En marzo tuvimos el placer de ser invitados a conocer Riga, escuchar música y probar su comida. Pueden leer las críticas de Latvian Radio Choir y Latvian National Opera aparte, y la gastronomía de Riga es tan alucinante que he escrito sobre el tema en otro artículo: el mercado central y los restaurantes y cafés son para no perdérselos. Lo que sigue es para contarles algunos de los lugares más destacados de la ciudad y ofrecerles, de camino, un repaso por su historia y su cultura. Estamos muy agradecidos a Juris Berže que demostró un excepcional conocimiento y fue un guía encantador: las cuatro horas que estuvimos juntos alrededor de la ciudad se pasaron en un suspiro.

1Alberta iela: el “Barrio Art Nouveau”

Las calles alrededor de Alberta iela albergan algunas de las arquitecturas más asombrosas de Riga, la mayor parte de la cual fue construida en los últimos tiempos de la época zarista. Los más llamativos son de Mikhail Eisenstein, un derroche de color y ornamentaciones.

La arquitectura no era la actividad principal de Eisenstein, era ingeniero y el responsable de la infraestructura del gobierno zarista. Pero le apasionaba la arquitectura y entre 1904 y 1914 fue el responsable de la creación de unos 20 edificios en lo que se conoce como el estilo “Art Nouveau” (también conocido por su nombre alemán Jugendstil). Los edificios se caracterizan por colores brillantes y una profusa decoración exterior, una mezcla perfecta que alegra los fríos inviernos.

Aunque los edificios de Eisenstein son los más famosos, no son los únicos, se pueden encontrar muchos ejemplos de subestilos de art nouveau por toda la ciudad. Frente a uno de los de Eisenstein se encuentra el número 12 en Alberta iela, es del arquitecto letón Konstantīns Pēkšēns y ahora alberga el pequeño, pero fascinante, Museo de Art Nouveau de Riga.

Museo Nacional de Arte de Letonia: <i>Three Crosses</i>, by Jāzeps Grozvalds © David Karlin | Bachtrack Ltd
Museo Nacional de Arte de Letonia: Three Crosses, by Jāzeps Grozvalds
© David Karlin | Bachtrack Ltd

2Museo Nacional de Arte de Letonia

El principal espacio para los artistas letones reabrió en 2015 tras una profunda remodelación y merece la pena una visita aunque solo sea por el magnífico techado de madera de la galería superior.

El museo alberga obras de artistas letones (el arte extranjero se muestra en el Riga Bourse). En sus cuatro plantas contiene una importante colección permanente al igual que interesantes exposiciones temporales. Muchas pinturas muestran un distintivo carácter letón, y el apartado del s. XX en particular, revela que este es un país que ha sufrido muchos golpes. Obras como Three Crosses de Kārlis Padegs, Madonna with a Machine Gun de Jāzeps Grozvalds o Folksong de Džemma Skulme nos recuerdan cómo este país ha sufrido por la guerra. Hay también una buena dosis de realismo socialista soviético.

Durante nuestra visita, la exposición temporal principal era On the Edge of the World, una muestra de pinturas de Henrijs Klēbahs que ofrece una mirada inmutable de los duros paisajes del norte.

Estatua de Roland frente a la Casa de los Cabezas Negras © David Karlin | Bachtrack Ltd
Estatua de Roland frente a la Casa de los Cabezas Negras
© David Karlin | Bachtrack Ltd

3Roland and the Blackheads

La plaza del ayuntamiento de Riga contiene uno de los edificios icónicos de Riga: la Casa de los Cabezas Negras. Fuera, una estatua del caballero medieval Roland rememora los tiempos medievales de Riga como ciudad de la Liga Hanseática.

Riga se unió a la Liga Hanseática en 1282. Como muchas otras ciudades hanseáticas, su plaza del ayuntamiento contiene una escultura de Roland, el emblemático caballero de la liga, espada en mano, su mirada orgullosamente al frente. Su mano izquierda reposa en el escudo de armas de Riga. Roland se alza frente a uno de los edificios de Riga más emblemáticos: originalmente construido en el siglo XIV para la asociación de comercio de la hermandad de los cabezas negras. Digo “originalmente” porque fue destruido en la Segunda Guerra Mundial durante un bombardeo alemán (al igual que la estatua de Roland): lo que vemos ahora es una reconstrucción, con los caballeros que guardan cada uno de los lados de la puerta pintado en colores brillantes, incluyendo la cara negra de San Mauricio, el patrón egipcio de la hermandad. En el exterior, una plaqua en el pavimento marca lo que se considera el lugar en el que se colocó el primer árbol de Navidad, puesto por los nostálgicos miembros de la hermandad, jóvenes y solteros.

4Monumento de los Fusileros Letones

Un corto paseo desde la Casa de los Cabezas Negras en dirección al río Daugava te dirige a la parte de la ciudad que más recuerda a la época soviética.

Tres imponentes y enormes figuras con sobretodos miran a lo lejos hacia el Daugava: es el monumento de los fusileros letones, que fueron una fuerza importante en la revolución bolchevique. Los fusileros ayudaron al comandante en jefe Jukums Vacietis y se dice que también ayudaron a miembros de la guardia personal de Lenin. Su impresionante porte son ejemplo del arte soviético.

