La fecha de nacimiento de Johann Sebastian, el 21 de marzo de 1685, quedó registrada y además conocemos la fecha del bautismo, el 23 de marzo; estas fechas son o.s., lo que explica por qué a veces celebramos el cumpleaños de Bach el 31 de marzo. J. S. Bach nació en una familia de músicos y fue el miembro más prominente de una larga saga de músicos de todo tipo que se extiende desde el siglo XVI al XIX. Compositor y organista, Bach fue la figura más importante del Barroco. Su genialidad combinaba una inmensa creatividad con dominio técnico, donde la intelectualidad y la inventiva estaban en perfecto equilibrio. Desde la recuperación de su música en el siglo XIX, el público alrededor del mundo continúa emocionándose y disfrutando de su música.

Como organista que era, la producción de Bach para este instrumento es inmensa. Sus mejores composiciones vieron la luz durante su periodo en Weimar, la Sonata a trío en mi bemol mayor, BWV 525, de este periodo, marca la selección de Alison:

Cuando vivía en Leipzig, Bach era responsable de proveer de música a las cuatro iglesias principales de la ciudad – ¡debió estar muy ocupado! Magníficats y motetes para los servicios, una cantata cada domingo y, por supuesto, obras para las festividades más importantes, tales como su dos Pasiones, que fueron compuestas en esta época. Afortundamente su creatividad no se vio afectada con tanto trabajo. Hedy, editora en alemán, ha elegido el magnífico motete Singet dem Herrn. Se cree que Mozart quedó atónico cuando lo escuchó:

Mark ha elegido el coro final de la Pasión según San Juan – una obra mejor, en su opinión, que la de San Mateo. Extrañamente, y como no creyente, Mark encuentra algo sobrecogedoramente emotivo y reconfortante en este coro y su mensaje:

"Rest in peace, you sacred limbs,
I shall weep for you no more,
rest in peace, and bring me also to rest.
The grave that is allotted to you
and contains no further suffering,
opens heaven for me and shuts off hell."

Luce, editora en francés, ha sugerido esta versión del increíble Ivry Gitlis de la Chacona, una compleja, poderosa y emotiva obra que pone a prueba tanto la técnica como la musicalidad de los violinistas:

Luce no ha podido evitar añadir una segunda elección, y aquí tenemos la que es considerada una obra maestra de la música sacra, la Pasión según San Mateo. Aunque no sabemos como pudo sonar en aquel Viernes Santo de 1727, cuando parece que se estrenó, sin duda, esta adaptación del texto de San Mateo no ha perdido su poder de comunicar con la audiencia:

Simon ha sugerido el Concierto de Brandemburgo núm. 5, que tiene una curiosa historia en su origen. Compuesto para resaltar las cualidades de un buen clave así como el virtuosismo de su intérprete, parace que Bach lo diseñó para lucir su recién adquirido clave y él mismo se sentó al teclado en el estreno de la obra. Por otro lado, parace que se compuso para un concurso frente a Louis Marchand. Es el primer concierto que otorga parte solista al teclado:

David ha elegido la Suite para chelo, núm. 1 en la magnífica versión de Mischa Maisky... la música definitiva para tranquilizar mentes agitadas.

La bien conocida historia tras las Variaciones Goldberg, que fueron compuestas para ayudar al conde von Keyserlingk a dormir en sus noches de insomnio, según la anécdota relatada por Forkel, parece que no es cierta; en cualquier caso, no cabe duda de que estamos ante una de las composiciones para teclado más bellas, donde una sencilla y amable aria se extiende durante minutos. La versión favorita de Katia, editora en español, es la de Glenn Gould.

Como Luce, Katia no ha podido evitar añadir una segunda elección: la Misa en si menor, bajo la batuta del insuperable Frans Brüggen.