La vertiente humanista de Jordi Savall volvió a L’Auditori para entonar dos obras centradas en la Pasión de Cristo con obras de Beethoven y Haydn en las que convergen espiritualidad e introspección, en una línea dramática que mira a la muerte desde diferentes narrativas. Una lectura que el propio Savall dedicó, personalmente, a un mundo que ha perdido la esperanza y la capacidad de entenderse, haciendo de la música un recurso más para tender puentes. Justamente el carácter contemplativo y la búsqueda de la reflexión que las dos obras del programa, llevadas a cabo por La Capella Nacional de Catalunya, Le Concert des Nations y el propio Savall, interpretaron la expresión de estas oratorias de tallaje casi operístico, a través de la sonoridad protagonizada por lo vocal y con un instrumental historicista.

Jordi Savall © May Zircus | L'Auditori
Jordi Savall
© May Zircus | L'Auditori
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El oratorio Cristo en el Monte de los Olivos, op. 85 de Beethoven desarrolla, en sus cinco capítulos, un enfoque centrado en la vulnerabilidad humana, donde queda musicalizada la agonía de la figura de Cristo: un tratamiento psicológico a base de arias recitativas e intensidad emocional entre el clasicismo y el romanticismo temprano. Savall organizó las secuencias apostando por una mayor intensidad armónica y por el contraste dinámico; la angustia y el consuelo son envueltos por una coral que transciende a base de cambios tonales y diferentes texturas sonoras, proporcionadas por la combinación del ejercicio de los solistas y coro. Contrastes que dieron un tratamiento humano a lo divino, la acentuación de una dirección instrumental leída desde la transparencia entre secciones, provocaba una unidad de conjunto que subrayaba la claridad textual de la obra, con un resultado notable en articulación, agilidad y potencia emotiva.

Jordi Savall, Le Concert des Nations y La Capella Nacional de Catalunya en L'Auditori © May Zircus | L'Auditori
Jordi Savall, Le Concert des Nations y La Capella Nacional de Catalunya en L'Auditori
© May Zircus | L'Auditori

La lectura simbólica concedida por el coro cumplió con el dramatismo del carácter heroico de la partitura; los solistas fueron representantes del peso narrativo de los pasajes, destacando su exigencia interpretativa por el énfasis piadoso, dominado por un fraseo ligero, ornamentaciones sutiles y declamaciones entonadas. El movimiento -como concepto narrativo- estuvo muy vinculado a la exposición de Savall; lejos del estaticismo, la articulación musical estuvo envuelta en tempi flexibles, logrando una volatilidad y una suspensión del drama, y consiguiendo una fluidez entre los contrastes de carácter. La relectura de la agonía de Cristo fue revelada por una interiorización auténtica, centrada en la emotividad encontrada especialmente en el tratamiento retórico de la sonoridad, entre los acentos marcados y los silencios equilibrados con los pianissimi.

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Integrantes de La Capella Nacional de Catalunya © May Zircus | L'Auditori
Integrantes de La Capella Nacional de Catalunya
© May Zircus | L'Auditori

La solemnidad meditativa continuó con Las siete últimas palabras de Cristo, Hob XX, de Haydn, con una vertiente más inclinada a la lentitud como método musical, al desarrollar siete movimientos repletos de distintas tonalidades y colores orquestales. El conjunto instrumental dominó la tensión musical sostenida; de nuevo, el concepto temporal es tratado en esta revisión como basculador entre contención y proporción, en formalidad y emoción por igual. Savall y Le Concert des Nations musicalizaron con una marcada mano sinfónica el discurso armónico, contemplando una significación menos enfáticamente dramática como la anterior. Sin rastro de rasgos teatrales, el discurso optado por Savall subrayó la quietud espiritual que, de manera progresiva, fue adaptándose en intensidad e interiorización trascendente, preparando el camino hacia la etapa final de secciones contrastadas. El cierre de esta traslación musical fue dada por movimientos rápidos y fuertes, marcando el momento de lucimiento más representativo para un conjunto que descargó la tensión acumulada de todo el desarrollo en diferentes dinámicas.

Dos piezas que enmarcaron un día especialmente señalado en el calendario litúrgico, haciendo lleno en la sala de conciertos, donde a parte de acompañar la festividad cristiana, se celebró el llamamiento por clamar un mundo mejor.

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