Un título infrecuente de Handel, Riccardo Primo, rè d’Inghilterra, y unos intérpretes excelentes hicieron de esta primera ópera en versión de concierto de la temporada 2026-2027 del Teatro Real todo un éxito. El reputado conjunto historicista Les Arts Florissants, de gira por Francia y España, a las órdenes de su codirector, Paul Agnew, acompañó de forma expresiva a los seis solistas, sin que decayese en ningún momento el interés, llevándose una ovación de pie al final.

Paul Agnew al frente de Les Arts Florissants © Javier del Real | Teatro Real
Paul Agnew al frente de Les Arts Florissants
© Javier del Real | Teatro Real

La obra se basa en el episodio de la conquista de Chipre por Ricardo Corazón de León y la boda de este con su prometida Berenguela de Navarra, aquí llamada Costanza. La ópera se presentó algo recortada, eliminándose varias escenas y un puñado de arias del trío protagonista —Costanza perdió una, Riccardo dos y Pulcheria tres— sin perjudicar la comprensión de la trama, ya que no solo se respetó la mayor parte del recitativo sino que se interpretó con convicción. Sin que pueda hablarse de una semiescenificación en toda regla, sí se cuidaron los movimientos y la gestualidad y aunque hubo cantantes que se apoyaron en la partitura, su uso fue muy discreto.

pbl
pbl

Hugh Cutting (Riccardo Primo) y Juliette Mey (Pulcheria) © Javier del Real | Teatro Real
Hugh Cutting (Riccardo Primo) y Juliette Mey (Pulcheria)
© Javier del Real | Teatro Real

El contratenor británico Hugh Cutting, inicialmente previsto en el pequeño papel de Oronte, sustituyó al anunciado Jakub Józef Orliński en el papel titular, escrito para Senesino, y firmó una actuación sobresaliente en todos los aspectos. Miembro de la 10.ª promoción (2021) de la academia bienal para jóvenes cantantes promovida por Les Arts Florissants, Le Jardin des Voix, no es ya una joven promesa sino un artista consolidado. Interpretó sin partitura, metido plenamente en el papel, diciendo los recitativos con gran teatralidad y cantando las cuatro arias que le quedaron con enorme entusiasmo y energía. El timbre es atractivo, carnoso, aclarándose en el agudo, que tiene un brillo especial. Su volumen y proyección le permiten imponerse a la orquesta y distinguirse en los conjuntos. Impresionó su vibrante “Agitato da fiere tempeste” del acto I, con su deslumbrante coloratura.

Mélissa Petit (Costanza) y Alex Rosen (Berardo) © Javier del Real | Teatro Real
Mélissa Petit (Costanza) y Alex Rosen (Berardo)
© Javier del Real | Teatro Real

En el papel de Costanza, escrito para Francesca Cuzzoni, la soprano francesa Mélissa Petit destacó por la pureza de su sonido y su hermosa línea de canto, especialmente notable en sus bellas escenas de recitativo accompagnato. Su timbre contrastaba de forma encantadora con el de Cutting en la página más conocida, el dúo “T’amo, sì”, que cierra el acto II. El aria de imitación “Il volo così fido” le dio otra ocasión para mostrar su facilidad para las agilidades, a dúo con la flauta soprano impecable de Sébastien Marq, emulando ambos el canto de un pájaro. Juliette Mey, mezzosoprano francesa integrante de la 11.ª promoción de Le Jardin des Voix (2023), posee una voz bien timbrada y sorteó sin problemas la difícil escritura de un papel, el de Pulcheria, estrenado por Faustina Bordoni. También bordó las páginas más lentas: su delicada intepretación del aria “Quell’innocente” en el acto III, imbuida de sentimiento, fue justamente braveada.

pbl
pbl

Paul Figuier (Oronte) y Andreas Wolf (Isacio) © Javier del Real | Teatro Real
Paul Figuier (Oronte) y Andreas Wolf (Isacio)
© Javier del Real | Teatro Real

Andreas Wolf, bajo-barítono alemán también antiguo miembro de Le Jardin des Voix (4.ª promoción, 2009), interpretó con vigor atronador al tirano Isacio. El contratenor francés Paul Figuier reemplazó a Cutting en Oronte. Cantó con gran musicalidad y atrevidas variaciones su aria “Dell’onor di giuste imprese” pero en ocasiones las trompas naturales —estupendos Gerard Serrano García y Nina Daigremont— lo cubrieron. El bajo estadounidense Alex Rosen pudo aprovechar su única aria para regalarnos sus graves lustrosos.

Agnew hizo una lectura atenta y variada, subrayando el drama de los recitativos y realzando el afecto de cada aria. Muy disfrutables los números de tono marcial, con percusión, trompas y trompetas, y destacable la percusión de la veterana Marie-Ange Petit en la tempestad que abre la ópera. Escenas espectaculares como esta última, o la del derribo de la muralla de Limasol, podrían llevar a echar en falta el componente visual, pero cuando la interpretación musical es tan viva y teatral como lo fue en esta ocasión, la versión de concierto puede superar a algunas puestas en escena.

****1