La soprano albanesa Ermonela Jaho es reconocida por sus sentidas interpretaciones de algunos de los personajes más torturados. Ha tenido a la audiencia hecha un mar de lágrimas como Violetta, Madama Butterfly y Suor Angelica. Hablamos justo después de que aterrizara en Sídney para su debut en la ópera de Australia en La traviata –ópera con la que saltó a la fama en Londres cuando sustituyó a una indispuesta Anna Netrebko.

Ermonela Jaho © Fadil Berisha
Ermonela Jaho
© Fadil Berisha

Yo estaba allí aquella noche de 2008.

¿En serio? Recuerdo aquel día muy bien. A lo mejor no me acuerdo de lo que pasó ayer, pero determinados momentos en tu vida –en los que sufres tal estrés– los recuerdas perfectamente! Estaba en Nueva York cuando recibí la llamada, pero me dijeron que era solo en caso de que Anna cancelara. Querían a alguien allí porque se habían vendido todas las funciones y era un reparto de ensueño –Anna Netrebko, Dmitri Hvorostovsky, Jonas Kaufmann. Si aceptas algo así, tienes que estar preparado.

Ermonela Jaho (Violetta) y Dmitri Hvorostovsky (Germont) © ROH | Johan Persson (2010)
Ermonela Jaho (Violetta) y Dmitri Hvorostovsky (Germont)
© ROH | Johan Persson (2010)

La traviata fue la primera ópera que vi en Albania y tenía 14 años. Desde aquel momento, decidí ser una cantante de ópera, así que es una obra muy importante para mi. A lo mejor todo el camino que he recorrido se dirigía a ese reto. Me dije a misma que si no iba bien, quizás una gran puerta se me cerraría para siempre, así que era un gran riesgo. La ópera es así –cuando estás arriba, estás arriba, cuando fallas, se acaba todo. Cogí un vuelo y llegué a Londres por la mañana. No tenía llamadas perdidas en mi teléfono, así que pensé “Gracias a Dios Anna no ha cancelado, así que seguro que canta”. Poco después de llegar al hotel me llamaron, “Ermonela, por favor ven al teatro ahora mismo, tenemos una emergencia”. Fue tan rápido. Estaba un poco atontada, la verdad. A veces es mejor, así no tienes tiempo de preocuparte demasiado.

Hicimos algunos ensayos en uno de los estudios y pruebas de vestuario. Creo que Peter Katona anunció al público que Anna Netrebko estaba enferma y supongo que recuerdas los quejido del público. Pensé, "Oh no, ya me están abucheando, no me quieren!". Daba mucho miedo porque cuando la orquesta comienza el preludio del primer acto, Violetta está en el escenario detrás del tul gobelín. El público no la ve, pero puedes ver lo de fuera. No había visto el teatro antes y me pareció gigantesco.

Ermonela Jaho (Violetta) © ROH | Johan Persson (2010)
Ermonela Jaho (Violetta)
© ROH | Johan Persson (2010)

No me habían presentado a mis colegas de reparto. Conocía a Jonas y había cantado una vez con Dmitri en Nápoles, pero en el Acto I tenía que interactuar con el Barón, el Marqués. Dr Gernvil, Flora… Y no sabía quién era quién! Paso a paso, fue funcionando. A veces tienes que aceptar que no todo va a ser perfecto. Sí, todo el mundo debe mejorar, pero la vulnerabilidad en el escenario va más allá de la técnica. Quería jugar mi carta más fuerte y cantar desde el corazón, desde el alma. No se trata solo de cantar las palabras, tienes que mostrarlo y sentirlo. En el escenario, tu alma está desnuda. El arte necesita ese tipo de vulnerabilidad, el público necesita esa sinceridad.

Violetta ha sido un papel tan importante en tu carrera. ¿Qué significa para usted?

Necesitas todo el registro vocal –la coloratura, el bel canto, el dramático. Técnicamente, sé que puedo cantar esta ópera. Emocionalmente –que es lo más importante para mi– Violetta es el alma más bella de un ser humano. En ella vemos, engrandecidos, esos sentimientos humanos de sacrificio y amor incondicional. Todo el mundo hace sacrificios en sus vidas y el encontrar una manera de canalizar todos esos sentimientos a través de la música de Verdi, es como una terapia para mi.

