"Seis pies y medio de melancolía rusa" solía bromear Igor Stranvinsky sobre su compatriota Sergei Rachmaninov. Ambos compositores dejaron su Rusia natal y se exiliaron en Estados Unidos, pero aquí terminan las comparaciones. Donde el puntero neo-clasicismo y las obras experimentales deslumbraban Occidente, Rachmaninov permaneció arraigado a su tierra. Muchas de sus composiciones están imbuidas de una profunda melancolía rusa, plagadas de recuerdos del canto Ortodoxo; cita el Dies irae en muchas de sus obras: como una idée fixe, resuena en La isla de los muertos, las Danzas sinfónicas y la Rapsodia sobre un tema de Paganini, entre otras.

He tenido la suerte de haber escuchado, durante los pasados doce meses, las tres sinfonías y todos los conciertos de piano (incluyendo versiones originales de la Primera y la Cuarta). Pocos compositores llenan una sala de conciertos con tanta facilidad, cuando su Segunda sinfonía o su Segundo o Tercer concierto para piano se programan. Hay también un enorme interés en sus obras para piano solo (Rachmaninov fue uno de los mejores pianistas del siglo XX). Aquí os mostramos un selección muy personal para celebrar el 142 cumpleaños de Rachmaninov, además de algunas joyas menos conocidas.

Primavera (Vesna) es una cantata para barítono, coro y orquesta, en la que las oscuras cavilaciones acerca del matrimonio durante el invierno desaparecen con la llegada de la primavera.


Francesca da Rimini 

La infidelidad marital es también el motivo tras dos de las tres óperas de Rachmaninov. Basado en un episodio del poema épico de Dante El Infierno, Francesca da Rimini cuenta la historia de la aventura de Francesca con Paolo, y que es descubierta por su marido. Aquí está el apasionante final:


Vísperas
Las Vísperas -o Vigilia- es una de las obras corales más importantes que haya salido de Rusia. Pocos coros pueden igualar el intenso sonido ruso que se escucha aquí, en la llamada inicial a la oración "Priidite, poklonimsya", en una grabación por el Coro Académico Estatal de Ruso de la URSS, dirigido por Alexander Sveshnikov. Fue la primera grabación de la obra (Melodiya), pero debido a las leyes soviéticas anti-religión, sólo estaba disponible vía exportación.


El Concierto para piano núm. 2 en do menor es una de las composiciones más conocidos de Rachmaninov, inmortalizado en películas como Breve encuentro. Aquí está el primer movimiento en una de las mejores grabaciones que conozco - Tamás Vasary con la Orquesta Sinfónica de Londres.


Las canciones de Rachmaninov - o romances, como se las conoce - son a menudo melancólicas en su naturaleza. Aparte de Tchaikovsky, pocos compositores rusos representan la melancolía tan bien como Rachmaninov. Del conjunto Op.4, Ne poy krasavitsa, pri mne, cantada por Anna Netrebko:

Do not sing, my beauty, to me
your sad songs of Georgia;
they remind me
of that other life and distant shore.

Alas, They remind me,
your cruel melodies,
of the steppe, the night and moonlit
features of a poor, distant maiden!

That sweet and fateful apparition
I forget when you appear;
but you sing, and before me
I picture that image anew.


En Ona, kak polden ', khorosha (Op.14 / 9) nuestro poeta agoniza por amor, ardientemente cantado por un joven Dmitri Hvorostovsky:

Preludio en do sostenido menor 

Una de las obras más famosas de Rachmaninov para piano solo, el compositor acabó por cansarse de que se le pidiese tanto. Por suerte, dejó una grabación en en rollo de piano Ampico:


Danzas sinfónicas

La última - y sin duda, la mejor - obra orquestal de Rachmaninov, las Danzas sinfónicas, fue compuesta para Eugene Ormandy y la Orquesta de Filadelfia, se estrenó en 1941. Los tres movimientos son oscuros e incluso grotescos en ocasiones, hay una cita evidente del Dies irae. La orquestación es una maravilla: escuche el inspirado saxofón (3'34 "), el uso sutil del piano, y la trágica percusión.