There is something eminently civilized about dropping into London’s Wigmore Hall for a lunchtime concert. Escaping the noisy, jostling crowds of Oxford Street, one can slip into a plushy seat and enjoy an hour of quality chamber music.
****1
Acceda a su sesión para gestionar las alertas, su agenda o lista de preferencias personal, guardar sus búsquedas recientes, comentar acerca de artículos y reseñas o si quiere incluir eventos.
Por favor, escriba su dirección de correo, a continuación clique uno de los dos botones.