Du bist die Ruh' (Tú eres la calma)… con el famoso Lied de Schubert in memóriam de las víctimas del accidente aéreo en los Alpes franceses acaecido tan sólo unas horas antes, y con una Natalie Dessay y un Phillippe Cassard emocionados, comenzó el recital que la soprano francesa ofreció la pasada noche en el Palacio de la Ópera de A Coruña. Casi en el mismo momento se conocía que en el vuelo siniestrado también viajaban la contralto Maria Radner y el barítono Oleg Bryjak, que acababan de participar en el Siegfried del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Vaya para ellos nuestro recuerdo desde estas breves líneas.

Era tan esperado el debut gallego de la Dessay, que la Temporada Lírica de A Coruña tuvo que cambiar el recital al Palacio de la Ópera, ante la gran demanda de localidades. Philippe Cassard, su pianista habitual, es experto en el repertorio romántico y buen conocedor del repertorio liederístico, y acompañó en gran sintonía a la Dessay. El programa estaba dividido en dos grandes bloques coincidiendo con la breve pausa: Schubert y Mendelssohn para la primera parte y los franceses Duparc, Poulenc, Fauré y Debussy en la segunda, un viaje, por tanto, desde el romanticismo del "dulce" Schubert hasta la música llena de guiños del surrealismo de Poulenc.

Después del emotivo comienzo de la velada, Dessay atacó el bloque "schubertiano", yendo de menos a más, a la vez que se hacía con el espacio nada fácil de la gran Sala Sinfónica del Palacio de la Ópera. Desde el famoso Erlkönig, hasta el maravilloso Gretchen am Spinnrade, su voz fue ganando enteros, con la ayuda de su instinto innato para el drama, los cambios de timbre y gestualidad en la interpretación. Seguidamente, su Mendelssohn buscó el tono más oscuro de su voz apoyándose en los versos de Goehte o Hölty, acabando con una "fantasmagórica" interpretación en Hexenlied (Canción de la bruja), con la que terminó la primera parte.

Natalie Dessay © Simon Fowler
Natalie Dessay
© Simon Fowler

Duparc es posiblemente uno de los compositores franceses menos conocidos, representante del tardo-romanticismo francés, alumno de César Frank y joven genio que decidió abandonar la composición con tan sólo treinta y siete años. Sus canciones sin embargo se han ganado merecidísimamente un lugar en el repertorio de la mélodie francesa. En esta ocasión, Dessay y Cassard interpretaron Extase y la desoladora Au pays où se fait la guerre. De la colaboración de Poulenc y su apreciada poeta Louise de Vilmorin nació el ciclo Les fiançailles por rire (Esponsales cómicos), donde se ironiza acerca de las relaciones amorosas e incluso sobre la supuesta belleza de la muerte, como en Mon cadavre est doux comme un gant (mi cadáver es suave como un guante). Y dando un paso hacia atrás nos encontramos con Fauré, perteneciente al mal llamado impresionismo francés. De su genio, y contando con los versos de Verlaine, escuchamos Clair de Lune, Prison y Mandoline. Con la interpretación de dos canciones de Debussy y una fantástica utilización tanto de los recursos vocales, como del piano, finalizó el programa, en una segunda parte donde la Dessay estuvo más cómoda, conocedora como pocas del repertorio de su país.

El público, después de dos horas de recital, ofrendó con una larga ovación la interpretación y fue recompensado por Dessay y Cassard con dos miniaturas rusas a modo de propina: Rimsky-Korsakov y Rachmaninov para redondear el viaje… Alemania, Francia y Rusia.

Dessay, que se considera a sí misma una "principiante" en el mundo del recital, tiene en su voz única y su capacidad actoral, fruto de sus veinte años en los más importantes teatros de ópera del mundo, los mejores mimbres para con el tiempo llegar a ser una gran liederista. Mientras madura su voz, momentáneamente fuera de los escenarios de ópera, nos queda disfrutar con su arte en recitales donde aparece rejuvenecida, con la mirada curiosa que deslumbró al mundo a principios de los noventa.