En estos momentos, nada mejor que pensar en cosas positivas, y pienso que una de ellas es la relación entre los jardines y la música, un tema que presentamos en dos entregas. En esta primera entrega me centraré en la música relacionada con los jardines árabes, los medievales, los italianos y los franceses. No pretende ser un estudio exhaustivo, sino una introducción a un tema que considero apasionante.

© Bachtrack Ltd | David Karlin
© Bachtrack Ltd | David Karlin

Desde tiempos remotos, tanto la jardinería como la música han ejercido una gran fascinación sobre el ser humano, y es por esto que quiero mostrar algunos ejemplos de compositores que se han acercado al maravilloso mundo de la jardinería. La relación entre música y jardines es algo subjetiva y apela a la imaginación del oyente para relacionar los sonidos que está escuchando con el jardín que estos pretenden representar. En todo caso, y a pesar de los múltiples debates al respecto, muchos compositores y oyentes no han dejado de sentir el poder de la música para evocar muchos temas, entre ellos los jardines. 

¿Por qué ejerce la jardinería tanto poder sobre el ser humano? Posiblemente sea porque el concepto de jardín va unido al de paraíso, es decir, ese lugar donde no hay dolor ni problemas, un tema abordado por diversas culturas y que cuenta con ejemplos tan famosos como el del Jardín del Edén, lugar ideal creado por Dios para Adán y Eva, con vegetación perfecta y una armonía absoluta entre el ser humano y la naturaleza. A partir de este ejemplo y de otros parecidos se va produciendo una evolución que delimita los puntos más importantes de la jardinería en la historia: especies predominantemente vegetales con la presencia del agua, concepción paradisíaca y placentera, cerramiento y ordenación. Partiendo de estas bases, a través de los siglos se han producido muchos estilos de jardinería. En la Antigüedad encontramos el egipcio (objetivos psicológicos, geometrización del diseño), el mesopotámico (jardines terraza) el persa (amor al árbol, parques de caza, gran valor del agua) el griego (parques arbolados, bosque sagrado, botánica) y el romano (villa rural, villa urbana, eje longitudinal, nexo entre vivienda y jardín, patio influido por la arquitectura). En la Edad Media son notorios los jardines monasteriales, los jardines de palacios y los jardines árabes. En el Renacimiento tienen gran importancia los jardines italianos. Luego destacan los jardines franceses con su geometría y los ingleses con su libertad. 

No podemos olvidarnos de los jardines orientales, especialmente los chinos y japoneses, desarrollados a través de los siglos. Pero la jardinería no ha dejado de evolucionar y tanto en el siglo XX como a principios del XXI nos encontramos con grandes parques y jardines creados por artistas excepcionales. Muchos de estos estilos han sido evocados en composiciones musicales de autores de todos los estilos, incluyendo no solo los jardines visibles para todos, sino además jardines imaginarios que nos llevan a tiempos de leyenda.

Jardines árabes

En la cultura árabe y más específicamente la musulmana, dominada por el Corán, los conceptos de jardín y de paraíso están especialmente unidos. Jardines bellísimos se encuentran a través de todos los países que han estado o están bajo el dominio de esta creencia religiosa. También hay que tener en cuenta que los árabes respetaron las influencias anteriores de cada país, algo que es evidente en los jardines hispanoárabes, construidos con respeto al legado de los romanos. Entre los jardines hispanoárabes destacan los andaluces y más específicamente los de Granada y Córdoba. El gran compositor español Manuel de Falla evoca algunos de estos jardines en una de sus obras más famosas. Noches en los jardines de España fue concebida en 1909 como una serie de nocturnos para piano que luego se trasformarían en una obra para piano y orquesta de tres movimientos: En el Generalife, Danza lejana y En los jardines de la Sierra de Córdoba. El primer tiempo es el que más recuerda al estilo impresionista, mientras que los otros dos reflejan más el folclore español en sus facetas de danza y melodía. La Noches fueron dedicadas al pianista español Ricardo Viñes y estrenadas por otro pianista español, José Cubiles. Centrándonos en el primero de los movimientos, podemos observar cómo Falla combina las impresiones de juegos acuáticos, mayormente expuestas por el instrumento solista, donde se percibe la influencia del impresionismo francés, con ciertos aspectos más relacionados con la música española. Es un jardín que no está exento de pasión humana.

