Como millones de visitantes saben bien, hay una infinidad de poderosas razones para pasar unos días en Barcelona. Cimentada en una tradición centenaria, la ciudad posee una de las ofertas culturales y musicales más interesantes de Europa. Y, en esta primavera, nos encontramos con una programación que constituye una auténtica explosión de calidad vocal. Una oferta que se despliega entrelazando tres lugares emblemáticos de la ciudad: el histórico teatro de ópera, el Liceu; esa joya de la arquitectura modernista que es el Palau de la Música Catalana; y el moderno recinto del L’Auditori. Para el aficionado, ninguna visita a Barcelona estaría completa sin detenerse en todos los elementos de esta tríada musical.

Gran Teatre del Liceu
© Paco Amate

Este año el Liceo celebra su 175 aniversario y no ha ahorrado esfuerzos para llenar las noches de primavera con una buena selección de celebridades del universo lírico. Para comenzar, a principios de abril, el coliseo ha planeado una gala con las más grandes voces del panorama actual. Un exquisito menú degustación compuesto por tres emblemáticas escenas de ópera en versión semiescenificada. La extraordinaria versatilidad de Sondra Radvanovsky, para muchos la mejor soprano de la actualidad, encarnará la perfidia culposa de Lady Macbeth. El mejor bel canto se desplegará a través de la Lucia di Lammermoor de Lisette Oropesa. Su escena de la locura es difícil de igualar por unir sabiamente ligereza vocal y profundidad psicológica. Y para completar una noche de lujo, una cumbre de canto al límite e intensidad dramática. Acompañada de la apuesta voz de uno de los tenores favoritos del Metropolitan, Joseph Calleja, Iréne Theorin, que cuenta con una afición incondicional en el teatro, ofrecerá la escena de los enigmas de Turandot.

También en el Liceu, Wozzeck presenta una oportunidad perfecta para aquellos que busquen una experiencia más intensa, rayando a veces lo brutal. El muy versátil Matthias Goerne encarnará a este personaje torturado. Lejos de exageradas hipérboles vocales, el barítono alemán ha construido este papel a través de una emisión sólida, combinada con una dicción exquisita, resultado de los muchos años de experiencia en el repertorio de lied. La aclamada producción del festival de Salzburgo y la batuta sólida del director residente, Josep Pons, hacen de esta propuesta una promesa de calidad artística integral.

Otro imprescindible de la temporada nos llegará en junio con Mozart y su Zauberflöte. El director venezolano Gustavo Dudamel, carismático fuera del foso hasta el punto de haber inspirado la serie de televisión Mozart in the Jungle, está al frente de la parte orquestal. Y sobre las tablas, encabezando un cartel ideal, Javier Camarena en el papel del príncipe Tamino. El mexicano, responsable de la vuelta de los bises a los principales teatros del mundo, es probablemente el mejor tenor lírico-ligero de la actualidad. Con seguridad nos deleitará con su perfecto legato, su facilidad para los agudos y el fascinante color dorado de su instrumento.

Ya entrado el verano, el Liceu cerrará su temporada con Norma. Para ello contará con reconocidas cantantes en el demandante papel protagonista, un auténtico tour de force del bel canto: Marina Rebeka y Sonya Yoncheva. La impresionante puesta en escena de Àlex Ollé, miembro de La Fura dels Baus, nos asegurará un espectáculo visual impactante, ampliado por los más innovadores medios audiovisuales.

Las superestrellas de la ópera parecen ser una especie en peligro de extinción y el carismático Jonas Kaufmann puede ser uno de sus últimos especímenes. Su valía como cantante wagneriano es incuestionable. El Palau de la Música Catalana nos ofrecerá, sin embargo, su otra vertiente, la de liederista, con un programa basado en canciones de Schumann y Brahms. El oyente disfrutará de sílabas esculpidas al servicio de la expresividad literaria de los textos en una atmósfera de intimidad. A su lado estarán Diana Damrau, una de las sopranos dramáticas de coloratura de referencia de nuestro siglo y Helmut Deutsch, un incuestionable del lied que trae décadas de experiencia acompañando a las leyendas del género.

