The ballet’s second act, following Giselle’s death, is set in a spooky, mystical realm, precisely the kind of thing that so intrigued its 19th century audiences and made this ballet an instant classic.
****1
Acceda a su sesión para gestionar las alertas, su agenda o lista de preferencias personal, guardar sus búsquedas recientes, comentar acerca de artículos y reseñas o si quiere incluir eventos.
Por favor, escriba su dirección de correo, a continuación clique uno de los dos botones.