The New York Philharmonic, under the baton of Jaap van Zweden, served an appetizing pairing: Mozart’s Sinfonia concertante was the hors d’oeuvre, and Shostakovich’s triumphant Symphony no. 8 was the entrée.
****1
Acceda a su sesión para gestionar las alertas, su agenda o lista de preferencias personal, guardar sus búsquedas recientes, comentar acerca de artículos y reseñas o si quiere incluir eventos.
Por favor, escriba su dirección de correo, a continuación clique uno de los dos botones.