Las características producciones del Petit Liceu son de una calidad musical indiscutible y hacen las delicias de los más pequeños. El Petit Liceu es el buque insignia del proyecto educativo del Liceu, pero es tan solo parte del conjunto de actividades dan vida al compromiso del Liceu de acercar la ópera a todo el mundo. Sira Torrecillas, responsable del Departamento Educativo del Gran Teatre del Liceu nos habla del reto que supone programar para un público muy exigente y lo gratificante que es despertar emociones en los más pequeños.

UN COMPROMISO CON LA SOCIEDAD

KM: Su proyecto educativo ocupa un lugar importante dentro del Liceu, ¿qué les motiva para dedicar tanto espacio a los niños?

ST: Nuestro proyecto educativo está concebido entendiendo la "educación" en un sentido amplio. Muchas de las actividades que el Teatro lleva a cabo, y que no van orientadas necesariamente a los niños, tienen para nosotros una clara orientación educativa, me estoy refiriendo aquí a las conferencias divulgativas que hacemos por ejemplo en bibliotecas, centros cívicos o para asociaciones, las sesiones previas que hacemos antes de las funciones que se dirigen al público en general, o los propios títulos que bajo el paraguas del Petit Liceu pueden servir también para iniciar a los adultos a la ópera.

A pesar de que nuestro proyecto educativo no se orienta solamente a los niños, es evidente que ellos son el primer eslabón de una cadena y el descubrimiento por su parte de la ópera puede sembrar la semilla de futuros melómanos.

Por tanto, se trata de ofrecer los primeros contactos con la ópera a estas nuevas generaciones de una forma adaptada a sus necesidades e inquietudes, que a la vez les permita desarrollar unas competencias y gozar con mayor plenitud de la experiencia que representa la ópera, la danza y la música en general.

Los niños tienen una predisposición natural a la música y es muy bueno que el entorno ofrezca todos los recursos posibles para contribuir a la estimulación natural, que acompañe al crecimiento de los más pequeños a través de experiencias placenteras.

Alumnos del Colegio Vedruna Àngels de Barcelona © Gran Teatre del Liceu
Alumnos del Colegio Vedruna Àngels de Barcelona
© Gran Teatre del Liceu

¿Qué tiene de beneficioso la ópera, frente a otros géneros musicales, para el desarrollo y el crecimiento del niño?

La ópera es uno de los espectáculos más completos y diversos. En la ópera encontramos música vocal de solistas y de coros, música instrumental, intervenciones de ballet, textos dramáticos, escenografías, vestuario, juegos de luces, etc. Y tiene la ventaja de que estos elementos se ofrecen en vivo y en directo, es decir, con la presencia real de todos los participantes.

Por otro lado, la ópera, con la combinación de todos estos elementos, da a los textos una fuerza y una emotividad que es difícil encontrar en otro tipo de espectáculos, porque al final, una ópera cuenta una historia y propicia que los niños (y no niños) escuchando ópera puedan desarrollar su imaginación, aprender a ser tolerantes, descubrir otras culturas, mejorar su vocabulario, comprender el desarrollo de tramas y evolución de los personajes y sobre todo desarrollar su amor por la música y comprender la conexión entre diferentes disciplinas artísticas, les ayuda también a apreciar el arte en general. La ópera es, al fin y al cabo, literatura viva, en movimiento. Utiliza varios lenguajes simultáneamente y esto hace que el mensaje adquiera más valor y significado.

PROGRAMAR Y TRABAJAR PARA LOS NIÑOS

¿Cuál es el desafío al que se enfrentan a la hora de diseñar la programación y las actividades de su proyecto educativo?

Cuando el Liceu inicia su compromiso con la comunidad educativa y con la sociedad en general a través de una serie de actividades educativas, a principios de los ochenta, éramos prácticamente los únicos que ofrecíamos este tipo de actividades y espectáculos.

Hoy en día el proyecto educativo se ha consolidado mediante la creación de una programación estable con una puesta en escena muy característica y musicalmente de una calidad indiscutible.

A pesar de ello, un desafío importante radica en el hecho de que en los últimos años ha proliferado mucho la competencia en el ámbito de las actividades culturales que se ofrecen a los escolares. Los maestros, profesores y familias, nuestros mayores prescriptores, se encuentran con una amplia oferta ante la cual cuesta decidir. Por ello, conscientes de todo esto, el Liceu trabaja por hacer crecer el área pedagógica y educativa, que se encuentra en permanente evolución.

