Saturday night, Avery Fisher Hall saw a solid and well-crafted final performance of Mozart’s Piano Concerto no. 25 and Bruckner’s Symphony no. 3. The piano concerto was cleanly executed and so polished as to allow the Mozartean patina to shine clearly through.
****1
Acceda a su sesión para gestionar las alertas, su agenda o lista de preferencias personal, guardar sus búsquedas recientes, comentar acerca de artículos y reseñas o si quiere incluir eventos.
Por favor, escriba su dirección de correo, a continuación clique uno de los dos botones.