Veo una Ermonela diferente cantando Violetta en cada etapa de mi carrera. Entiendo más de ella según me hago mayor. Cambiamos cada día y lo mismo ocurre con Traviata. Cantando el rol el año pasado, te prometo que todavía encontré cosas nuevas que decir, nuevas emociones nuevas maneras de expresar su carácter, a pesar de que he cantado el papel unas 200 veces. Todavía se me pone la piel de gallina al cantar frases que he cantado muchas, muchas veces.

Ermonela Jaho (Violetta) en la Ópera de Australia © Keith Saunders
Ermonela Jaho (Violetta) en la Ópera de Australia
© Keith Saunders

¿Qué aporta a su interpretación el trabajar con diferentes colegas y en diferentes producciones?

Soy abierta y disfruto trabajando con compañeros nuevos con los que a veces compartes esa química que te hace descubrir cosas nuevas para tu propia interpretación. Te enriquece y te hace mejorar como cantante. Aquí en Sídney, canto junto al maestro Palumbo, que pertenece a esa generación de la escuela italiana, como el maestro Pappano, en la que te concentras en sacar diferentes colores de las palabras en cada momento.

A veces te enfrentas a producciones que son demasiado modernas y hacen desaparecer algunas emociones. Puedes encontrarte cantando el dúo en el que Violetta está en los últimos momentos de su vida. Quieren estar juntos, respiran a la vez y hay ciertas puestas en escena que ponen a Alfredo y Violetta en lados opuestos del escenario... vamos! ¿Pero qué puedes hacer? Esto es una realidad en la dirección de ópera. Tenemos que respetar lo que está escrito. Al menos, nadie puede cambiar la partitura de Verdi. Mira, a veces, si la puesta en escena no es del todo correcta, cierro los ojos y me concentro solo en la música.

Ermonela Jaho (Violetta) © Javier del Real | Teatro Real (2015)
Ermonela Jaho (Violetta)
© Javier del Real | Teatro Real (2015)

¿Hay producciones en las que está en completo desacuerdo con lo que el director está haciendo?

Sí, con determinados directores de escena, sobre todo en Alemania. Allí, he tenido que explicar "lo siento, pero esto en italiano significa otra cosa" y contestan, "Ah, pero necesitamos escándalo, tenemos que impresionar al público, y si el público no lo entiende, ¿qué importa?" Lo siento, pero cantamos para el público, no existimos sin él. Debemos permitirle que sueñe durante un par de horas o tres y que escape de la realidad. Llámame anticuada, pero cuando me encuentro ese tipo de reacciones en un director de escena, se convierte en un mero trabajo. Debo ser profesional y hacerlo bien en las condiciones que sean.

Cantó en la producción de David McVicar en Madrid.

Es muy bonita. He leído La dama de las camelias muchas veces ¡y es como revivir la novela! Los detalles son increíbles, lo que añadido a la maravillosa música de Verdi, enriquece mucho la experiencia. Cuando terminé esa producción me costó volver a la realidad porque estaba viviendo en la historia. Es increíble lo que McVicar creó, ¡es un genio!

Ermonela Jaho (Violetta) © Javier del Real | Teatro Real (2015)
Ermonela Jaho (Violetta)
© Javier del Real | Teatro Real (2015)

Las sopranos en la ópera sufren. ¿Cómo reúne la emoción necesaria noche tras noche y qué saca de usted?

Me afecta muchísimo. Cuando vuelvo a mi apartamento tras la función, todavía resulta doloroso. Vengo de Albania y he visto tantas situaciones difíciles allí. He visto madres jóvenes sufriendo, pero de niña era demasiado tímida y no mostraba ninguna reacción. Los niños son como esponjas. En cualquier caso, no era consciente de ello en el momento, pero acumulé este archivo de emociones. De algún modo, cuando canto estos papeles que son tan dramáticos, es como si en otra vida fuera Violetta, Suor Angelica, Butterfly, porque siempre –incluso ensayando– llevo esas emociones que arrastro desde de mi pasado.

