Calla, pues, lengua, y concede a la mente
Licencia para contemplar cuán grande es aquella belleza
Cuyos extremos tan hermosos hallo

El murmullo de los espectadores congregados en la colegiata de San Lorenzo de Birgu para ver al coro Tenebrae cesó con la irrupción inesperada de un sonido de una pureza inusual. Los cantantes se habían instalado, desapercibidos, a los pies de la iglesia para entonar el motete Versa est in luctum del sevillano Alonso Lobo, abriendo el programa que tomaba su título del poema homónimo de Edmund Spenser citado arriba, obligándonos a la contemplación auditiva de la belleza celestial de un canto cautivador.

Los diecinueve integrantes del coro respiran y cantan como si fuesen un solo organismo: las voces están perfectamente empastadas, afinadas y sincronizadas. El tono es homogéneo y sorprendentemente puro, y se mantiene así cuando su director, Nigel Short, los divide en dos grupos y asigna a cada uno versos sucesivos del servicio funerario de William Croft, interpretados desde las naves laterales, enunciando el texto con claridad cristalina.

El coro Tenebrae © Valletta Baroque Festival
El coro Tenebrae
© Valletta Baroque Festival

Una de las señas de identidad de esta agrupación es su interés en explotar musicalmente el espacio: para el Miserere de Allegri, Short dispone al coro principal bajo la cúpula del crucero, oculta a los cuatro cantantes que integran el coro secundario tras el altar mayor, dotando así de un cierto aura de misterio a los adornos estratosféricos encomendados a la luminosa soprano Rosanna Wicks, y coloca a los pies de la iglesia al tenor solista, Joseph Wicks, quien además de ejecutar un canto llano impecable en esta pieza, tocó el órgano en aquellas que requieren de acompañamiento. La música nos envuelve y el efecto es mágico.

El renombre del coro atrajo a una multitud que abarrotó esta iglesia barroca situada en la orilla sur del Gran Puerto, enfrente de La Valeta. Aunque mantiene el nombre de la capital en la que nació, el festival está en pleno proceso de expansión. Se busca con ello llevar la música barroca al resto de la isla de Malta, acercándola a los habitantes de otras localidades y animando al visitante melómano a descubrir los muchos atractivos que le esperan extramuros.

El coro Tenebrae y Nigel Short en la colegiata de San Lorenzo de Birgu © Valletta Baroque Festival
El coro Tenebrae y Nigel Short en la colegiata de San Lorenzo de Birgu
© Valletta Baroque Festival

Finalizado el programa oficial, el párroco dio un breve discurso de agradecimiento y entregó un regalo al coro como recuerdo de su visita, tras lo cual este ofreció como bis la pieza My prayer, de Bob Chilcott, antiguo compañero de Short en el prestigioso sexteto vocal The King’s Singers. Este motete a 8 voces compuesto en 2000 toma como punto de partida la obra de Henry Purcell Hear my prayer, oída en la primera parte del concierto, y es todo un tour de force del canto coral, que le sirvió a Tenebrae para demostrar su maestría absoluta. El dúo inicial de contraltos marca el pulso hipnótico, reforzado al ir incorporándose las demás voces, superponiendo diferentes partes del breve texto del primer verso del salmo 102 en una fascinante evolución de texturas cambiantes. El control de las dinámicas fue algo prodigioso: milimétricamente reguladas pero sin aparente artificio, como si la propia obra respirase, destacando el crescendo inicialmente casi imperceptible sostenido durante más de un minuto hasta alcanzar un clímax de inusitada intensidad sonora y emocional, extático, del que regresaron con igual naturalidad a la calma del latido inicial.

Esta impactante interpretación fue seguida de un largo silencio sobrecogido en el que la reverberación de las últimas notas, calladas, era sustituida por el rugir del vendaval que abofeteaba las cúpulas y se colaba en el interior del templo, meciendo las lámparas, silencio roto finalmente por una ovación cerrada. Un concierto extraordinario que perdurará en el recuerdo.

El viaje de prensa de Aaron Vincent ha sido promocionado por Malta Tourism Authority.