La coreografía ha sido durante mucho tiempo un reducto masculino, pero aún es preocupante saber que Tamara Rojo estuvo bailando profesionalmente durante más de dos décadas antes de que interpretara un ballet creado por una mujer. Como directora artística del English National Ballet, She Said fue la respuesta de Rojo, un programa triple de nuevas creaciones de coreógrafas en 2016. Una de esas obras, Broken Wings de Annabelle López Ochoa, regresa en She Persisted, la secuela del ENB que también presenta la magnífica Le Sacre du Printemps de Pina Bausch y el estreno mundial de Nora, creado por Stina Quagebeur, perteneciente a la compañía.

Katja Khaniukova y artistas del ENB en <i>Broken Wings</i> de Annabelle Lopez Ochoa © Laurent Liotardo
Katja Khaniukova y artistas del ENB en Broken Wings de Annabelle Lopez Ochoa
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La velada está precedida por el exuberante fondo de Grayson Perry, inspirado en Frida Kahlo, con la que arranca la obra López Ochoa Broken Wings. El ballet toma su título del diario de la artista mexicana y su narrativa está entremezclada con episodios fantasmgóricos donde Kahlo se adentra en sus propias creaciones. Con la partitura de Peter Salem llena de maracas, marimbas y especias de Tijuana, López Ochoa comienza con Kahlo como una colegiala que baila desenfrenadamente con los esqueletos del "Día de los muertos" sobre un cubo negro hasta que un chirrido en la música representa el terrible accidente de autobús que la confina a la cama. Atrapada como está en un doloroso aislamiento encuentra la liberación a través de la pintura, y sus autorretratos se vuelven cada vez más surrealistas.

Irek Mukhamedov y Katja Khaniukova en <i>Broken Wings</i> de Annabelle Lopez Ochoa © Laurent Liotardo
Irek Mukhamedov y Katja Khaniukova en Broken Wings de Annabelle Lopez Ochoa
© Laurent Liotardo

Katja Khaniukova está sobresaliente en el papel, extensiones elevadas que dan a Kahlo una vida exuberante hasta que llega la tragedia. Su atroz discapacidad se representa por una pierna temblorosa, o por sus miembros manipulados por sus compañeros los esqueletos. En el ballet no se eluden los terribles abortos que sufrió Kahlo: una cinta roja sale de su cuerpo, lo enrolla y anuda. Pero también hay descaro y humor, especialmente en sus duetos con el arrogante Diego Rivera, el esposo mujeriego de Kahlo. Entre esto, hay mariachis y sombreros mexicanos mientras una fiesta de color invade el escenario con llamativos pájaros de plumas brillantes, hasta que Kahlo, finalmente, queda atrapada, clavada como una mariposa de su propia creación. Hay un trabajo deseando salir de la crisálida de López Ochoa. La próxima temporada, el Dutch National Ballet presenta una producción completa, Frida.

Crystal Costa en <i>Nora</i> de Stina Quagebeur © Laurent Liotardo
Crystal Costa en Nora de Stina Quagebeur
© Laurent Liotardo

Nora, de Stina Quagebeur, también muestra una narrativa condensada, que describe como la "esencia" de la obra de Henrik Ibsen, La casa de muñecas. Prologado por fragmentos del texto, vemos a la Nora Helmer de Crystal Costa pagar una deuda agobiante al predador empleado de banco Krogstad de Junor Souza. Con movimientos creados sobre el Tirol Concerto Philip Glass, la síntesis de Quagebeur muestra a Nora pagando en secreto sin que su marido, gerente del banco lo sepa, acompañada siempre por un coro de cinco bailarinas que actúan como su conciencia y manipulan sus pensamientos. Costa, vivaz en puntas, está atrapada, se la trata como a una muñeca con la que se puede jugar hasta que ella se rebela. Sus duetos con el narcisista Torvald de Jeffrey Cirio rebosan emoción y tensión respaldado por los inquietos arpegios de Glass y, finalmente, reclama su independencia. Cuando Nora abandona a Torvald, las vigas de la casa se rompen y el telón cae.

La función triple termina con La consagración, creado en 1975 para Tanztheater Wuppertal, la propia compañía de Bausch. Cuando el Paris Opéra Ballet asumió el trabajo, Bausch misma supervisó el reparto. Es un ejemplo de la audaz visión de Rojo como directora artística, ya que en 2017 el ENB se convirtió en la primera compañía británica en compartir los derechos.

Prepararse para este Rito es un espectáculo en sí mismo. Cinco grandes contenedores con ruedas arrojan enormes cantidades de turba en el escenario durante el segundo intervalo, meticulosamente rastrillado a continuación, parece un episodio coreografiado del Gardener’s World.

<i>Le Sacre du printemps</i> de Pina Bausch © Laurent Liotardo
Le Sacre du printemps de Pina Bausch
© Laurent Liotardo

Bausch da vida a la partitura de Stravinsky de una manera visceral y demoledora. A medida que el fagot despliega su sollozo, una mujer descansa sobre una enagua escarlata, como sangre derramada. Parece que es la guardiana del vestido, lo protege. Otras mujeres se unen a ella, disparadas por rayos de luz, convulsionadas por el miedo. Saben lo que viene a continuación; los patrones de golpes en el pecho y de autoflagelación son recurrentes. Se reúnen en grupos, se separan y expresan sus temores individuales. Los hombres llegan y realizan una danza ritual durante la cual las mujeres se lanzan en dramáticos levantamientos, con las piernas envueltas alrededor de los hombros de los hombres, jadeando. Tiene un poder primitivo frenético, especialmente con la feroz actuación de la Filarmónica del National Ballet bajo la dirección de Gavin Sutherland, y la muy joven compañía de Rojo que se lanza con todo su poder, levantando la tierra salvajemente.

Francesca Velicu en <i>Le Sacre du printemps</i> de Pina Bausch © Laurent Liotardo
Francesca Velicu en Le Sacre du printemps de Pina Bausch
© Laurent Liotardo

En la segunda parte, el Jefe selecciona a la Elegida: varias mujeres se presentan, sosteniendo la enagua roja, hasta que de repente, agarra violentamente a una por los hombros. Bausch se preguntó: "¿Cómo sería bailar sabiendo que tienes que morir? La Elegida es especial, pero baila sabiendo que el final es la muerte". Francesca Velicu ganó un Premio Olivier por por su Elegida en 2017 y retoma el papel aquí. Velicu, que muestra una vulnerabilidad desconcertante, baila hasta morir con un terror infantil en sus ojos, una actuación que te deja como tras un golpe en el estómago.

Con el English National Ballet en tan magnífica forma, She Persisted continúa el importante diálogo que abrió She Said.

Traducido del inglés por Katia de Miguel


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