Para alguien tan dado a la escritura, sabemos muy poco acerca del proceso compositivo del ciclo de canciones Les Nuits d’été de Hector Berlioz. No habla de ello en sus cartas ni en sus memorias. Ni siquiera estamos seguros de para quien se escribieron. Las canciones parecen personales, privadas… un diario musical, quizá.

Hector Berlioz by Émile Signol (1832) © Public domain
Hector Berlioz by Émile Signol (1832)
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Para Susan Graham, una de las mejores intérpretes del ciclo, lo que más destaca es la adaptación del texto: “Los detalles son microscópicos y es tan íntimo que parece que estás contando secretos”. Nuits d’été se considera el primer ciclo de canciones orquestal y todavía hoy es tremendamente popular tanto entre los cantantes como entre el público.

Berlioz fue compositor de canciones, escribió alrededor de cincuenta en total. Las seis canciones de Les Nuits d’été están basadas en la poesía de su amigo Théophile Gautier de la colección La Comédie de la mort. Quizá la falta de correspondencia sobre la composición se deba a que Berlioz y Gautier vivían en el mismo barrio de París. Ambos eran críticos de música y se verían con frecuencia, con lo que no había necesidad de intercambiar cartas.

Théophile Gautier © Public domain
Théophile Gautier
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¿Pero qué (o quién) insipiró a Berlioz? Las canciones fueron compuestas entre 1840 y 1841, en ese periodo el matrimonio con la actriz irlandesa Harriet Smithson (la idée fixe de su Symphonie fantastique) estaba en las últimas. Había comenzado una relación con la mezzosoprano Marie Recio, quien, tras la muerte de Harriet en 1854, se convertiría en su segunda esposa. ¿Fue Marie su inspiración? Sí fue para ella para quien Berlioz orquestó la cuarta canción, Absence, en 1843, aunque no era la intención de Berlioz que estas canciones formaran un ciclo. Se publicaron juntas “para voz de mezzo o tenor y piano” y, sencillamente por comodidad, bajo el título Les Nuits d’été, en referencia, quizá, a su admirada A Midsummer Night’s Dream de Shakespeare. Berlioz nunca escuchó las canciones interpretadas como ciclo. La versión de piano fue dedicada a Louise Bertin, cuyo padre Louis-François Bertin era el editor de Journal des débats, para el que Berlioz escribía críticas de música.

Que Berlioz no concibió las canciones para ser interpretadas en conjunto, se puede saber a través de las orquestaciones. A pesar del éxito de la versión orquestal de Absence, Berlioz no se apresuró a orquestar las restantes, lo hizo en 1856. Cada una de las seis canciones orquestadas fue dedicada a una cantante alemana –la música de Berlioz tenía siempre mejor recepción en Alemania que en Francia, así que esto era un pequeño agradecimiento a los alemanes. La tesitura de los dedicatarios iba desde mezzo a contralto, tenor y barítono, lo que obligó a Berlioz a cambiar algunas tonalidades.

Marie Recio © Musée Hector-Berlioz | Département de l’Isère – France
Marie Recio
© Musée Hector-Berlioz | Département de l’Isère – France

A pesar de esto, estas seis canciones forman un ciclo muy equilibrado –aunque inintencionado–, tratan del amor y del deseo, se mueven por los sentimientos de culpabilidad y pérdida, a galanteo y pasión desenfrenada. Hay incluso algo de simetría en la colección, dos alegres canciones enmarcan las cuatro centrales, más serias e introspectivas. Y aunque no haya un hilo narrativo, el ciclo tiene forma y es todo él muy sentimental. Para mí, el éxito a lo largo del tiempo se debe a las orquestaciones. El Berlioz de Nuits d’été es muy diferente del bandido de Le Corsaire o del delirio de la Symphonie fantastique. Sí, hay un toque de opio en Le Spectre de la rose, pero su escritura orquestal es sobresaliente. Cada uno de los videos a continuación es de los mejores cantantes en la interpretación de uno de los ciclos de canciones más maravillosos.

Villanelle está escrita en estrofas simples, casi de estilo popular, y es impulsiva y distraída. El viento madera suena muy alegre y el fagot da un toque travieso cuando el poeta invita a su amante a ir a la pradera a coger fresas. Sugiere sencillez, sin embargo, la armonía cambia en cada verso.


Le Spectre de la rose es la obra maestra del ciclo. Una rosa ha muerto y su espíritu adorna el vestido de una joven que va a asistir a su primer baile. El largo y lento melisma de la flauta y el clarinete de la introducción nos mete de lleno en una atmósfera pesada y fragante. Berlioz escribe largos arcos de melodía, llenos de ardor sensual. La cita a “de profundis” le lleva a imitar el canto llano con una cadencia plagal. Los trémolos en las arpas –la única que vez que aparecen en el ciclo– representan la fragancia de la rosa, cosquilleantes, anticipan el arrobo de la declaración “J’arrive du Paradis” según la rosa se resigna a su destino.


En Sur les lagunes nuestro poeta se va de viaje por mar. Pero está solo. Su amante está muerto. Atormentado por el amor, esto es una barcarola fúnebre a través de una laguna envuelta en niebla, los suspiros melódicos conjuran la imagen del barco meciéndose. Pero la canción queda sin respuesta, Berlioz termina con un acorde dominante que nunca resuelve.


Absence es una plegaria conmovedora, el poeta ruega por el retorno de su amada. La idea inicial de Berlioz era comenzar con “Reviens, reviens, sublime Orphée”.


Au cimetière es una visión fantasmal de la amada del poeta llena de melancolía. La línea vocal parece atrapada, congelada en un rango muy corto lleno de notas repetidas. Es una partitura escueta, cuerdas con sordinas reflejan la luz de la luna mientras que la flauta y el clarinete suenan somnolientos y fantasmales a contratiempo.


L’Île inconnue es un cóctel delicioso de devaneo y amarga ironía en el que un marinero invita a una joven belleza a navegar en su barco que tiene un timón hecho de oro y las velas son alas de ángeles. Se puede escuchar la brisa agitada en las cuerdas (“La brise va souffler”) y al viento madera responder riéndoes. El marinero promete el Báltico, el Pacífico, Java y Noruega. La niña contesta que quiere que la lleve a una “orilla fiel en la que uno ama para siempre” pero la respuesta es que esa tierra no existe. Pero siguen navegando juntos igualmente.

Traducido del inglés por Katia de Miguel