Palau de la Música Catalana
© Palau de la Música Catalana

El Palau nos llevará también en un viaje al arte barroco y al historicismo musical, a esa manera de entender la música antigua que pretende recuperar modos y maneras de interpretación perdidos en el paso del tiempo. Philippe Herreweghe, uno de los fundadores del movimiento, traerá la Pasión según San Mateo, de Bach. Disfrutaremos de su estilo de interpretación, vital, ágil y emotivo, libre de cualquier tentación de grandeza ampulosa. Los sonidos arcaicos de los instrumentos nos sugerirán un viaje en el tiempo, acompañados por las magníficas voces de su Collegium Vocale de Gante.

Por contraste Jakub Józef Orliński recreará el aspecto más distendido y contemporáneo de la música barroca. No se sorprendan si entre el público de este concierto de Vivaldi y Händel encuentran a bastantes jóvenes. Orliński, además de cantante es patinador, bailarín de break dance y poseedor de una escultural figura que no duda en mostrar en cuanto se le presenta la oportunidad. Tiene una de las voces más interesantes de los últimos años en esta cuerda, la de contratenor, tantas veces representada por vocalidades de sonido artificioso, pero que en su caso resulta balsámicamente natural.

De la mano de John Eliot Gardiner, el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists desvelarán la belleza y la emoción contenida en composiciones religiosas del barroco alemán. A través de obras de Schein, Schütz y Bach se podrá apreciar el trabajo de estos conjuntos icónicos por su técnica, calidez y capacidad de conectar con el público.

Max Richter es un creador contemporáneo imprescindible que ha conseguido con éxito tender el puente entre la música culta y el interés popular, entre las bandas sonoras y las salas de conciertos. En esta ocasión, tendremos la oportunidad conocerlo como intérprete de su propia obra. Con The Blue Notebooks, un compendio de sus obras de piano más conocidas que incluye la multiversionada pieza On the Nature of Daylight, nos acercará su interpretación del minimalismo, una visión envuelta en acordes de reflexión nostálgica.

L'Auditori
© L'Auditori

Movámonos ahora al tercero de los puntos calientes de la música en Barcelona, el moderno edificio de L’Auditori. Si en el Liceo podremos deleitarnos con las grandes producciones y en el Palau con la singularidad de algunos grandes solistas, la programación de L’Auditori supone una excelente oportunidad de adentrarse en el terreno de la música coral. En este sentido discurren nuestras recomendaciones.

Con Jordi Savall, figura clave de la recuperación del repertorio de la viola da gamba, pero también personalidad esencial de la música antigua, podremos acercarnos a una versión historicista del Réquiem de Mozart. Lo interpretará junto con dos de las formaciones que dirige, la célebre orquesta Le Concert des Nations (pionera en uso de instrumentos originales en el sur de Europa) y el impecable conjunto coral, La Capella Reial de Catalunya. También de la mano de Savall podremos conocer el misterioso encanto de la viola da gamba con una experiencia más íntima en la Basílica de Santa Maria del Pi. Es altamente recomendable escuchar al maestro en este programa de “lágrimas, lamentos y locuras” con su instrumento de referencia, y comprobar su atractivo y desconcertante parecido a la voz humana.

La fiesta vocal seguirá con la Missa solemnis de Beethoven. Se trata de una de las obras más demandantes del repertorio, tanto por el tamaño de la orquesta y del coro requeridos, como por las dificultades técnicas de la partitura. En esta ocasión serán nada menos que tres coros los que unirán sus fuerzas para abordar el triple reto que la obra impone: resistencia física para aguantar el esfuerzo continuado, coordinación impecable para no perderse en la vorágine de pasajes fugados, y versatilidad para superar los extremos con los que Beethoven castigó inmisericordemente a los intérpretes.

L'Auditori es también sede de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC). Esta nos ofrecerá dos interesantes propuestas liderada por su director principal, el japonés Kazushi Ono: la Séptima de Bruckner y la Segunda sinfonía de Mahler. Con esta última, la “Resurrección”, podremos sumergirnos en la reflexión espiritual confiando en el buen hacer del Orfeó Català para obrar el milagro que suele acontecer al final de la obra.

Como se puede comprobar, la oferta es extendida, numerosa y atractiva. El viajero deberá investigar las fechas que maximicen sus propias preferencias, algo para lo que el buscador de Bachtrack resultará una ayuda inestimable. Pero si nos permiten un par de recomendaciones, hay una buena alineación. La parte final de mayo con Wozzeck y la Séptima de Bruckner. También a finales de junio con el clasicismo de Zauberflöte y la irresistible actualidad de la obra de Max Richter. Las ofertas merecen la pena, suya es la decisión.


Este artículo ha sido promocionado por Barcelona Obertura.