, los laberintos de Posadas son el extravío, la ausencia, la falta de orientación, la falta de perspectiva. Es un espacio que se transita sin perder el sentido de pertenencia a él, a un mundo sonoro lógico y autosuficiente”.


A estos dos ciclos hay que añadir la reciente grabación de Antiphonae, de Fabian Panisello, en el sello Ibs Classical y la participación del cuarteto en la 48 semana de la música vasca Musikaste. El primero es un cuarteto que “reflexiona sobre el lenguaje y la teatralidad desde el saxofón, un instrumento que siempre ha estado asociado a la voz humana por sus características tímbricas”. En el segundo SIGMA Project presentará un espectáculo dedicado a Luis de Pablo por su nonagésimo cumpleaños, con la colaboración de la compañía Kukai Dantza, el bailarín Alain Maya, la pianista Sofía Chacón, el percusionista Sergio Astasio López de Lerma y escenografía de Francisco Javier Larreina.

De este modo, SIGMA Project vuelve sobre sus pasos ya que Luis de Pablo fue el padrino de aquel debut que comentábamos al inicio. Desde entonces han trascurrido doce años en los que este conjunto se ha visto sorprendido por propuestas como Hormen arteko oihartzunak, de Gorka Alda, un concierto transdisciplinar inspirado en una partida de pelota vasca celebrado en el frontón Jostaldi de Hondarribia dentro de la Quincena musical de San Sebastián (2009); el estreno de la ópera De Materie, de Louis Andriessen, en el Teatro Argentino de La Plata (Argentina 2016), o por Chasmata, un evento dedicado al vigésimo aniversario del Museo Guggenheim de Bilbao (2017), en el que participaron más de cien saxofonistas, dispositivos electrónicos y teléfonos móviles, con esculturas y multiproyecciones de imágenes inéditas de Marte y colaboración de la Agencia Espacial Europea. En definitiva, son sólo unos pocos antecedentes que permiten augurar que a SIGMA Project le quedan muchas fronteras por traspasar y sorpresas que ofrecer. Por ello, no ceja en su empeño, “que en estos tiempos se hace complicado, pero no difícil del todo”.

 Próximos conciertos de SIGMA Project