El grupo español Forma Antiqva, liderado por el clavecinista Aarón Zapico, presentaba en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional su nuevo programa dedicado a los dúos compuestos por el compositor italiano Agostino Steffani, cuya obra se ha estado recuperado durante las últimas décadas y captando la atención del público cada vez más. Sin embargo, su obra camerística ha sido menos reconocida que su operística. De la mano de la soprano Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena, el grupo asturiano presentó una deliciosa selección de estas obras de cámara.

Forma Antiqva con Eugenia Boix y Carlos Mena © www.formaantiqva.com
Forma Antiqva con Eugenia Boix y Carlos Mena
© www.formaantiqva.com

Un programa formado en total por seis dúos con cierto contraste entre ellos, escogidos y ordenados con extrema sensibilidad, hizo que reinara durante toda la velada un fluir de los afectos barrocos bellamente plasmados en la partitura por el compositor italiano y que denotaba una gran conciencia a la hora de escribir para cada voz, demostrando su faceta de cantante. Si bien el primer dúo, Begl’occhi, oh Dio, non più, contenía tesituras complejas para los cantantes (de hecho encontraron ciertas dificultades), ya para el tercer dúo, el bello y emocionante Occhi, perché piangete?, los dos cantantes supieron encontraronse más a gusto y pudieron demostrar sus habilidades a la hora de transmitir los afectos de la música de Steffani. Carlos Mena ofreció su amplio registro de recursos con pasajes endiablados incluso en recitativos, y bellos y alargados fiatos, compenetrándose con la voz de Eugenia Boix, de clara dicción y timbre de mucho agrado.

En lo que se refiere a la sección de bajo continuo, Forma Antiqva ya tiene un sonido y carácter totalmente reconocible y que demostraron acompañando a la perfección a las dos voces. La gran presencia de la cuerda pulsada (Daniel Zapico a la tiorba y Pablo Zapico a la guitarra barroca) se hizo notar, creando una atmósfera sonora especial. Bien es cierto que a veces el conjunto pecaba de demasiada brusquedad en algunas secciones, y un excesivo efectismo en ciertos pasajes que no contribuía a la transmisión y la expresión natural de la letra y de las dos voces, pero los hermanos Zapico se mostraron constantes y rigurosos en la ejecución. La violoncelista Ruth Verona demostró de nuevo por qué es una de las continuistas, en lo que se refiere a instrumentos de arco, más reconocidas del país, con una preciosa línea de bajo, sutil en los momentos más delicados y enérgica en los más tormentosos. Un ejemplo de todo esto fue el último movimiento del primer dúo, “Clori mia, deh, ferma alquanto”, siempre creando un colchón que dotaba de gran seguridad al bajo contínuo.

La concepción de retórica y oratoria estuvo presente en todo el concierto, y los hermanos Zapico ofrecieron como preludios a algunos de los dúos obras a sólo de Kapsberger, Fischer o Corbetta para sus respectivos instrumentos, creando una buena conexión entre las diferentes obras. Como bis a un público receptivo y agradecido, el conjunto ofreció uno de los dúos de amor más famosos de la historia de la ópera, el archiconocido “Pur ti miro” de L’Incoronazione di Poppea e di Nerone de Claudio Monteverdi, dando final a una velada barroca en la que Forma Antiqva mostró su especial, original y auténtica afinidad con este repertorio interpretando una selección de un corpus tan importante como es el de las obras camerísticas de Agostino Steffani.

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