Hoy celebramos el cumpleaños de Claudio Monteverdi, violagambista, cantante y compositor.

A simple vista, su vida podría parecer algo común: era el mayor de cinco hermanos, aprendió música siendo miembro del coro de la catedral, y continuó los estudios en la universidad de su ciudad natal, Cremona. Se casó, fue padre, perdió a su mujer, se mudó a Roma. Lo que no es corriente en absoluto es su música. Publicó ocho libros de madrigales a lo largo de su vida, uno póstumo, escribió las primeras óperas de la historia y dejó una impronta en la música que aún perdura. Su obra es el testigo sonoro del paso del Renacimiento al estilo Barroco.

Sus composiciones más famosas son, sin duda, las obras escénicas y las vísperas, sin embargo, hasta los 40 años, su producción musical constó principalmente de madrigales, compuestos en el estilo polifónico renacentista, que con nostalgia describe los "Dulces besos" en este madrigal del Primer libro:

Con el paso del tiempo su estilo fue evolucionando. El comienzo del madrigal "Cruda Amarilli", del Quinto libro, es el lamento de un pastor enamorado de Amarilli, que parece rechazarle. Monteverdi comienza expresando las palabras de tristeza con la música y la "colorea" con numerosos saltos cromáticos –algo por lo que su contemporáneo Carlo Gesualdo  se haría también famoso (además de por su agitada vida privada). Una lectura más exhasutiva de la partitura revela numerosas transgresiones a las reglas de composición, lo que se puede traducir además como una provocación:

En cuanto a música antigua se refiere, no es todo historia y teoría. Ni si quiera con Monteverdi. Todavía recuerdo cuando mi muy admirado (y reputado) profesor de universidad comenzó una clase con esta categórica afirmación "Monteverdi inventó el walking bass". Y no bromeaba! Escuchen esta magnífica versión del "Ohimè, ch'io cado" con el maravilloso Philippe Jaroussky y el conjunto de música antigua cross-over L'Arpeggiata:

En un ámbito más serio, Monteverdi es considerado a menudo el pionero de ese nuevo formato musical de creciente popularidad en la época – la ópera! Su dramma per musica L'Orfeo revolucionó el género, aún en estado incipiente, aportando una nueva dimensión a las escenas dramáticas. Escuchando a Furio Zanasi y Le Concert des Nations en esta escena en la que Orfeo recibe la noticia sobre la muerte de su amada, uno puede imaginarse la impresión que debió causar en el momento del estreno: "Tanto el poeta como el músico han descrito los afectos del corazón con tanta habilidad que no se podría haber hecho mejor... no se volverá a escuchar nada más bello". (Cherubino Ferrari, poeta en la corte de Mantua)

Monteverdi escribió después numerosas óperas, de las cuales solo Il ritorno d'Ulisse in Patria y L'incoronazione di Poppea sobreviven. De otras siete, la música no se conserva, y lo mismo ocurre con L'Arianna, toda la obra excepto el lamento de Arianna está perdida – lo que la hace más popular, si cabe.

Igualmente famosas son las Vísperas de la beata Virgen, que además de servir a la liturgia son una composición excepcional en muchos sentidos. La composición es un hito tanto vocal como instrumentalmente: en la escena de Audi coelum, por ejemplo, las respuestas a las preguntas del creyente parecen llegar directamente del cielo:

Y en la Sonata sopra Sancta Maria que sigue al último salmo, con una brillante orquestación de cuerdas e instrumentos de viento, su imponente virtuosismo y sus colores cambiantes es quizá la pieza instrumental más compleja escrita hasta hoy.