Monumento a los Fusileros Letones © David Karlin | Bachtrack Ltd
Monumento a los Fusileros Letones
© David Karlin | Bachtrack Ltd

5Kalnciema Quarter

En la orilla izquierda del Daugava, a unos 15 minutos en taxi desde el centro, hay un atractivo espacio de renovación urbanística en el que las casas de madera, en un área peligrosa y prácticamente abandonada, han sido restauradas manteniendo su estilo tradicional y se han transformado en un vibrante foco cultural.

Una herencia menos querida de la era soviética es un descomunal atraso en la remodelación de edificios: los encantadores hogares familiares del periodo previo a 1914 se convirtieron en espacios comunales bajo los soviéticos y apenas se cuidaron: en la ciudad hay un alarmante número de edificios en mal estado, algunos de ellos semiabandonados. En los últimos años, se han comenzado a hacer avances en la recuperación: la idea aquí no es demolerlos y construir torres, sino preservar y restaurarlos poco a poco, un proceso que va a llevar décadas. Visitamos un magnífico ejemplo de esto en Kalnciema Quarter en el que dos hermanos compraron un conjunto de casas en un área venida a menos, las reformaron manteniendo el estilo arquitectónico y convirtieron todo el área en un centro cultural para la comunidad. No hay dinero público en esto: los gastos se cubren con lo que se saca de alquilar espacios para oficinas (que también cubre los gastos de la afición de los hermanos a restaurar coches antiguos). El barrio Kalnciema tiene un magnífico mercado los sábados, ofrece una amplia oferta de talleres, programas educativos y otros eventos culturales, devolviendo la vida a lo que solía ser una típica zona urbana deprimida.

6Sinagoga Peitav

Un precioso y luminoso edificio de un azul intenso en el interior es testigo de tiempos felices de la comunidad judía de Riga.

La Letonia anterior al Holocausto tenía una próspera comunidad judía tolerada por el régimen zarista y que en algún momento llegó a representar el 7% de la población del país. Hoy en día, la comunidad judía de Riga cuenta con unos 8000 miembros, y el espacio de culto más importante es Peitav Shul, en el corazón de la ciudad vieja.

7Catedral de Riga

El elemento más significativo de la Catedral es su órgano, uno de los más grandes del mundo.

El primer paso en cualquier ocupación cristiana que se precie es, por supuesto, construir una catedral, y en 1211, el obispo Albert de Riga puso la primera piedra de la Catedral de Riga. Desde entonces, ha cambiado de católica a luterana y ha sufrido varias reconstrucciones. Lo más destacado para un amante de la música es su órgano, que ostentó el título de más grande del mundo brevemente cuando fue construido en 1884. El órgano fue remodelado por completo en la década de 1980, y sus 124 registros y 6718 tubos hacen de él una bestia impresionante.

8Canto por todas partes

Por último, algo que no es exactamente una visita, pero que alguien que escriba acerca de la cultura en Letonia no puede dejar de mencionar es el canto. Es parte de la identidad del país y no debería sorprendernos que, como resultado, de allí provengan cantantes de primera línea. La magnífica acústica de la Iglesia de San Juan hace de ella probablemente el mejor espacio para el canto coral, pero hay otros muchos.

Antiguamente, los letones vivían en granjas aisladas, más que en pueblos, y cada familia mantuvo su propia tradición oral de canto (las jóvenes también desarrollaron la tradición de hacer guantes bordados a mano que regalaban a los invitados de su boda, razón, en parte, por la que los guantes son algo tan presente en Letonia). Uno de los primeros en estudiar estos fue el filósofo alemán de la Ilustración Johann Gottfried Herder, un clérigo amigo de Goethe que fue destinado a Riga como profesor. Mucho antes de que Bartók y Kodály hicieran lo mismo en Hungría, Herder recolectó miles de canciones letonas, lo que llevó a un conocimiento de su cultura que tendría un reflejo en el “All-Latvian Song Festival”, organizado por primera vez en 1873 y que es ahora uno de los eventos más importantes del calendario cultural del país, organizado cada cinco años: “Festival Nacional Letón de Canto y Baile”.

Para ofrecer una idea de la escala del festival: el final de la edición de 2018 atrajo a 67 000 personas. Para explicar su trascendencia lo mejor es ver el cierre del festival en 1985. Una de las canciones más queridas por el público es Gaismas pils (“La ciudad de la luz”), sobre un castillo mítico que queda sumergido por una montaña durante siglos y emerge a la luz. Es una clara alegoría a la liberación de la opresión y las autoridades soviéticas la prohibieron del programa. Pero al final, el público clamó para que fuera interpretada; cuando el coro ha terminado, el público se niega marcharse y todo el mundo se une a cantarla una vez más. Uno puede imaginarse a los operativos de la KGB, incapaces de entender el idioma, incómodos y desubicados como en “something is happening but you don’t know what it is, do you, Mr Jones”. Estos acontecimientos representan lo que conocemos hoy como la “Revolución cantada” que llevó a la independencia de Letonia tal y como la conocemos hoy.

Este artículo ha sido promocionado por Live Riga

Traducido del inglés por Katia de Miguel