Suor Angelica es muy especial para mi. La primera vez fue también una sustitución (esta vez a Anja Harteros). No había cantado el papel antes, pero fue una oportunidad maravillosa para trabajar con el maestro Pappano. Pasaba por un mal momento porque mi madre había fallecido. Cuando canté en la producción de Richard Jones el año pasado, estaba mejor preparada. Estudié mejor el papel y en determinadas situaciones canalicé esas emociones, sacadas de nuevo del archivo de mi alma, de mi mente, de mi corazón. Cuando canté Suor Angelica de nuevo en Covent Garden la pasada temporada, estaba completamente agotada al terminar. Sentí como si volara. No podía sentir mi cuerpo. Al terminar, me resultaba difícil volver a la realidad, por eso, cuando salí a saludar al final, me despertaron con su reacción, como rompiendo el hechizo. Notas cuando el público te quiere.

Ermonela Jaho © Fadil Berisha
Ermonela Jaho
© Fadil Berisha

Puccini no es muy amable con sus mujeres, pero al menos Butterfly empieza felizmente.

Mi voz es lírica y, a veces, la voz debe ser el puente para expresar los sentimientos. No se trata solo de emitir un sonido bello, tiene que ser el sonido del carácter y de lo que sienten. La entrada de Butterfly es tan bonita. Solo tiene 15 años y los quinceañeros creen que lo saben todo. En su caso, ese es el día más bonito de su vida, aunque todos los demás saben que no es así. Butterfly comienza tan suavemente con esas notas agudas y su entrada es mágica –como una auténtica mariposa, ligera, pppp para darle esa sensibilidad. Trato, emocional y vocalmente, de sonar como alguien de 15 años. Todos hemos pasado por esa edad, sabemos todo y nadie nos va a parar. En el segundo acto, por supuesto, todavía confía. A pesar de que Suzuki y Sharpless y todos los demás saben la verdad. Está incluso escrito en la música el que sepamos que va a terminar mal… pero ella no se da cuenta.

Cio-Cio-San cree hasta casi el final, cuando se da cuenta de que Pinkerton no va a volver. Se siente rechazada. Pinkerton es el único hombre que ha amado. Cualquier madre, cuando tocan a su hijo, se convierte en una tigresa. Vemos en esta mujer toda la emoción humana – el amor incondicional.

Ermonela Jaho (Suor Angelica) © ROH | Bill Cooper (2016)
Ermonela Jaho (Suor Angelica)
© ROH | Bill Cooper (2016)

¿Escucha grabaciones?

Cuando tenía 16 o 17 años solía escuchar montones de grabaciones, especialmente de Maria Callas. Me sentía emocionalmente cercana a Maria Callas. Me encantaba por la emoción. Pero a partir de determinado momento –aunque todavía escucho a Callas si estoy preparando un rol nuevo– apenas escucho CD de otros cantantes porque es muy importante que aportes algo de ti mismo, el construir el papel en base a tus propias capacidades vocales. Si copias a este o a aquel cantante, con todo lo bueno que pueda ser, terminarás siendo una copia mala y no original.

Ganó el premio Elección del Público, en el Concurso Internacional de Ópera el año pasado. ¿Qué significó eso para usted?

Cuando me dijeron que había ganado este premio, significó mucho para mi porque entendí que mi clase de sinceridad emocional había alcanzado al público que me había escuchado alrededor del mundo.

Mi objetivo es conquistar aunque solo sea un corazón de entre el público, y el que el público votase de todas partes del mundo significó muchísimo. La obligación de un artista es ofrecer emoción –me lo confirma el hecho de que la música es sentimientos y honestidad. Fue uno de los días más bonitos de mi vida.

Para terminar, si se levantara un día y descubriera que su voz es de mezzo –solo por un día– que papel le gustaría interpretar?

Dalila, de Saint-Saëns – pero solo por el aria! No conozco el repertorio de mezzo muy bien, pero "Mon cœur s'ouvre à ta voix" es tan emotivo. Necesitas un voz larga y grave, que nunca tendré. Pero a lo mejor algún día, nunca se sabe. ¡Hay tanta pasión!