Dentro del ciclo de BCN Clàssics se presentaba en el Palau de la Música Catalana Europa Galante, formación que a punto de cumplir las tres décadas de andadura no ha perdido ni un ápice de interés en sus propuestas, dirigidas por la inteligencia y sensibilidad de Fabio Biondi. El otrora enfant terrible de la música barroca, destila ahora gotas de sabiduría desde su posición de concertino/director.

Europa Galante ha madurado con el paso de los años y es un grupo cohesionado, donde no hay artificio, sino oficio, y, aunque la magnitud de la sala modernista del Palau tal vez no sea la mejor de las acústicas para grupos reducidos, sí supieron transmitir la fuerza y la intencionalidad creadora Antonio Vivaldi. Las dos sinfonie intercaladas entre las dos tandas de arias fueron de sus  óperas Griselda y, la más conocida, Ercole su'l Termodonte, donde pudimos escuchar la cercanía que desprende con la sinfonía clásica que todavía estaba por llegar. En un guiño al público catalán y con la presencia de uno de nuestros mejores cantantes, Carlos Mena (quien ahora también navega por las aguas de la dirección y los proyectos de recuperación de repertorios injustamente olvidados), la primera parte pivotó entre las sinfonie del "prete rosso" veneciano y arias de del compositor catalán emigrado a Nápoles en su juventud, Domènec Terradellas.

El contratenor Carlos Mena © Eneko Espino
El contratenor Carlos Mena
© Eneko Espino

La oportunidad de escuchar la música de Terradellas fue impagable, un compositor mucho más interpretado en Italia que en nuestro país y cuya obra nos une el Barroco con la música que vendría después: Gluck, Haydn y Mozart. Mena comenzó el aria “Cara, tra dolci amplessi” con un pianissimo de vértigo que nos advertía de por dónde iría su interpretación. Una apuesta intimista y honesta, de un contratenor que lleva muchos años a un nivel altísmo y ha ganado en inteligencia a la hora de escoger repertorios y sabe dotar a cada pieza de un sentido dramático, muchas veces menospreciado en pos de fuegos artificiales vocales. Después vendría “Se piangete, o luci belle” de Mitridate con un fantástico despliegue técnico. La magnífica “Sarò de’ cenni tuoi”, abrió la segunda intervención, aria perteneciente a uno de los mayores éxitos del compositor catalán, la ópera Merope. Para acabar, después de anunciar el propio Mena un cambio de orden de las dos últimas arias por motivos del discurso narrativo musical, con “Quando ti acquisto appena” y “Quel core all’arti usato” de Mitridate. La propuesta de Biondi y Mena resultó un aperitivo delicioso antes del tour de force que siempre son los cuatro conciertos de Le quattro stagioni, Op.8, del genio de Vivaldi.

Pero claro, si hablamos de Fabio Biondi, lo estamos haciendo de alguien que hizo posible que una grabación de música barroca vendiera millones de copias, precisamente con las estaciones vivaldianas hace ya casi veinte años, en una versión que sacudió los cimientos de la interpretación histórica. La interpretación de Biodi y su Europa Galante nos mueve el canon que tenemos de una de las obras más programadas del repertorio barroco. Con el paso del tiempo, su visión se ha tornado más íntima en los movimientos lentos, como en el fantástico Adagio molto del "Otoño" o el archiconocido y lírico Largo del "Invierno", donde Biondi desplegó su maestría con el violín. No pierden por ello mordente en el explosivo Tempo impetuoso d’estate del "Verano" ni el fantástico tutti con que se cierra el "Invierno". La seguridad en la interpretación y el total compromiso con la obra de Vivaldi se hicieron patentes en una lectura singular y de una autoridad incontestable. Fue una experiencia única el ver como las obras maestras se mantienen frescas en manos de músicos excepcionales. ¡Bravo por Europa galante y el maestro Biondi!

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