En el programa de BBC Radio 4 de los lunes, Today, el presentador John Humphrys se adentró –deliberadamente incluso– en un campo de minas del mundo de la ópera. Acribilló a Rachel Tackley, Presidenta de UK Theatre, acerca del incremento de los precios de las entradas de teatro en Londres, y de paso criticó al Royal Opera House, del que con desprecio dijo "necesitas una hipoteca para conseguir esas entradas". A esto siguió una enorme reacción en las redes sociales, y con razón. Humphrys sabe muy bien que hay entradas baratas disponibles, "a unas 400 millas" añadió con desdén. Lo que me molesta es que a pesar de saber que existen esas entradas económicas, prefiere perpetuar el mito de que la ópera –y la música clásica en general– es para los mecenas adinerados y no para la gente de a pie.

Como crítico, tengo la inmensa fortuna de escuchar conciertos de primera clase desde las mejores butacas en auditorios magníficos. En cualquier caso, también acudo a eventos que no reseño, previo pago las entradas de mi propio bolsillo. Con un salario más o menos en línea con la media nacional (según el estudio de la Oficina Nacional de Estadística en 2015), no dispongo de una gran cantidad de dinero para derrochar en entradas de ópera, ballet, teatro y conciertos. Sin embargo, mi agenda está completa, llena a reventar.

Francesca Hayward (Juliet) © ROH | Alice Pennefather
Francesca Hayward (Juliet)
© ROH | Alice Pennefather
La pasada noche, por ejemplo, dejé la oficina volando y llegué a un recital, previo al concierto, ofrecido por los chelistas de la Philharmonia y la soprano Lauren Fagam en el Royal Festival Hall. Era gratis. No necesitabas una entrada para el concierto posterior –con solo presentarte en la puerta te dejaban entrar para disfrutar durante 50 minutos de música maravillosa. La audiencia fue numerosa, con un buen porcentaje del patio de butacas ocupado. Tras esto, crucé Waterloo Bridge raudo para llegar al Romeo y Julieta en el Royal Ballet –la Julieta de Francesca Hayward justifica plenamente la reacción de la crítica de hace un par de semanas "una estrella ha nacido" en su debut en el papel. Conseguí una entrada de una devolución el día anterior, una butaca en la fila D del anfiteatro, lo que ha disminuido mi capital en nada más y nada menos que £16. Advertida como de "Visión reducida", pero con todo, solo había un pequeño rincón en la izquierda del escenario que no podía ver bien. Tengo la suerte de ser alto, lo que ayuda; la desventaja es que el espacio para las piernas es estrecho. La interpretación fue sublime. Una supernoche de entretenimiento –cuatro horas o más, por el precio de una pizza y una copa de vino.

No me pareció estar a 400 millas del escenario, ciertamente. A últimos de septiembre fui al ensayo general de Romeo y Julieta y me senté justo al final del anfiteatro. Me costó £5. Normalmente, prefiero estar cerca del escenario. En cualquier caso, tras un día de oficina, no me importa estar de pie. Incluso hay ocasiones en las que encuentras muchas opciones económicas donde elegir. Vi Orphée et Eurydice desde tan cerca, que casi podía tocar a los cantantes –todo por £26. ¡Definitavemente, no he tenido que pedir una hipoteca!

Y esto no es solo en la ROH. Las butacas laterales del Royal Festival Hall tienen un precio muy razonable, así como las más elevadas en el Barbican. He asistido a unos cuantos eventos en el Wigmore Hall, sus conciertos de los domingos por la mañana "coffee concerts" (¡también hay jerez!) solo te empobrecerán £13. Si tienes menos de 35 (la amable definición de 'joven' según el Wigmore Hall) puedes comprar entradas para muchos de sus conciertos por £5. Si no me quiero perder alguna de las óperas de Glyndbourne, he aprendido que tengo que unirme a la multitud online a medianoche, cuando se abre la venta al público a finales de marzo, para asegurarme un sitio de pie –y una acústica magnífica– por £20 o £30. El mito de que tienes que ser rico para poder ir a la ópera es absurdo.

Cuando volví de la ROH la pasada noche, repasé las entradas que he comprado en lo que va de año. The Globe, The National Theatre, ROH, Wigmore Hall, Barbican, RFH, St John's Smith Square... ¿Lo que más he pagado por una entrada en 2015? £45... y fue por un partido de fútbol de la Premier League. ¿Qué le dice eso, Mr Humphrys?