De aquí se deriva, pues, otro reto, que es el de mantener en la programación un equilibrio entre los títulos consolidados y de mayor recorrido y la introducción de nuevas producciones con las que adaptarnos a un contexto en constante cambio y en las que queremos incluir más elementos participativos y de inteacción con el público.

También supone un reto el ofrecer una programación adaptada para todos y cada uno los públicos, para todas las franjas de edad y además con la variedad suficiente de ópera, ballet, etc.

Y uno de los retos que creo que es compartido por gran parte del sector cultural consiste en atraer la atención de un público como es el de la franja de los 13-14 años a los 30. A menudo es posible encontrar producciones y actividades adecuadas y atractivas para esta franja de edad, pero lo que ocurre es que nos cuesta mucho que lleguen a venir para conocerlas. Persiguiendo este objetivo combinamos la estrategia educativa con una política de precios especiales (sociales), pero a pesar de ello es difícil conseguir que la actividad de venir a la ópera esté entre sus opciones de experiencia cultural, de entretenimiento o de ocio.

Además, cabe añadir otro desafío, y este es el de encajar la programación del Petit Liceu en los espacios del Teatro. El escenario es uno, y las múltiples actividades y funciones que tienen lugar en sus espacios no siempre son compatibles ni posibles a la vez.

También supone un reto el romper ciertas barreras físicas y mentales, el acabar con ciertos estereotipos y falsas creencias como que la ópera es elitista, cara, solo para expertos o que no es apta para todos los públicos.

Open Day en el Gran Teatre del Liceu © Gran Teatre del Liceu
Open Day en el Gran Teatre del Liceu
© Gran Teatre del Liceu

¿Qué buscan despertar en el público joven con las producciones del Petit Liceu?

Buscan despertar el interés y sobre todo las emociones. Como decía es importante romper ciertas barreras y estereotipos alrededor de la ópera. Los más pequeños todavía no tienen determinados prejuicios y por tanto es más fácil llegar a ellos, pero a medida que se van adentrando en la adolescencia cada vez es más difícil poder captar su interés.

Pretendemos pues, poder atraer su atención para que descubran una nueva forma de desarrollar sus capacidades imaginativas y creativas.

Se trata de despertar la sensibilidad de los niños y jóvenes, su sentido estético, la agudeza de oído y que se adentren en el conocimiento de los elementos de la música, responder a estímulos sonoros…

¿Qué es para usted lo más satisfactorio de trabajar con niños?

 Mientras muchos piensan que los niños son incapaces de apreciar, valorar y entender la ópera por su complejidad, resulta que los niños tienen una capacidad sorprendente para conmoverse e impresionarse por lo que sucede en el escenario, ya que están menos condicionados y tienen menos prejuicios que los adultos y por tanto viven con mayor intensidad las pasiones y emociones que evocan los personajes.

Las caras de sorpresa, la gratitud que expresan, las sinceras respuestas… tienen un valor incalculable.

En total, ¿a cuántos niños llegan con su proyecto educativo?

Desde la temporada 1999-2000 se ha facilitado que más de 1 287 820 de espectadores asistan a los espectáculos del Petit Liceu (854 030 escolares y 433 790 de público familiar) con un total de 1629 funciones.

La pasada temporada (16/17), contando todas las actividades, pasaron por el Liceu casi 70 000 niños (funciones escolares y familiares, ensayos generales, audiovisual de "La ópera: una emoción", visitas guiadas escolares, "El misterio de la partitura", "Apadrina tu equipamiento" y sesiones de formación para el profesorado).

¿Cómo suelen reaccionar los niños en los espectáculos a los que asisten?

Con respeto, sorpresa, emoción, atención, interés.

PREPARAR Y EDUCAR AL PÚBLICO

¿Qué papel juega el preparar a los niños antes de asistir a las funciones?

Es vital. Es muy importante e influye decisivamente en la motivación con la que llegan el día de la función y, por supuesto, multiplica exponencialmente el provecho que pueden sacar de la misma.

Cuando un maestro o profesor ha preparado a los niños, se nota ya en la actitud de la llegada al teatro, como entran, se sientan, se comportan. La atención es máxima y no quieren perder detalle de lo que sucede en el escenario e incluso en algunos casos son capaces de tararear o cantar arias del título objeto de representación.

