El penúltimo concierto de la temporada de la OCNE propuso una partitura de gran dificultad orquestal, la Sinfonía alpina de R. Strauss: obra atractiva para los amantes del espectáculo auditivo, pero también para el regocijo de lo visual. En la misma velada pudimos disfrutar de la solista de presencia resolutiva y sonido enérgico, Isabelle Faust.
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