Para celebrar el mes del clarinete en Bachtrack, Mark y Elisabeth, ambos clarinetistas, han discutido y peleado antes de acordar una lista con los diez mejores conciertos para clarinete. No hubo sorpresa (ni desacuerdo) en el que ocuparía la posición primera, mientras que el debate estuvo muy acalorado en algunas de las otras posiciones antes de que alcanzar acuerdos. Disfruten de su playlist de los diez mejores conciertos para clarinete en magníficas interpretaciones.

1 Mozart: Concierto para clarinete en la mayor, K622

El concierto de Mozart -que otra cosa se puede decir sino que nos encanta, al igual que a todos los clarinetistas. La sutileza de cada movimiento, el conmovedor Adagio y el alegre Rondo -simplemente acomódese, escuche a Martin Fröst y ¡disfrute! [Elisabeth]

 

Puede leer más acerca del concierto aquí.

2 Weber: Concierto para clarinete núm. 1 en fa menor, Op.73

Compuesto para el gran Heinrich Baermann en 1811, el primer concierto para clarinete de Weber es una excelente muestra. El movimiento inicial tiene una larga y dramática introducción orquestal antes de que el clarinete comience para ofrecer todo un despliegue de virtuosismo. Los otros dos movimientos son ópera pura -un Adagio con un cantabile lírico y un alegre Finale con trinos de soprano y frecuentes descensos al registro del chalumeau (bajo). [Mark]

Aquí está Andreas Ottensamer con la Shanghai Symphony (no hacer caso del título que asegura que es el concierto núm. 2 de Weber).

3 Copland: Concierto para clarinete

El propio Benny Goodman encargó, en 1947, a Aaron Copland que le escribiera un concierto para clarinete. Lo vi interpretar por primera vez a Martin Fröst con la Tonkünstler Orchestra hace unos años en el Musikverein Wien, e inmediatamente me enamoré de él. El agridulce, meditativo primer movimiento, la cadencia a solo y el técnicamente complejo segundo movimiento -como clarinetista es hasta reconfortante saber que el propio Goodman tuvo que hacer algunos cambios en la partitura antes del estreno- sus elementos jazzísticos lo hacen uno de los conciertos más emocionantes. Y mi LP con Benny Goodman y la Filarmónica de Nueva York -Aaron Copland en la dirección- es mi grabación recurrente cuando necesito un poco de motivación para practicar. [Elisabeth]

4 Nielsen: Concierto para clarinete

El concierto para clarinete más influyente del siglo XX es el de Nielsen. El compositor danés abandonó la forma clásica de concierto en su concierto para clarinete y que compuso tras escuchar al Quinteto de Viento Copenhagen en 1921. Consiste en un único movimiento largo con cuatro grupos temáticos. Lleno de cambios de humor, pasajes a solo que requieren mucha técnica y un bordón muy presente, es probablemente el concierto más tormentoso de la lista.

5 Hillborg: Concierto para clarinete “Peacock Tales”

Los "Peacock Tales" de Anders Hillborg es más que un concierto para clarinete - es una pieza que requiere hacerse ver tanto como hacerse escuchar. Recuerdo vívidamente la interpretación de Martin Frost en los BBC Proms de 2008, el infatigable solista lleva una máscara (supuestamente para imitar al pájaro) y debe seguir una coreografía. Es una partitura que pasa de lirismo a glissandos blues, o a la sonoridad más moderna. Hay oportunidad para que el solista interprete “ad libitum” y Fröst incluye una cita de Tosca de Puccini (en el 5’53’’). [Mark]

6 Finzi: Concierto para clarinete

El concierto para clarinete de Gerald Finzi es el mejor del repertorio inglés. Lo estrenó Frecerick Thurston en 1949. El primer movimiento abre con vigorosas cuerdas antes de que el clarinete responda de una manera lírica. Me encanta la suave y casi brahmsiana cualidad del rapsódico movimiento lento y el Rondo finale es todo alegría hasta que Finzi reintroduce el tema del primer movimiento. En cualquier caso el concierto termina con impetuosas florituras.