Para facilitar esta tarea de preparación ponemos a disposición unas guías didácticas de todas y cada una de las actividades que ofrecemos y que apoyan el trabajo previo a la visita que los maestros y profesores realizan con los niños. También ofrecemos a los educadores la posibilidad de asistir a las sesiones gratuitas que ofrecemos para formación del profesorado, donde intentamos dotarlos de herramientas con las que desarrollar al máximo cuantas más competencias, mejor, a través del trabajo relacionado con la actividad o el título en cuestión, y para reforzar la vivencia de la experiencia.

¿Cuál es su opinión sobre el estado actual de la educación musical?

Creo que cada vez los centros educativos tienen menos horas de música y pocos son los centros que deciden, al margen de las horas que corresponden por el currículo, trabajar la educación musical de forma transversal.

La importancia de la educación musical es crucial para el buen desarrollo de otras muchas competencias y puede resultar un buen revulsivo para la adquisición de aptitudes que aparentemente no tiene nada que ver con la música.

¿Qué representa para usted la educación musical que ofrece el Liceu, más allá de crear futuro público?

Para nosotros el proyecto educativo no responde solo a una necesidad de desarrollar nuevos públicos.

Se trata de una de las 10 áreas de nuestro proyecto social que tiene como principal objetivo acercar la ópera a todo el mundo, de todos los rincones y sea cual sea su condición económica, edad, etc.

Los estatutos del Liceu establecen claramente que esta es su misión, y por tanto esta es la intención primera de toda nuestra tarea educativa. Por esto mismo también tenemos un plan de becas mediante el cual becamos al 50% a los centros educativos de alta complejidad o al 100% a los centros educativos de nuestro radio de proximidad más cercano como son los centros educativos del Raval.

Al fin y al cabo, se trata del "Liceu de todos" y con esta vocación se espera que con nuestra tarea educativa de conseguir que más personas tengan igualdad de oportunidades para disfrutar de la ópera y de revertir a la sociedad lo que la sociedad nos da.

Además de las producciones del Petit Liceu, ¿qué otras actividades destacaría de su proyecto educativo?

El Petit Liceu es el buque insignia del proyecto educativo, el más consolidado y el más valorado, pero tenemos múltiples actividades adaptadas a los diferentes públicos y edades, quizás no son tan conocidas, pero permiten una aproximación a la ópera, el ballet, la música y al propio Teatro.

Entre estas actividades se cuentan: las visitas guiadas; la visualización de "La ópera: una emoción" que, tras una visita por la Sala de los Espejos y la Sala del Teatro, explica lo que precisamente hace falta para que tenga lugar una ópera, los espacios, los profesionales que intervienen, el trabajo que requiere, etc.; "El misterio de la partitura", que se trata de un juego de pistas para los más pequeños mediante el cual descubren detalles del teatro y la ópera; la posibilidad de asistir a ensayos generales o la organización de conferencias divulgativas.

Escena de <i>El joven barbero de Sevilla</i>, producción del Petit Liceu © A. Bofill | Gran Teatre del Liceu
Escena de El joven barbero de Sevilla, producción del Petit Liceu
© A. Bofill | Gran Teatre del Liceu

¿Podría comentar alguno de los proyectos más interesantes que tienen programados para los escolares o las familias?

Cuesta escoger, pero aprovecharé para destacar quizás los menos conocidos. Por un lado, El joven barbero de Sevilla y "La ópera: una emoción", ambos estrenados esta temporada y que intentan dar respuesta precisamente a algunos de los desafíos que comentábamos.

El joven barbero de Sevilla, que hemos estrenado este pasado octubre, consigue involucrar a los alumnos en la producción hasta el punto de que llegan a cantar como coro en algunas de las arias del título. En los momentos en que todos cantan, la piel se pone de gallina. Aquí el mérito también está en el profesorado que prepara a los alumnos. El hecho de que tengan que cantar les hace estar más atentos y estar pendientes de cuando el maestro les da la entrada. A la vez, disfrutan de la emoción de escuchar lo que concienzudamente han preparado en clase.

La fórmula de esta nueva producción, la exquisita puesta en escena, la colaboración de la orquestra del Conservatori del Liceu y las travesuras de Fígaro han seducido a los alumnos que han tenido la oportunidad de venir a verla.

Dentro de las demás actividades que comentaba orientadas al público más joven, pero también a adultos, destacaría el nuevo audiovisual de "La ópera: una emoción" en el que se explica de forma amena todo lo que tiene que ver con la preparación de una ópera hasta su puesta en escena.