La Ópera de Tenerife ha tenido la feliz iniciativa de presentar dos óperas cortas, en versión de concierto, que tienen en común su crítica a las dictaduras y el haber sido compuestas por judíos perseguidos por el nazismo. Pedro Halffter ha sido el encargado de mostrarnos su visión de estas obras junto a la Orquesta Sinfónica de Tenerife y un elenco de cantantes de alto nivel.

El director Pedro Halffter © Unai P. Azaldegui
El director Pedro Halffter
© Unai P. Azaldegui

Der Diktator, Op.49 de Ernst Krenek es una ópera en un acto (dividido en dos escenas) estrenada en 1928. Esta obra de gran dramatismo (asfixiante en algunos momentos) es considerada como una crítica al dictador Mussolini. Las dificultades de interpretación son muchas y Pedro Halffter realizó una labor encomiable, concertando con seguridad, mostrando personalidad y extrayendo de la orquesta un sonido muy cuidado, aunque a veces podría haber sacado más partido de algunos momentos lacerantes y también de otros más reposados. En todo caso, tanto la orquesta como los cantantes respondieron estupendamente a la visión del director. Bruno Taddia construyó un dictador seguro, en buen estado vocal y, con una paleta de emociones, supo mostrar adecuadamente el carácter maléfico del personaje. La soprano tinerfeña Carmen Acosta convenció en el difícil papel de Maria, un rol que va muy bien a sus condiciones interpretativas. Su actuación mejoró conforme avanzó la obra, desde un “Wie schön die Welt ist heute” donde se echó en falta algo más de control, hasta la excelente escena final, creíble y muy bien realizada. Por su parte, la soprano, Melody Louledjian como Charlotte, esposa del dictador, mostró sus magníficas dotes vocales desde la primera entrada en “Ich habe Angst”, profundizó en el personaje y formó el contrapunto ideal a la labor de Acosta y Taddia. César Arrieta fue un Oficial que supo reflejar el temor e incluso el terror, destacó especialmente en el momento en el que narra su situación en la guerra. Quizás pudo haber desarrollado algo más de potencia vocal en los escalofriantes momentos finales de la obra.

Der Kaiser von Atlantis, Op.49b es un drama en un acto compuesto en 1943 por Viktor Ullmann, durante su estancia en el campo de concentración de Theresienstadt, antes de ser trasladado al de Auschwitz, donde fue asesinado. Esta ópera, escrita originalmente para un grupo reducido de instrumentos, fue interpretada en la orquestación de Pedro Halffter. La personal versión del director se distancia de otras en detalles como, por ejemplo, la inclusión del motivo inicial de la obra en el penúltimo acorde del final. Es este un momento inspiradísimo del compositor en la versión original y bien podría haber permanecido desprovisto de añadidos. En todo caso, y apoyado por una magnífica respuesta orquestal, Halffter defendió sus ideas con pericia y autoridad, manteniendo la esencia de la obra y mostrándose cómodo con el eclecticismo musical de esta pieza. Estuvieron muy logrados los momentos de clara influencia de Kurt Weill, que contaron con notables intervenciones de la percusión. Bruno Taddia repitió en el rol protagonista y fue un Kaiser Overall variado, expresivo, bien cantado y actuado. El bajo Francisco Crespo presentó una Muerte seria y con unos graves impresionantes. Melody Louledjian volvió a mostrar sus cualidades vocales e interpretativas en su excelente versión de Bubikopf. El tenor David Astorga realizó el doble papel de Arlequín y Soldado, se mostró muy persuasivo y convincente en “Der Mond geht auf den Firsten”, así como en sus otras intervenciones, si bien en algunos momentos podría haber mostrado algo más de sutileza en el canto. Laura Verrecchia interpretó al Tamborilero con energía y autoridad. Nicolò Donini fue un muy buen Anunciador que destacó tanto en el canto, como en las partes habladas.

Con este doble programa, la Ópera de Tenerife nos brindó la magnífica oportunidad de disfrutar de estas poco representadas óperas, las cuales, además de interés histórico, tienen una indudable calidad musical y teatral.

****1