Although Beethoven was none too fond of despots, self-proclaimed emperors, or religious intuitions, one can image his approbation for Justinian’s stupendous Hagia Eirene basilica as a perfect venue for his music.
***11
Acceda a su sesión para gestionar las alertas, su agenda o lista de preferencias personal, guardar sus búsquedas recientes, comentar acerca de artículos y reseñas o si quiere incluir eventos.
Por favor, escriba su dirección de correo, a continuación clique uno de los dos botones.