El primer evento sinfónico de la 70 edición del Festival de Granada presentó a la agrupación local, la Orquesta Ciudad de Granada, bajo la dirección de Paul McCreesh en un programa que llevaba por título “La magia de la noche”. Un encabezamiento de lo más apropiado para un concierto que tuvo lugar a cielo abierto bajo la noche andaluza a las 22:30 y terminó a medianoche! Cabría esperar que el concierto incluyera la evidente Noches en los Jardines de España, de Manuel de Falla, pero el festival propuso en su lugar dos títulos programáticos –Noche transfigurada de Schönberg y Sueño de una noche de verano de Mendelssohn– raramente emparejados. En cualquier caso, la yuxtaposición de dos obras maestras del Romanticismo de inspiración literaria tenía mucho sentido.

Si el Sueño de Mendelssohn fue concebida para acompañar la obra de Shakespeare, ha habido intentos también (la coreografía de de Anne Teresa De Keersmaeker es un gran ejemplo) de escenificar Noche transfigurada. La interpretación del jueves por la noche, que tuvo lugar en el patio circular del Palacio de Carlos V, fue más bien un espectáculo son et lumière. El equipo de José Sánchez-Montes y Tama colocaron un panel vertical semicircular tras la orquesta y pantallas entre las columnas del corredor superior ideado por Pedro Machuca, el arquitecto de Carlos V. La proyecciones de video incluyeron textos del poema de Richard Dehmel que inspiró a Schönberg, imágenes prosaicas de hojas, bosques o una pareja caminando por la playa (esta última no guarda relación con el poema). Al mismo tiempo, imágenes animadas desarrollándose en las pantallas en alto mostraban a un hombre y una mujer vestidos de blanco -dos siluetas bajo la luz de luna- evocaban la cualidad poética de Marcel Marceau. Estas imágenes en movimiento estaban íntimamente relacionadas con la historia: distanciados al principio - el hombre desapasionado, después escuchando nerviosamente la confesión de la mujer - los dos caracteres se unen al final, flotando el uno hacia el otro como en una imagen ensoñadora de Chagall.

Paul McCreesh dirige la Orquesta Ciudad de Granada en la Alhambra
© Festival de Granada | Fermín Rodríguez

Propuesta en su versión de orquesta de cuerda, Noche transfigurada sonó magnífica en este maravilloso entorno y el conjunto logró capturar la esencia del sexteto original. McCreesh y sus intérpretes resaltaron la pasión y el misterio enraizados en esta música que flota entre el Tristán e Isolda de Wagner y el Simbolismo, entre melodiosas armonías y sutiles disonancias. El cambio a re mayor, cuando el perdón y el amor despejan la desapacible noche, fue retratado bellamente, sin ninguna intensidad exagerada.

La segunda parte del programa fue menos exitosa, a pesar de la gran contribución de las brillantes sopranos Nuria Rial y María José Moreno que se unieron a la orquesta granadina y al coro en la Canción y en el Finale, dos de las ocho secciones que McCreesh seleccionó de Sueño de una noche de verano. La suma de los metales al conjunto, por desgracia, trastocó el excelente equilibrio acústico que se había conseguido antes del descanso, aún con todo, el legato de las trompas en el Nocturno fue impresionante. Fue una interpretación enérgica y llena de color, a falta de cierta gracia sutil. La Dance of Clowns y la Overture fueron las secciones más exitosas. En una interpretación en la que la música estaba al frente, los momentos narrativos “incidentales” se ilustraron (utilizando los mismos medios que en la primera parte) mediante fragmentos de películas mudas en blanco y negro que sacó poco de la ironía de Shakespeare.

Traducido del inglés por Katia de Miguel

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