Con casi tres millones y medio de habitantes en la ciudad y un total de siete millones en la región, Madrid ofrece cada vez más opciones para escuchar música en directo de muy diversos tipos. Desde teatros y auditorios, pasando por bibliotecas públicas, conservatorios y escuelas, e incluso clubs privados, seguro que encuentran alguna propuesta cerca de su domicilio o lugar favorito de la ciudad.

La música clásica en Madrid, de esto no cabe duda, emana principalmente de dos grandes espacios, el Teatro Real y el Auditorio Nacional. Un tercero igualmente importante es el Teatro de la Zarzuela, singular y único en el mundo por centrarse en el género lírico español, la zarzuela. En este, la palabra hablada se alterna con música cantada o instrumental y su origen se remonta al s. XVII. El término, en sentido amplio, abarca también operetas, sainetes o revistas. Por su parte, el Teatro Real es el epicentro de la ópera, producciones propias y foráneas, grandes títulos operísticos desde G. F. Handel hasta Dmitri Shostakovich, alguna rareza y algún estreno u ópera contemporánea suelen ser las directrices de uno de los teatros de ópera más importantes de Europa, y que recibió el Opera Award en 2021.
El Real y la Zarzuela constituyen los principales escenarios en los que ver espectáculos de ballet. Las grandes compañías europeas así como la Compañía Nacional de Danza y el Ballet Nacional de España muestran aquí sus coreografías. Si prestamos atención a la construcción y al entorno, ambos se encuentran en la zona de los Austrias, el área más antigua de Madrid. Y, mientras el Teatro de la Zarzuela ha quedado bordeado de edificios colindantes, el Teatro Real, se erige dominando una preciosa y amplia plaza, la plaza de Oriente, con jardines y selectos bares con terraza, enfrentado al Palacio Real. Se construyó tras demoler el teatro de los Caños del Peral, que estuvo en pie entre 1738 y 1818, y varios proyectos urbanísticos en el entorno y reformas en el propio teatro se han sucedido desde entonces. Merece la pena hacer la visita técnica, con la que conocerá el funcionamiento que hay tras una producción operística o de danza y, más interesante aún, cómo consiguen trabajar con varias producciones a la vez.

El Auditorio Nacional, diseñado por José María García de Paredes, e inaugurado en 1987, está dedicado a la música sinfónica y de cámara. En sus dos espacios, denominados Sala Sinfónica y Sala de Cámara, ambas con una acústica excepcional, se desarrollan las temporadas de los principales promotores de música clásica en Madrid, y de orquestas como la Sinfónica de Madrid, o la de la Comunidad de Madrid. Es sede de la Orquesta Nacional de España, que desarrolla aquí su programación de manera íntegra con conciertos sinfónicos en viernes, sábados y domingos, además de interesantes propuestas de los músicos de la orquesta en formato reducido que presentan, casi siempre en martes, en la Sala de Cámara. La Sala Sinfónica alberga un órgano grandioso construido en 1990 por el taller del alemán Gerhard Grenzing. Además de utilizarse en obras sinfónicas o corales, cobra vida muchos domingos gracias al exitoso ciclo Bach Vermut, promovido por el CNDM (Centro Nacional de Difusión Musical).

Gestionados por el gobierno regional, Comunidad de Madrid, existen varias salas tanto en la ciudad como en los alrededores, de entre los que destacan los Teatros del Canal, un complejo moderno, de 2009, en el que priman expresiones de artes escénicas vanguardistas. Además, sirven de plataforma para festivales como el de Arte Sacro, Suma Flamenca o el Festival de Otoño a Primavera. En San Lorenzo de El Escorial se conserva el más antiguo de los teatros cubiertos de España y el único teatro de corte que aún está en uso, el Real Coliseo Carlos III, que ha tenido una azarosa historia desde su inauguración en 1771 hasta su renacimiento a su estado actual en 2010. La música, de momento, no es la disciplina más programada en este escenario, aún así, llegan propuestas procedentes del Festival de Arte Sacro. Es más, gran parte de la oferta de dicho festival, que suele organizarse en torno a Semana Santa, se puede escuchar en la magnífica Basílica de San Miguel, situada en la ya mencionada zona de los Austrias, con lo que volvemos al centro de la ciudad.
Otro precioso lugar en el que escuchar tanto conciertos de órgano como programas de grupos reducidos son los que organiza Patrimonio Nacional, en su mayoría en la Capilla del Palacio Real. Aquí se encuentra un magnífico órgano Bosch, comenzado por Fernández Dávila y terminado por un alumno suyo; a la sazón, el más notable organero de la historia de España, Jorge Bosch. El instrumento, que ha llegado a nuestros días sin apenas cambios, vibra con las interpretaciones de importantes organistas tanto españoles como extranjeros a lo largo del año. Grupos música antigua completan la programación a la que se suma, en la cercana Capilla del Monasterio de las Descalzas Reales, conciertos corales.