Aquí está interpretado por Michael Collins, que estudió con Dame Thea King (viuda de Thurston). Mis dos profesores de clarinete estudiaron con King, así que siempre me he sentido cierta conexión con la música de Finzi. [Mark]

7 Krommer: Concierto para clarinete en mi bemol mayor, Op.36

Cuando Franz Krommer estaba en lo mejor de su carrera, su fama estaba a la altura de la de Mozart, Haydn o Beethoven y no hay duda de que si su lírico concierto para clarinete hubiera sido publicado bajo alguno de esos otros ilustres nombres, hoy sería mucho más famoso. Fue publicado en 1803 siguiendo el modelo clásico, con un largo primer movimiento que contiene una doble exposición. El Adagio es una lastimera línea a solo mientras que el Finale brinca alegre y despreocupadamente.

A Krommer (que era violinista) le encantaba escribir para instrumentos de viento y también compuso dos conciertos para dos clarinetes, uno de los cuales me aparece constantemente en una pesadilla en el Musikverein Wien… pero eso es otra historia! [Mark]

Aquí os mostramos el final del primer doble concierto de Krommer:

8 Mendelssohn: Konzertstück núm. 2 re menor, Op.114

¡He tenido que pelear mucho por este! ¿Es realmente un concierto si se llama pieza de concierto? ¿Es suficientemente largo como concierto? Al final ha entrado en la lista y ya de paso podemos contar también esta bonita historia sobre dumplings: el clarinetista Heinrich Baermann -al que se le conocían buenas dotes culinarias también- le pidió a Mendelssohn que compusiera una pieza para él y su hijo Carl. Mendelssohn aceptó, escribió el Konzertstück núm. 1 en fa mayor, Op.113 y fue obsequiado con dumplings y strudel. Al año siguiente, se repitió el intercambio y apareció la segunda pieza de concierto ¡con más dumplings para Mendelssohn! 

Fue uno de los primeros grandes conciertos que interpreté en conciertos y concursos y le tengo cariño. Los dos solistas (clarinete y corno di bassetto) comienzan con un agitado Presto - por alguna razón, Baermann incluyó cuatro compases, más bien innecesarios. al comienzo en su orquestación. En el Andante los intérpretes se alternan para formar una línea lírica antes de arremolinarse en el Allegro grazioso. [Elisabeth]

9 Carl Stamitz: Concierto para clarinete núm. 7 en mi bemol mayor

Otro concierto por el que he tenido que pelear. Pensaréis que lo he elegido solo para poder poner otro vídeo de Ottensamer, pero un clarinetista austriaco no puede escapar a Stamitz. Todo estudiante tiene que tocar al menos uno de sus 11(!) conciertos para clarinete en algún punto de su carrera. Los conciertos de Stamitz -la mayoría de ellos escritos para su amigo, el clarinetista bohemio Johann Joseph Beer- atrajeron la atención de otros compositores sobre el instrumento (incluido Mozart) y seguramente tengamos que agradecerle el desarrollo del clarinete en un instrumento solista tan prominente. El concierto núm. 7 no solo incluye elegantes secciones a solo, sino que a la orquesta se le encomienda importante material temático, por ejemplo en el comienzo del Adagio, cuando el clarinete mantiene una larga nota mientras que las cuerdas interpretan el tema principal. [Elisabeth]

Aquí está el clip prometido con Andreas Ottensamer:

10 Crusell: Concierto para clarinete núm. 2 en fa menor

Aquí está otro concierto que confirma la influencia de Beethoven. El segundo concierto para clarinete de Crusell fue dedicado a Alejandro I de Rusia tras la visita del compositor a San Petersburgo. El oscuro y agitado comienzo es muy beethoveniano, suavizado con la entrada del clarinete. El tierno movimiento central es mi favorito, mientras que el Finale es todo un bullicio lleno de vida. [Mark]