Jardines medievales

En la Edad Media de Occidente se desarrolla un estilo de jardines que usan de manera exhaustiva formas como el cuadrado y el cuadrángulo, siendo importantes también otras facetas como el gran conocimiento botánico, los elementos de lujo y el simbolismo. Este tipo de jardines se desarrollan principalmente en palacios y monasterios. El popular compositor inglés Albert William Ketèlbey dedicó una de sus obras más famosas a un jardín de monasterio. In a Monastery Garden fue la obra que lo catapultó a la fama. El compositor hizo su propia descripción de la pieza, destacando que el primer tema representa el sueño de un poeta en la quietud de un jardín de monasterio dentro de un ambiente de gran tranquilidad. El segundo tema representa una nota de tristeza y contrición. Después se oye a los monjes cantando un Kyrie Eleison, combinándose luego este canto con el primer tema. Esta obra tiene un marcado carácter melódico, pero también incluye efectos curiosos como la utilización de cantos de pájaros.

Jardines italianos

Las obras de construcción de la Villa d’Este, en la ciudad de Roma comenzaron en 1550 bajo la dirección de Pirro Ligorio. En esta obra maestra el agua juega un papel primordial como acompañamiento de la vegetación en el diseño y en la división del espacio ajardinado. El aterrazamiento del terreno sirve para facilitar la multiplicidad de vistas en una gran extensión, siempre dentro de la unidad del concepto. No es de extrañar que esta obra atrajera la atención de Franz Liszt, uno de los músicos más importantes del siglo XIX. Las tres piezas que Liszt dedicó a la Villa d’Este se encuentran en su tercer volumen de Años de Peregrinaje, dedicado a la ciudad de Roma, compuesto entre 1867 y 1877, y publicado en 1883. Liszt era un visitante frecuente de la Villa d’Este donde tenía una habitación reservada por el Cardenal Príncipe Gustav Adolph von Holenhohe-Schillingfürst. La paz y la belleza de estos jardines son reflejadas en las tres obras que Liszt le dedica, dos de ellas a los cipreses de la Villa, y la otra a los juegos de aguas, siendo esta última la más famosa de las tres y una precursora de obras como Jeux d’eau del compositor francés Ravel. Jeux d’eau à la Villa d’Este comienza con cascadas de notas que imitan las fuentes. Después la música parece detenerse, apareciendo melodías de tipo romántico y nostálgico. Todas estas secciones se van combinando. La idea melódica va ganando fuerza. Se produce un pasaje algo tormentoso para luego volver al ambiente inicial. La pieza termina con unos acordes lentos.

Jardines franceses

La jardinería francesa crece en la Edad Media gracias al apoyo de la monarquía. Reyes como Carlos VIII y Luis XII mostraron un gran interés por este arte, seguidos por otros monarcas que, con más o menos interés, contribuyeron al esplendor de la jardinería gala. El jardín francés se caracteriza por su racionalismo, contándose entre sus obras más famosas los jardines de Versailles y Tuileries. Varios compositores franceses y no franceses han querido transportarnos a estos bellísimos jardines resaltando en muchos casos no su aspecto racional, sino los juegos que los niños realizan en ellos. Entre esos músicos se encuentran Debussy y Mussorgsky. Estampes de Debussy se compone de tres piezas importantísimas en la literatura pianística: Pagodes, La soirée dans Grenade y Jardins sous la pluie. En la primera podemos sentir la influencia oriental, en la segunda la influencia de la música española y en la última hay una representación de jardines donde los niños juegan. Esta última pieza comienza con juegos rápidos de semicorcheas que reflejan la lluvia. Se escuchan melodías intercaladas entre el juego rítmico, especialmente una de corte infantil. Después de una sección tranquila en la que se vuelve a recordar el mundo infantil, comienza una sección con un crescendo que nos lleva a una gran apoteosis final, parecida a la que realiza Debussy en su obra L'isle joyeuse.

Por otro lado, una de las obras más importantes del compositor ruso Modest Mussorgsky se llama Cuadros de una exposición, que es una gran obra para piano compuesta de varias piezas pequeñas y que está basada en unos cuadros que realizó un amigo pintor. Entre ellas se encuentra la llamada Tuileries (Dispute d'enfants après jeux), que refleja los famosos jardines que están al lado del Museo del Louvre, y al igual que Debussy relaciona el jardín con el aspecto lúdico: niños jugando y peleando. El compositor francés Maurice Ravel realizó una de las diversas orquestaciones que se han hecho de esta obra del compositor ruso. Tuileries comienza con un motivo en el que se combinan células imitando el canto infantil y los movimientos rápidos de semicorcheas, después se presenta una sección contrastante, más nostálgica, y luego se vuelve al ambiente inicial.


Continuará...


Bibliografía

Páez de la Cadena, Francisco: Historia de los estilos en jardinería, Ediciones Istmo, Madrid, 1982.