En un lateral de la plaza que separa el Teatro Real del Palacio Real, se erige el edificio que alberga la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Cuenta con un buen auditorio, el Auditorio Sony, en el que se programan casi semanalmente, conciertos ofrecidos por los aventajados alumnos del centro. Las entradas son, en ocasiones, gratuitas, y en la mayor parte de los casos, muy económicas. Estos alumnos, además, participan en la agenda musical del Auditorio del Museo de la Casa de la Moneda, institución que ofrece veladas con alumnos de distintos conservatorios de la región, o como parte de la oferta cultural del Real Casino de Madrid. Si llega tarde a la cita en el Casino, no se preocupe, en la puerta de al lado está la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la que además de alguna exposición o conferencia, puede escuchar un concierto de alumnos del Centro Superior Caterina Gurska y de otros centros educativos, grupos de cámara o recitales de canto.
Si continuamos con espacios singulares, debemos mencionar el Museo del Prado. Con cierta frecuencia ponen en diálogo partituras con obras expuestas en sus salas, ofreciendo un acercamiento transversal a ambas disciplinas artísticas. El Museo Reina Sofía, en la ampliación hecha por Jean Nouvel, arquitecto también de la Philharmonie de Paris, cuenta con un magnífico auditorio. Lo que se puede escuchar es principalmente música contemporánea, algunos de los mejores intérpretes presentan estrenos y obras creadas en los últimos decenios. El propio museo organiza sesiones musicales o performativas relacionadas con aspectos concretos de su programación.

En otra categoría encontramos dos entornos culturales de larga tradición en Madrid: el Círculo de Bellas Artes y el Ateneo. El primero es un centro multidisciplinar en el que se desarrollan actividades que abarcan desde las artes plásticas hasta la literatura, pasando por la ciencia, la filosofía, el cine o las artes escénicas. La música tiene presencia a través del ciclo Círculo de Cámara, en el Teatro Fernando de Rojas, de excepcional acústica, y en domingo. Y, tal y como indica el nombre del ciclo, presentan recitales de cámara con algunos de los intérpretes nacionales e internacionales más notables de la actualidad.
Por su parte, el Ateneo de Madrid, como parte de una interesante revitalización, ofrece propuestas musicales de conciertos de solistas instrumentales o de cámara, recitales de canto o ciclos de flamenco. Si el Círculo de Bellas Artes es un imponente edificio de Antonio Palacios, en una amplia avenida con terraza y vistas incluidas, el Ateneo es quizá lo contrario. La fachada de la construcción modernista no llama especialmente la atención en la estrecha calle y la amplitud de sus estancias se abre ante el visitante una vez se traspasa el zaguán. Es un entorno acogedor cuyas paredes paneladas y pinturas de Arturo Mélida rezuman historia.

Otro edificio realmente acogedor y singular es la Fundación Juan March. La oferta musical, siempre gratuita, se planifica con especial sensibilidad y es tremendamente variada: desde la ópera de cámara o la danza, a dúos, tríos o cuartetos de diversos períodos, estrenos o recuperaciones musicológicas. Con vocación de llegar a todos los rincones, un porcentaje de las entradas se sortea, otro se distribuye antes del concierto, o se puede ver el espectáculo proyectado en la sala adyacente o desde la cafetería. Además, todo su contenido está disponible a través de YouTube. Exposiciones periódicas de artes plásticas, así como un precioso y tranquilo patio con esculturas de Gustavo Torner o de Martin Chirino complementan la visita.

También en la zona norte de la ciudad encontramos, rodeado de edificios, un pequeño paraíso natural que se ha conservado, posiblemente, gracias a no haber cambiado de manos. Es el Olivar de Castillejo, una finca con más de 100 olivos centenarios. La Fundación que lo custodia, creada en memoria de José de Castillejo (jurista y pedagogo que promovió la modernización de las instituciones educativas en España), trabaja por mantener este lugar clave de le “Edad de Plata” de la cultura española. Los sonidos de la programación musical rellenan los espacios entre las ramas casi todas las noches del verano con recitales a solo, dúo o trío, de piano, violín, canto, clarinete o incluso marimba.
Con esta idílica imagen en la cabeza, echamos el telón, pero solo brevemente, ya que la variedad de la oferta sobre las tablas tendrá a los melómanos satisfechos de música en directo a lo largo de toda la temporada.
















